El cine se anima

'Tadeo Jones 2: El secreto del Rey Midas' fue el año pasado la película española más vista en los cines nacionales, con 3,2 millones de espectadores. / IKIRU FILMS
'Tadeo Jones 2: El secreto del Rey Midas' fue el año pasado la película española más vista en los cines nacionales, con 3,2 millones de espectadores. / IKIRU FILMS

Las películas españolas de animación coparon el 22% de la taquilla nacional en 2017, primer año en que uno de sus títulos superó al resto de producciones. «Aquí hay talento, entramos en una época de esplendor»

JOSEBA VÁZQUEZ

El rostro por excelencia de la animación española del momento es el de un albañil reciclado en arqueólogo, de tez melocotón, nariz respingona y vivarachos y enormes ojos castaños. Se llama Tadeo Jones y ha marcado un hito en la historia de la cinematografía como protagonista, junto a sus creadores, de la primera película nacional de animación que supera en taquilla al resto de producciones realizadas el mismo año en España. En 2017, 'Tadeo Jones 2: El secreto del Rey Midas' fue vista por 3.227.410 espectadores y recaudó 17.917.439 euros. Solo 'Perfectos desconocidos', de Álex de la Iglesia, le hizo una tenue y distanciada sombra (2.256.917 espectadores y 14.373.417 euros).

En 2012, 'Las aventuras de Tadeo Jones', primera entrega de la saga, ingresó en España 18,2 millones de euros (récord nacional en su género), pero esa cifra solo le sirvió para ocupar el segundo puesto del listado, a un abismo de los 42,4 millones recaudados por 'Lo imposible'. De la misma forma, en 2015 'Atrapa la bandera' (11 millones en taquilla) se vio superada por 'Ocho apellidos catalanes' (33,5). Ni siquiera el enorme presupuesto de que dispuso en 2009 'Planet 51' (50 millones de euros) le sirvió para hacerse con el liderato, eclipsada ese año por 'Ágora', que contó con idéntica dotación financiera y sumó en las pantallas nacionales 21,3 millones de euros. 'Planet 51' se quedó en 11,7, aunque obtuvo 91 millones a nivel mundial. Ambas son las mayores producciones españolas en términos de inversión económica.

La segunda parte de Tadeo, un personaje que parodia al Indiana Jones personificado por Harrison Ford, contribuyó también decisivamente el año pasado a aportar otro dato relevante: sus números, sumados fundamentalmente a los obtenidos por 'Deep' (1.089.552 euros de recaudación), hicieron posible que los largometrajes españoles de animación acapararan el 22% de toda la taquilla del cine nacional en 2017. Así lo recoge el Libro Blanco del sector recientemente presentado por Diboos, federación que agrupa a más de 250 empresas, la inmensa mayoría de las que se dedican en España a producir animación y efectos visuales. Esta industria, que aglutina también a las firmas autoras de videojuegos, aplicaciones y realidad virtual o aumentada para televisión, cine, series, documentales y todo tipo de soportes audiovisuales, facturó el año pasado 654 millones de euros y dio empleo directo a 7.450 profesionales. Imagen destacada de la misma es ahora la productora madrileña El Ranchito, ganadora de un premio Emmy por los efectos visuales del sexto episodio de la séptima temporada de 'Juego de Tronos'.

Calidad exportable

Diboos prevé que el sector facture en 2020 más de mil millones de euros y soporte 10.000 puestos de trabajo con un crecimiento anual del 24% y calcula, además, que en el plazo de cuatro años ponga en marcha 90 largometrajes, más de 140 series y 400 cortos. Carlos Biern, presidente de Diboos, considera que se trata de objetivos razonables para una industria que ha medrado notablemente en los últimos tiempos y que presenta unas saludables expectativas. «El producto es atractivo porque logra divertir y entretener. La propia palabra, animación, lo resume: se trata de animar -dice-. Los grandes distribuidores siempre buscan títulos que cubran el público familiar. Los padres y abuelos siguen siendo los prescriptores, pero obviamente la influencia de las redes sociales y los contenidos audiovisuales e interactivos que consume el público infantil hacen que no pasen desapercibidas las películas que se estrenan».

«Estamos viviendo el inicio de una época de esplendor», afirma Nathalie Martínez, productora de Wise Blue, un estudio valenciano que desarrolla en la actualidad 'MiBots', un ambicioso largometraje que maneja un espectacular presupuesto de 33,5 millones de euros, algo por completo inusual en la animación de este país. En opinión de Martínez, el éxito de este género se sustenta en que «ya no es el hermano pequeño del cine y tampoco hace ahora un producto exclusivo para niños, sino que es más universal en los temas que trata». Pero este factor, añade, camina acompañado de otro muy importante: «Aquí hay mucho talento y gente muy buena, lo que permite exportar servicios a nuestros creadores y empresas». Así lo ratifica Edmon Roch, de la barcelonesa Ikiru Films, coproductora de las dos entregas de Tadeo Jones y de 'Atrapa la bandera'. «En España hay un nivel de calidad que puede competir directamente con lo que nos llega de Estados Unidos, donde se trabaja con presupuestos 10 y 15 veces superiores a los nuestros, pero donde hay estudios que subcontratan a estudios españoles porque valoran el nivel de perfección de nuestras entregas y acabados». Carlos Biern sintetiza ambas ideas: «Son películas cada vez más inteligentes en el guion y con una mayor calidad técnica para que los adultos no salgan defraudados».

