Asesinan a puñaladas a una mujer en Avilés

Los servicios funerarios trasladan al cádaver de la mujer./OMAR ANTUÑA
Los servicios funerarios trasladan al cádaver de la mujer. / OMAR ANTUÑA

La víctima, que presentaba al menos quince heridas por arma blanca, es una brasileña transexual de 38 años

J. F. GALÁNAvilés

La Policía Nacional investiga el asesinato a puñaladas de una mujer transexual de nacionalidad brasileña y 38 años de edad cuyo cadáver fue hallado a primera hora de la tarde de ayer sábado en el séptimo piso del número 61 de la calle de La Cámara, en Avilés (Asturias), convertido en una casa de citas. A la espera de lo que determine la autopsia presentaba no menos de quince heridas de arma blanca, asestadas tanto en la parte delantera del cuerpo como en la espalda. Según fuentes de la investigación el escenario era dantesco, un mar de sangre.

A la hora de cerrar esta edición no se habían practicado detenciones y una de las líneas de investigación abiertas por la policía se centraba entre los posibles clientes. Las diligencias judiciales son instruidas por el Juzgado de lo Penal Número 2 de Avilés, ayer de guardia, que ha decretado el secreto de sumario.

El cadáver fue hallado en torno a las cuatro de la tarde por la mujer que acude periódicamente a limpiar el piso, una casa de citas encubierta, que dio la voz de alarma. Poco después comenzaban a llegar unidades de la Policía Nacional de la Comisaría de Avilés, la Policía Nacional de Oviedo y Gijón y la Policía Científica así como una forense, que en un primer análisis determinó que el crimen podría haberse cometido hasta veinticuatro horas antes del hallazgo del cadáver.

En un principio no se trataría de su domicilio, sino de un piso que se utiliza únicamente para ejercer la prostitución. «Todos sabíamos lo que sucedía allí, pero era relativamente discreto. Que yo sepa nunca hubo altercados, y tampoco oímos ruidos o discusiones que nos llamasen la atención», manifestó un vecino del inmueble, un edificio de catorce viviendas distribuidas en siete alturas, si bien algunas de ellas no están habitadas.

La presencia de varias unidades de la Policía Nacional y especialmente de los llamados agentes de bata blanca -Policía Científica- despertó la curiosidad de vecinos y comerciantes de la zona, que poco a poco comenzaron a concentrase en torno al portal. Al conocer lo sucedido la sorpresa e incredulidad inicial dio paso a la indignación.

La mayoría de los consultados por este periódico aseguraron desconocer que en el séptimo piso del número 61 de la calle de La Cámara se ejercía la prostitución. «Esta es una zona muy tranquila en la que más o menos nos conocemos todos, y no tenía ni la menor idea de que podía haber una casa de citas», manifestó una mujer. En términos similares se expresó un comerciante. «Yo llevo cerca de veintiocho años aquí y nunca vi nada que me llamase la atención. Debían actuar con mucha discreción».

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