La Iglesia ortodoxa pide cautela ante la «exudación» del busto del zar Nicolás II

"Creo que hay que mantener una actitud de calma y no caer en la manía de los milagros", ha dicho a la radio Eco de Moscú el sacerdote Pável Florenski

EFEMOSCÚ

La Iglesia ortodoxa rusa pidió hoy a los creyentes cautela ante las informaciones sobre la "exudación milagrosa" de un busto del zar Nicolás II situado en la ciudad de Simferópol, península de Crimea. "Creo que hay que mantener una actitud de calma y no caer en la manía de los milagros", dijo a la radio Eco de Moscú el sacerdote Pável Florenski, responsable del grupo de estudio de señales milagrosas del Patriarcado de Moscú.

Este viernes, la exfiscal de Crimea y diputada de la Duma, Natalia Polklónskaya, anunció en una entrevista televisada el comienzo de la "exudación milagrosa" del busto Nicolás II, que vinculó con el centenario de su abdicación y de la revolución bolchevique. "Es un milagro que nadie, ni los científicos, pueden explicar. Y esto ocurre en el año del centenario. El zar nos ayuda. Ellos (el zar y su familia) murieron para que convirtamos Rusia en un país floreciente, en un gran país. Tenemos la obligación de hacerlo", dijo la legisladora, de 36 años.

Según Poklónskaya, creyentes acuden con sus niños enfermos al lugar donde se encuentra el monumento para que toquen el busto y puedan curarse de males. La diputada es una ferviente creyente en el zar Nicolás II, canonizado junto con su familia por la Iglesia ortodoxa rusa el 20 de agosto de 2000, y se ha erigido como una de sus más combativas defensoras. En particular, Poklónskaya se ha convertido en la abanderada de una campaña para prohibir la exhibición de la película "Matilda", del realizador Alexéi Uchitel, sobre la relación amorosa que tuvo Nicolás II antes de su matrimonio con la bailarina de origen polaco Matilda Kshesínskaya,

"No se debe permitir que sea proyectada masivamente una película que es una consciente manipulación antihistórica destinada a desacreditar, mofarse y calumniar a uno de los santos más venerados de nuestra Iglesia: el mártir Nicolás II", declaró la diputada. El último zar ruso y su familia fueron asesinados por los bolcheviques el 18 de julio de 1918. "Los sufrimientos padecidos por la familia imperial en el cautiverio, la humildad y resignación cristiana con que aceptaron su martirio, son una victoria de la fe de Cristo sobre el mal", subrayó la Iglesia ortodoxa rusa en la resolución de canonización.