«Feo, agnóstico y sentimental»

- Usted ha conocido a muchas personas importantes. ¿Cuáles le han impresionado más?

- La primera enseñanza que he adquirido es que entre el ser más culto y el más ignorante hay poca distancia. Una persona culta distingue a Murillo de Rubens; un campesino puede que no, pero sabe apoyarse en un árbol para descansar. ¿Personas que me han impresionado? Olof Palme, que era fantástico, encantador, culto, sencillo... García Márquez era un gran conversador, muy divertido.

- ¿Qué libro elegiría el Alfonso Guerra librero para leer el resto de su vida?

- El 'Quijote' o 'En busca del tiempo perdido'. Pero si es para regalar a alguien con nobleza de espíritu, 'Trilogía transilvana', de Miklós Bánffy, que leí en francés pero ahora ya está traducido.

- ¿Qué obra de Mahler recomienda un mahleriano de pro?

- La que más me emociona es la Sinfonía Nº 1 'Titán'.

- ¿Y qué película el cinéfilo Guerra?

- Soy muy aficionado al cine negro de los años treinta. Me sigue gustando mucho 'La kermesse heroica'. Y si nos acercamos en el tiempo, la trilogía de 'El padrino'.

- ¿Cuál fue el peor momento en el Gobierno: el escándalo Filesa, la investigación y el juicio por la trama de los GAL o el atentado de Hipercor?

- Los atentados, todos, aunque ese fue muy terrible. Te estropeaban el estómago por unos días, porque pensabas que podías haber hecho más. Cuando llegamos a la Moncloa en todo el País Vasco solo había un coche blindado: el del delegado del Gobierno. No lo eran los coches policiales.

- ¿Cuándo lloró por última vez?

- No lo recuerdo, pero no debió de ser hace mucho. Seguramente cuando enterramos a Roberto Dorado. Pero lloro en el cine, leyendo...

- ¿Cuándo ha enarbolado por última vez una bandera republicana?

- No soy muy de banderas. Creo que no he enarbolado nunca ninguna. O no lo recuerdo.

- ¿Aceptaría antes ser asesor de Maduro o de Trump?

- De ninguno de los dos, salvo que se cayeran del caballo y cambiaran radicalmente. Son nefastos.

- Valle Inclán definió al marqués de Bradomín como «feo, católico y sentimental». Usted también es hombre del teatro. Defínase en tres palabras.

- Feo, agnóstico y sentimental. Pero me bastaría con una: romántico. Soy el último romántico que camina por esta tierra.