CUANDO echamos un vistazo alrededor contemplamos que en nuestra ciudad muchas cosas han cambiado en los últimos 15 años. Barrios enteros han nacido en antiguos campos y terrenos en desuso; muchos pequeños negocios han desaparecido con la llegada de grandes centros comerciales; se han peatonalizado muchas calles y otras comparten su espacio para coches y peatones con un carril para bicis; se han multiplicado los contenedores de reciclaje de todos los tamaños y colores; hay más parques y jardines para los más pequeños; también muchos más vehículos de todo tipo que circulan e intentan aparcar por la ciudad; las calles y monumentos están mejor iluminados; la oferta de ocio ha crecido exponencialmente. Y la gente anda por ahí con un dispositivo permanentemente en las manos que acapara toda su atención: cuando pasean, cuando hacen la compra, en la consulta del médico, en el autobús, en la cola del cine.

Aparte del boom inmobiliario experimentado en nuestro país y del creciente movimiento poblacional hacia los núcleos urbanos (hoy día el 50% de la población mundial vive en ciudades, cifra que se espera crezca hasta el 70% en 2050), hay un factor que ha cambiado notablemente las cosas en muchos aspectos de la vida en la ciudad: la tecnología. Las denominadas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) se han instalado permanentemente en nuestras manos (España es el primer país de la Unión Europea en penetración de teléfonos inteligentes, o smartphones) y condicionan nuestra manera de relacionarnos entre nosotros y con nuestro entorno, lo que ha dado también un giro al modo en que vivimos en las ciudades del siglo XXI, creando nuevos desafíos en la gestión municipal y nuevas necesidades que demanda la ciudadanía.

La tecnología es, por tanto, el detonante, pero también la herramienta, del cambio de nuestra sociedad. Sin ella no es posible gestionar con éxito esta realidad en constante evolución.

Hablar de 'smart cities' es hablar de un modelo de gestión inteligente de la ciudad basado en la tecnología, que permita alcanzar un mejor aprovechamiento de los recursos municipales y una mejora en la prestación de los servicios a la ciudadanía. El ciudadano del siglo XXI es más exigente, demanda una atención y unos servicios de calidad a los gestores locales y también se involucra más en la vida y el desarrollo de su municipio, pasando de ser un simple receptor a convertirse en un activo relevante en la búsqueda de soluciones a las distintas problemáticas que afectan a la ciudad.

Muchos de estos ciudadanos activos son emprendedores con talento y buenas ideas que están deseando aportar para avanzar en esa gestión municipal inteligente que nos lleve hacia la 'smart city'. Con el fin de recopilar esas buenas ideas, el pasado año la Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI) y la fundación Fundetec, su oficina técnica, pusieron en marcha la iniciativa 'startup4cities'. Se trata de una propuesta innovadora y pionera a nivel mundial, dirigida a emprendedores y 'start-ups' de base tecnológica que tienen un proyecto aplicable al ámbito de la ciudad inteligente en una fase inicial de desarrollo, y que necesitan un entorno real donde poder testearlo y validar sus hipótesis respecto a su viabilidad.

Tras la estupenda acogida obtenida por la iniciativa en 2014, este año, en virtud del acuerdo de colaboración existente entre RECI y la Red Portuguesa de Ciudades Inteligentes (RENER), se decidió que la segunda edición se convocara paralelamente en ambos países, de manera que 'startup4cities' ha adquirido una dimensión internacional, consolidada por el hecho de que su evento final tendrá lugar en el marco del Smart City Expo World Congress de Barcelona, el próximo 17 de noviembre.

En ese evento, los mejores proyectos de la convocatoria tendrán la oportunidad de presentarse ante un auditorio formado por representantes de los más de un centenar de ayuntamientos integrados en las redes española y portuguesa de ciudades inteligentes, y con los que les resulten de mayor interés podrán llegar a acuerdos posteriores para facilitar su implantación real en sus ciudades. Estas, por su parte, se beneficiarán de las ventajas que aporten esas ideas innovadoras, además de generar actividad económica y favorecer el desarrollo local.

Durante el mes en que ha permanecido abierta la convocatoria 2015 se han recibido un total de 108 interesantes proyectos, 94 españoles (5 más que el año pasado) y 14 portugueses. De ellos, uno es de Extremadura, concretamente de Badajoz. Ahora sólo queda esperar a ver si es seleccionado por el jurado de expertos para representar a esta Comunidad Autónoma en la cita internacional de Barcelona.

En nuestro país contamos con muchos y muy buenos emprendedores llenos de increíbles ideas que poner en práctica, una red de ciudades inteligentes única en el mundo, formada actualmente por 65 ciudades, que está siendo ejemplo a seguir por otros países y que ha conseguido posicionar a España en primera línea de la smart cities a nivel mundial; tenemos la tecnología en un grado avanzado de desarrollo. Con semejantes ingredientes mezclados en las dosis adecuadas, el futuro que se nos presenta es, sin duda, prometedor.