La provisión de servicios a otras compañías se suma a la producción propia en una industria joven -casi la mitad de las empresas activas hoy no existía hace diez años- y cuyo trabajo depende en un 38% de la televisión, un 28% del cine, un 12% de negocios digitales y algo más del 20% de las subcontrataciones, la publicidad, la consultoría y la formación. El 60% de las empresas españolas exporta sus productos, principalmente a destinos europeos (el 45%) y Norteamérica (el 23%). El mercado internacional resulta clave para el sector. La primera entrega de Tadeo Jones transformó sus 18,2 millones de euros de taquilla española en 52,8 a nivel mundial; la segunda ha pasado de los 17,9 millones de aquí a los 30 globales y 'Deep', de 1,1 a más de nueve millones.

Plantillas fluctuantes

España es la quinta productora mundial y segunda europea de animación, solo por detrás de Estados Unidos, Canadá, Francia y Japón. A la industria le preocupa la retención del talento, esto es, evitar que los profesionales autóctonos emigren debido a las altas rotaciones que experimentan las plantillas de los estudios entre producción y producción. Edmon Roch admite que «aunque podemos tener a más de doscientas personas en nómina según los picos de trabajo en proyectos determinados, nuestra estructura fija se compone de cinco empleados». En Wise Blue, por contra, «tenemos a los dibujantes en nómina» precisamente «para no perder el talento», cuenta Nathalie Martínez.

Los contratos a tiempo indefinido en el sector representan un 44% de los 7.450 empleos directos. Esta oscilación en la oferta laboral es lo que denomina «trabajo por dientes de sierra» Kepa de Orbe, dibujante vizcaíno especializado en 'storyboard', es decir, el guion gráfico de una película. Entre sus últimos encargos, De Orbe ha participado en la recién estrenada 'Black is Beltza' y en 'Elcano. La primera vuelta al mundo', que se proyectará en salas a partir de marzo de 2019. Veterano del negocio, este dibujante no participa tanto del panorama boyante que se dibuja en el sector. «El trabajo fluctúa mucho y también es difícil seguir el paso de las productoras, porque se suelen crear expresamente para una película, luego se cierran y al cabo de un tiempo las mismas personas abren otra con un nombre distinto», comenta. Admite que «la animación 3D y el videojuego han crecido mucho y ocupan gente», pero sostiene que «los dibujantes tienen menos trabajo que hace años, sobre todo en 2D». Uno de los problemas es que «para abaratar costes, muchos trabajos se encargan a Indonesia, Filipinas, India...», asegura Kepa de Orbe.

La formación de creadores es un objetivo del sector, no solo para compensar posibles fugas de profesionales, sino también con el fin de «poder atraer el mejor talento europeo y formar mucho más personal especializado en la animación», en palabras de Carlos Biern.

Más cara que la imagen real

Con cierta frecuencia, los propios estudios imparten seminarios y cursos.Esta línea educadora la abordan periódicamente en The Glow Animation Studio, aunque «no es este nuestro objetivo principal», dice José María Fernández de Vega, productor ejecutivo de la empresa, un convencido de que «a diferencia del cine, la animación solo puede crecer». Esta firma asentada en Almendralejo (Badajoz) acaba de ultimar su primer largometraje de producción propia, 'Buñuel en el laberinto de las tortugas', que se estrenará en abril. La cinta, de 80 minutos de duración, está elaborada en 2D, con una estética de cómic muy diferente de las nítidas líneas aterciopeladas, luminosas y cristalinas que se han impuesto en el 3D para consumo infantil. Como en su día ocurrió con 'Chico y Rita' o 'Arrugas', y también ahora con 'Black is Beltza' y 'Un día más con vida' -que llegará a las pantallas esta misma semana-, la película extremeña está enfocada al público adulto. «Es una tendencia que va en aumento -aprecia Fernández de Vega-. Algo está cambiando y hay inquietudes nuevas y diferentes en la animación».

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Asentado en un pueblo pacense, en las antípodas de los grandes centros de producción representados por Madrid y Cataluña, que acogen al 62% de las firmas del sector, The Glow es un caso extraño. Estamos ante un estudio modesto a punto de dar a luz a un filme de presupuesto igualmente sencillo, de 1.800.000 euros en concreto. «Es una partida baja para un largometraje de animación, donde es raro bajar de dos millones y medio o tres -detalla su productor ejecutivo-. Eso sí, Buñuel en imagen real nos hubiera costado más o menos la mitad». El cine de animación es notablemente más caro que el realizado con actores por la complejidad y duración de los proyectos, que pueden llegar a implicar hasta a dos centenares de profesionales. Esto hace que, a menudo, se sellen coproducciones entre varios estudios incluso de países diferentes. A modo de ejemplo, la primera entrega de Tadeo Jones costó 8 millones de euros y la segunda 9, mientras que 'Ocho apellidos vascos' se realizó en 2014 con tres millones y en 'Campeones' se han invertido 4,5.

Las principales reivindicciones de los productores coinciden con las planteadas desde otras parcelas artísticas. «Los datos que presentamos son muy prometedores, pero necesitamos estabilizar la industria y dar continuidad a las plantillas», sintetiza el presidente de Diboos, que, junto a los 654 millones de facturación, destaca la ocupación que el 'merchandising' del sector genera en las industrias del juguete o de las camisetas. Carlos Biern pide una mejora en los incentivos fiscales. Francia e Italia conceden a esta actividad deducciones del 30%, mientras que en la mayor parte de España es del 20%. Solo Canarias (40%), Navarra (35%) y Euskadi (30%) superan ese tratamiento. Igualmente, lamenta que las ayudas económicas que cada año dedica el Instituto de Cinematografía y Artes Visuales (ICCA) «no estén pensadas para la animación». Para hablar de todo esto se están reuniendo estas semanas representantes de Diboos con el propio ICCA y la Dirección General de Tributos.

 

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