El derecho a una arquitectura de calidad

Los arquitectos debemos tomar parte activa de este proceso en el diseño de los edificios, los espacios libres y el urbanismo, que no podrá tener éxito sin la implicación de la ciudadanía en su conjunto

PILAR CARMONA BOTANATesorera del Colegio Oficial de Arquitectos de Extremadura

Es un hecho que la arquitectura tiene un papel importante en nuestras vidas, pues un buen diseño de las ciudades y de los edificios que habitamos repercute de manera directa en nuestro bienestar. Los espacios libres bien planificados mejoran la calidad de nuestro ocio, generando un entorno donde se propician las relaciones interpersonales, al igual que el correcto dimensionado de las vías de comunicación reduce el tiempo destinado a los desplazamientos. Por su parte, una buena orientación y ventilación de las dependencias, la mejora del aislamiento y la optimización continua de las prestaciones de los materiales usados en la construcción dota de un mayor confort general.

Es bien sabido que la arquitectura tiene una importante parte técnica, al servicio de la resolución de un conjunto de condicionantes, como son la funcionalidad, sostenibilidad, confort y consumo energético, pero tiene igualmente una gran parte creativa. Así pues, el éxito de la misma ha de garantizar el equilibrio entre ambas, razón y emoción.

Como arquitectos no debemos olvidar que trabajamos para personas que habitan los espacios, por eso nuestro trabajo debe responder a sus requerimientos, respetando su cultura, su entorno y el medio al cual pertenecen. Hemos así de cumplir con nuestra responsabilidad con la sociedad ayudando a mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, contribuyendo con ello al desarrollo social.

Es inevitable pues citar el cambio de paradigma que tendrá lugar en los próximos años basado en el interés general de la arquitectura y en la cultura del habitar. Debemos así familiarizarnos con el concepto de Baukultur, recogido en la reciente Declaración de Davos de 2018, suscrita por la Comisión Europea, el Consejo de Arquitectos de Europa, la gran mayoría de los gobiernos de la Unión Europea, así como por otras entidades relacionadas con la cultura y el patrimonio.

Baukultur traducido como «cultura del habitar» es un término que reclama la necesidad de fomentar un espacio construido de calidad, «Abarcando todas las actividades humanas que cambian el entorno urbano» en palabras del presidente del Consejo de Arquitectos de Europa, Georg Pendl. Según se recoge en la declaración, la cultura de la calidad debe construirse a través de un diseño bien planificado y con alto nivel de exigencia, lo que repercutirá en la mejora generalizada del nivel de vida, el bienestar y la cohesión e integración social.

En esta línea el Anteproyecto de la nueva Ley de Promoción y Acceso a la Vivienda de Extremadura recoge los conceptos de función social y calidad como uno de sus ejes centrales, vinculando dichos conceptos a la vivienda y por ende a la arquitectura más íntima y cercana, estableciéndose como un derecho del ciudadano el tenerlos garantizados.

Los arquitectos debemos tomar parte activa de este proceso en el diseño de los edificios, los espacios libres y el urbanismo, que no podrá tener éxito sin la implicación de la ciudadanía en su conjunto. Nuestra definición como sociedad implica la arquitectura que producimos y habitamos, aquella que decidimos transformar, desechar o conservar y aquella que como ciudadanos somos capaces de exigir.

Ser conscientes de la calidad de una obra conlleva ponerla en valor y protegerla pues no se respeta ni se valora lo que no se ama, y no se puede amar lo que no se conoce.

Por ello, el Colegio de Arquitectos de Extremadura da la voz y alienta a los arquitectos y a los ciudadanos a implicarse en la edición de la Nueva Guía de Arquitectura buscando revivir el espíritu y la ilusión de la primera versión que incluyó las obras finalizadas entre los años 1975 y 2006. Edición que, debido a la excelente acogida y demanda, agotó los ejemplares editados, por lo que la nueva publicación contendrá la primera guía y ampliará el contenido con las obras finalizadas entre los años 2007 y 2017.

Cabe destacar que en esta ocasión se abre a toda la sociedad la opción de proponer obras para ser incluidas, fomentando la máxima participación para que el documento a elaborar sea algo de todos los ciudadanos y no específico de los arquitectos.

Una guía que busca representar la Arquitectura con mayúsculas de nuestro entorno próximo, abarcando todos los ámbitos, usos y escalas. Todo tiene cabida y todo tiene valor siendo el objetivo fundamental el de destacar los trabajos que contribuyan a mejorar y preservar los valores urbanos, históricos, ambientales, sociales y culturales de nuestra región.

Se busca así dar visibilidad sobre la importancia e influencia de esta disciplina en nuestras vidas, de la función social que lleva implícita y de la repercusión que tiene sobre nuestras condiciones de vida.

La buena arquitectura construye sociedad, genera sentido de pertenencia, y mejora nuestro bienestar; la arquitectura de calidad debe ser para todos y Extremadura no puede quedar al margen.

 

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