«Capto lo que el ojo no ve»

«Capto lo que el ojo no ve»

El biólogo Luis Monje, pionero en la fotografía científica, pone su objetivo al servicio de hacer visible lo invisible

SUSANA ZAMORA

Lleva más de 30 años dedicado a la fotografía científica en todos sus formatos. «Es mi pasión», confiesa Luis Monje (Guadalajara, 1959), que ultima los preparativos para viajar a la selva de Birmania. «Voy para fotografiar insectos y plantas, como siempre, y de paso relajarme unos días». Ha visitado 62 países de los cinco continentes y lleva a gala conocer el árbol más grande, el más alto, el más ancho y el más viejo del planeta. Todos forman parte de su archivo, de 456.000 fotografías.

- ¿Cómo se ve la vida detrás de una cámara de fotos?

- Igual que sin ella. Las fotos se hacen con la cabeza más que con la cámara, y uno se pasa el día encuadrando mentalmente todo lo que ve.

- ¿Se ha topado en algún revelado con alguna sorpresa?

- En una ocasión. Fue con una foto que me mandó analizar hace años el presidente de la Sociedad Española de Parapsicología en la que, forzando el revelado, aparecía el rostro de una calavera asomada a una ventana del Cortijo Jurado, en Málaga. Pero la imagen tenía poca resolución y no permitió hacer un análisis serio.

-Si no existiera la fotografía científica...

-En parte, se podría suplir con una buena ilustración, pero nos quedaríamos sin registrar todo aquello que el ojo humano no ve.

-Hay 30 modalidades de fotografía científica, ¿qué se puede descubrir con ellas?

-Casi todo lo que el ojo puede ver y lo que no puede observar, porque es pequeño (biología y medicina); aquello que tiene una luz muy fuerte o muy débil (astrofísica); lo que está fuera del espectro visible (infrarrojo, ultravioleta) o lo que sucede demasiado rápido o excesivamente lento (alta y baja velocidad). Hasta hace unos meses tenía el flash más rápido que hay en España, con el que fotografié el disparo de un revólver atrapado por la cámara a una millonésima de segundo.

-¿Se considera un bicho raro en la comunidad científica?

-Más bien me considero un afortunado. Cuando tu trabajo es tu pasión, es como si no trabajases.

-¿Cuánto le debe la ciencia a estas imágenes casi imposibles?

-Más de lo que se cree. La ciencia se basa en la observación y la fotografía es la que registra esas observaciones. Es una herramienta imprescindible, porque los resultados de todas las investigaciones acaban en una publicación científica y, si está bien ilustrada, puede duplicar su impacto. Pese a ello, sigue estando poco valorada.

-¿Quién se lo pone más difícil, la naturaleza o la Policía?

-La naturaleza, sin duda. La variedad de problemas, situaciones y retos que surgen son infinitamente mayores.

-Para alguien que maneja sofisticados materiales y que emplea innumerables horas en diseñar artilugios para lograr captar lo que nadie ve, tirar de móvil para hacer fotos de insectos debe de parecer de lo más pretencioso...

-¡Qué va! Como digo, las fotos se hacen con la cabeza. El instrumental, mal que bien, se puede suplir casi siempre con ingenio, pero para el registro se necesita siempre un sensor o una emulsión y puede valer un móvil.

'Dentro' de las flores

-¿Se siente un poco McGyver, aquel personaje que siempre conseguía solucionar los problemas con ingenio?

-(Risas) A tanto no llego. Cada día hay más electrónica y menos margen para el bricolaje.

-Hace falta más que técnica para ser un buen fotógrafo, pero un buen fotógrafo científico, ¿qué habilidades precisa?

-Para ser un buen fotógrafo hay que saber encuadrar, resaltar y mostrar con belleza y originalidad lo que ves. Si además eres científico, necesitas altísimos conocimientos técnicos, buenas nociones de física y óptica, ingenio y comprender la importancia científica de lo que registras.

-¿Ha perdido la paciencia en muchas ocasiones intentando fotografiar el más difícil todavía?

-En muchas ocasiones, especialmente cuando se trabaja buscando soluciones contrarreloj.

-¿Cuáles han sido sus mayores desafíos y de cuáles se siente más orgulloso?

-El paso de analógico a digital en algunas técnicas de registro espectral fue un gran reto. La mayor satisfacción fue ser el primer español que observó los colores y formas ocultos de las flores en ultravioleta. Pero me quedan pendientes muchos retos, como por ejemplo lograr más potencia lumínica disparando a una millonésima de segundo.

-¿Nadie le ha dicho nunca que es usted un artista?

-A veces, pero valoro solo la opinión de los expertos. La foto puede ser bonita, pero pocos saben lo que hay detrás. En ocasiones, hay que planificar toda una estrategia y se pueden tardar años hasta que se logra desarrollar una técnica específica, se diseñan los aparatos necesarios y se hacen los ensayos para conseguirla. Hasta con el microscopio electrónico de barrido se puede hacer arte.