El apestado Kevin Spacey

El apestado Kevin Spacey

El ganador de dos Óscar afronta 30 demandas por abusos sexuales mientras Hollywood no quiere saber nada de él

OSKAR BELATEGUI BILBAO.

Lester Burnham, el protagonista de 'American Beauty', comenzaba el día masturbándose en la ducha. «A partir de ahora, todo lo que venga será peor», filosofaba. En 2000, Kevin Spacey ganó su segundo Óscar por personificar el hastío vital del americano medio que vive plácidamente en su chalé de los suburbios. Un personaje en la estela del Willy Loman de 'Muerte de un viajante' y el Ned Merrill de 'El nadador', iconos del fracasado que se resiste a reconocerse como tal cada vez que suena el despertador.

Spacey demostró con 'American Beauty' que podía ir mucho más allá de las sofisticadas composiciones de psicópata que le lanzaron a la fama. El escalofriante villano de 'Seven', el mefistofélico Keyser Söze de 'Sospechosos habituales' -su primer Óscar- también podía rebosar la humanidad de un Jack Lemmon de nuestros días. Cuando hubo que elegir a un presidente de Estados Unidos tan vil que orinaba en la tumba de su padre, Spacey fue la primera opción para 'House of Cards'.

El actor recuperaba esta semana la sonrisa forzada de Frank Underwood al cruzar el tumulto de cámaras y micrófonos que le aguardaba en el juzgado de Nantucket, una idílica isla en la costa de Massachusetts, destino turístico de ricos con buen gusto. La estrella caída en desgracia no pronunció ni una palabra durante los once minutos que estuvo ante el juez, que le leyó los cargos por un presunto abuso sexual cometido en el verano de 2016. Quedó en libertad sin fianza y se le ordenó que se mantuviera alejado de su presunta víctima. A la vista del próximo 4 de marzo no tendrá que comparecer en persona.

Su hermano ha revelado que su padre, militante del Partido Nazi Americano, abusó de ambos de niños

Los abogados del actor han presentado una declaración de no culpable a los delitos de asalto indecente y agresión. Es la primera de las 30 denuncias entabladas contra Spacey en Estados Unidos y el Reino Unido, donde fue director del teatro Old Vic de Londres durante más de una década. El joven de 18 años de Nantucket que pide justicia es hijo de una conocida periodista de televisión y trabajaba en un club de la isla. Spacey se acercó para ofrecerle alcohol, a pesar de que la edad mínima para consumirlo es de 21 años. Según la madre del chico, el actor le metió la mano en los pantalones y agarró sus genitales. Cuando Spacey fue al baño, su víctima salió huyendo.

Despedido de 'House of Cards', humillado por Ridley Scott, que eliminó sus escenas en 'Todo el dinero del mundo' y las volvió a rodar con Christopher Plummer, Kevin Spacey es un apestado en Hollywood desde que en octubre de 2017 el actor Anthony Rapp desveló que había intentado abusar de él en 1986, cuando tenía 14 años. El escándalo le obligó a reconocer su homosexualidad, un secreto a voces en el mundo del cine. «He amado y he tenido encuentros románticos con hombres a lo largo de mi vida, pero ahora he elegido vivir como un hombre gay», declaró en su cuenta de Twitter. Si el 4 de marzo es condenado podría cumplir una pena de cinco años de cárcel. Sus abogados confían en la «información exculpatoria» que contiene el móvil del muchacho, que envió mensajes de texto a su novia contándole el encuentro con Spacey.

Un futuro inexistente

El Lex Luthor de 'Superman Returns' está acostumbrado a superar las dificultades. Nacido hace 59 años en New Jersey, es hijo de un vendedor que estaba en paro la mayor parte del tiempo, lo que le obligó a una infancia nómada. Tras ser expulsado de una academia militar por agredir a un compañero, Spacey encontró en el teatro una vía de escape que acabaría convirtiéndose en vocación. A su ingreso en la prestigiosa escuela Juilliard siguió un fecundo periplo en Broadway. El cine no tardó en llamar a la puerta de uno de los mejores actores de su generación.

Que la infancia del intérprete no fue muy normal lo demuestran las recientes declaraciones de su hermano, Randall Fowle. Según su testimonio, Spacey solo replica el comportamiento de su padre, un militante del Partido Nazi Americano que abusó sexualmente de sus hijos cuando eran solo unos niños. «Me pasé gran parte de mi infancia intentando proteger a mi hermano para que no fuese violado por mi padre, y 40 años más tarde me entero de que se ha convertido en él», lamenta Fowler, que se dedica a imitar a Rod Stewart y a conducir limusinas en Idaho.

El futuro profesional del ganador de dos Oscar es inexistente. La película que rodó antes de los escándalos, 'El club de los jóvenes multimillonarios', se estrenó en diez cines de EE UU y recaudó 126 míseros dólares en su primer fin de semana. Su único trabajo que ha tenido repercusión ha sido el inquietante vídeo que colgó el pasado mes de diciembre en YouTube, caracterizado como Frank Underwood: «A pesar incluso de mi propia muerte, me siento bien y crece a diario la confianza de que pronto sabréis la verdad», susurra con el acento sureño del presidente más taimado de la ficción.