La batalla contra los dentistas

Uno de los actos más relevantes del periplo fue un almuerzo-coloquio con 1.200 personalidades relevantes de la política y la economía. La Casa Blanca decidió alquilar el gran salón de baile del Waldorf Astoria (donde se alojaban Kruschev y su séquito en Nueva York), pero ya lo habían reservado mucho antes los integrantes de la Asociación de Dentistas Americanos. La presión sobre ellos fue enorme, pero no cedieron y el almuerzo hubo de celebrarse en el Commodore. Algunos periódicos no se cortaron al titular: «Los dentistas enseñan sus colmillos a los planes de K.» y «Los dentistas le sacan una muela a Kruski».

 

Fotos

Vídeos