La Luna se formó por la colisión de la Tierra con un astro hace 4.500 millones de años

La Tierra y la Luna. /
La Tierra y la Luna.

Un artículo publicado en 'Science' da nuevos datos que apoyan la teoría del impacto espacial, que lleva investigándose desde los años 70

EDURNE MARTÍNEZMadrid

El origen de la Luna siempre había sido un misterio. Ahora, un nuevo estudio publicado por la revista científica 'Science' demuestra que la teoría de la formación por colisión es probablemente la más cierta. Dicha teoría fue explicada por el científico Bill Hartmann en los años 70 al comprobar que la composición isotópica de las rocas lunares era similar a las de la Tierra.

La teoría por colisión asegura que hace 4.500 millones de años se produjo un impacto entre la Tierra -lo que era entonces la Tierra- y un astro de un tamaño parecido al de Marte, al que se denominó Theia. Tras el choque, los restos de Theia ayudaron a la formación de la Luna. El estudio será presentado el próximo 11 de junio en la Conferencia de Geoquímica de Goldschmidt en California.

Un equipo de investigadores alemanes dirigidos por Daniel Herwartz ha analizado varias muestras lunares que llegaron a la Tierra a través de meteoritos, pero como esas porciones habían entrado en contacto con partículas de agua de la Tierra, necesitaron muestras más puras que les proporcionó la NASA. Según Herwartz, este avance en las investigaciones demuestra que la colisión efectivamente tuvo lugar hace unos 4.500 millones de años y que Theia tuvo una composición geoquímica parecida a la que tiene ahora la Luna.

Así, el estudio predice que debería haber una diferencia isotópica entre la Tierra y la Luna porque todos los objetos del Sistema Solar tienen su propia huella digital isotópica única. Por lo tanto, también debería ser así para Theia y la Tierra. Los modelos revelan que la Luna se formó con más material de Theia que de la Tierra.

El próximo objetivo, según el investigador, es averiguar de qué cantidad de Theia está compuesta ahora la Luna. El artículo explica que la Luna es, por tanto, una mezcla entre Theia y la Tierra, no solo isotópicamente sino también químicamente. "Los modelos actuales explican que la Luna se compone de un 70% de Theia y un 30% de la Tierra primitiva. Sin embargo, nuestro estudio estima que se trata de un 50%-50%, aunque debemos confirmarlo", señala Herwartz.