La reciente fusión de las cooperativas farmacéuticas del sur

ANTONIO GARCÍA DE CASTRO

EL pasado 28 de julio se dio un paso decisivo en la creación del que puede y debería ser el futuro líder del sector de la distribución farmacéutica en España. Fruto de la fusión de las cooperativas integradas en Farmanova, en la que la extremeña Cofex ha jugado un importante papel, de Cecofar y de Cofarcir, BidaFarma se convertirá en la primera empresa andaluza y extremeña en facturación y sin problemas financieros. Este hito va a ser el fruto del trabajo de muchas personas que han liderado las cooperativas de distribución farmacéuticas en muchas provincias españolas desde hace más de 80 años. Por ello, mis primeras palabras deben ser de felicitación para todas ellas, que voy a particularizar en una persona que fue la primera que me habló de este proyecto hace unos 30 años en el hotel Alfonso XIII de Sevilla cuando estaba realizando el Programa de Alta Dirección del Instituto Internacional San Telmo. Me refiero a un gran amigo, ya fallecido: Diego Moya, director general de Cofaran en aquellas fechas. Recuerdo que me dijo que el programa que estaba realizando le había confirmado su visión sobre el futuro del sector de la distribución farmacéutica española. Si la cooperativa que dirigía quería ser protagonista en el futuro, debería participar desde el principio en el proceso de concentración que se iba a producir en el sector; más aún, debía liderar ese proceso. Sólo veía una solución para las cooperativas farmacéuticas del sur de España: la fusión para poder competir con éxito. Quería empezar por la fusión entre Cecofar y Cofaran y continuar con otras fusiones y con la compra de otras compañías de distribución farmacéutica.

Aquel proyecto no salió adelante, pero ha sido una constante en muchas conversaciones con los máximos responsables de las distintas cooperativas farmacéuticas andaluzas y extremeñas. No voy a poder nombrar a todos, ya que son muchas personas, pero me gustaría destacar a los presidentes actuales de Cofex, José Pablo Torres; Cofaran, Leandro Martínez; Hefagra, Antonio Mingorance; y Cecofar, Antonio Pérez Ostos. Con todos ellos he podido compartir enfoques y planteamientos, que apuntaban a la necesidad de ganar tamaño; todos ellos han pasado por las aulas de San Telmo, y han sido actores principales, con sus aportaciones y participación, en la conformación de algunos programas, como el Programa de Alta Dirección de Empresas Líderes, que diseñamos con el objetivo de concienciar a los mejores empresarios y directivos andaluces y extremeños que el sur de España necesitaba empresas de mayor dimensión para poder competir en el futuro. Además, otros muchos presidentes, miembros de los consejos rectores y altos directivos de diferentes cooperativas del sector han sido alumnos de San Telmo. Humildemente pienso que este hecho puede haberles ayudado a entender las razones que avalan la oportunidad y conveniencia de la fusión, y a proponerla a sus asambleas, posibilitando el masivo apoyo recibido a esa propuesta tanto el 26 de junio como el 28 de julio.

Los que me conocen saben que no soy partidario del crecimiento sólo por ser más grande, sino que defiendo ser mejores y crecer por ese proceso de mejora continua. Sin embargo, hay sectores donde la dimensión es la principal ventaja competitiva y la mejor plataforma de crecimiento. En este sentido, si debo destacar alguno, sin duda sería el sector de la distribución comercial en general, y el de la distribución farmacéutica en particular. Las nuevas infraestructuras de carreteras que se han construido en España, especialmente en Andalucía, hacen posible dar el servicio diario que necesitan las oficinas de farmacias desde una distancia mayor y reducir costes para poder competir. Más aún, las nuevas tecnologías avanzan muy rápido y, como analizaremos en la próxima asamblea de antiguos alumnos de San Telmo, afectan a todos los negocios. Y para acceder a determinadas tecnologías con anticipación -robotización de almacenes, Big Data.-, se requiere un cierto tamaño, sin el que es imposible acometer las fuertes inversiones requeridas. En este punto, BidaFarma puede aportar una ventaja competitiva enorme a las oficinas de farmacia, facilitándoles el acceso a esas nuevas tecnologías, mediante economías de escala.

Adicionalmente, el sistema sanitario actual es, en muchos aspectos, insostenible y debería potenciar más la medicina preventiva. El papel de los farmacéuticos y las oficinas de farmacia puede y debe ser esencial en esta nueva etapa. La alimentación ha ayudado, indudablemente, a aumentar la esperanza de vida, que en la actualidad, en España, se sitúa en torno a los 83 años. A la par, están apareciendo muchas enfermedades que tienen su origen en la mala alimentación, que habría que evitar por motivos humanos y económicos, pero sobre todo, me atrevería a decir, por motivos morales. Aquí el papel de BidaFarma junto con las oficinas de farmacia puede y debe ser esencial, al estar en contacto directo con la persona afectada, su familia y el médico.

El farmacéutico necesitará, además, formación empresarial para entender la competencia que se avecina, y qué hacer ante nuevas formas de comercialización. En este sentido, el apoyo de las cooperativas farmacéuticas es clave: no puedo dejar de mencionar el ejemplo de Cecofar, impulsando desde hace años programas de formación empresarial para farmacéuticos, en los que San Telmo ha tenido la oportunidad de participar.

Por último y quizás lo más importante, la cooperativa resultante de la fusión debe tener los mejores equipos directivos y ser liderados por farmacéuticos que pertenezcan al Consejo Rector. Personas que sepan cómo se gobierna una empresa que facturará más de 2.500 millones de euros y tendrá cerca del 24% de participación de mercado; personas que sigan estando al día para tomar las mejores decisiones; personas que sean generosas y sepan anteponer los intereses de los socios farmacéuticos a cualquier otro, como así ha sido en la reciente fusión.

La gran diferencia entre Alemania y Andalucía no está en el espíritu emprendedor, tan de moda entre los políticos en los últimos años, sino en contar con empresas de dimensión necesaria para ser competitivas. Las cooperativas farmacéuticas han señalado el camino: desde San Telmo les deseamos lo mejor, y confiamos que el caso de su fusión pueda servir de ejemplo a otros empresarios, directivos y políticos.