Soraya y Dolores, las mujeres de negro

La vicepresidenta del Gobierno y la presidenta de Castilla-La Mancha dejaron en el Vaticano una imagen para la posteridad

A. RODRÍGUEZMADRID
Soraya Sáenz de Santamaria y Maria Dolores de Cospedal García asisten a la misa de apertura del Sínodo de Obispos. / Efe/
Soraya Sáenz de Santamaria y Maria Dolores de Cospedal García asisten a la misa de apertura del Sínodo de Obispos. / Efe

A María Dolores de Cospedal le gusta lucir mantilla. Y peineta. Lo hizo meses atrás en Toledo, en la procesión del Corpus. Y lo repitió este domingo, en el Vaticano, ante el Papa, con motivo de la declaración de San Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia Universal. En uno y otro caso se cubrió la cabeza como señal de respeto.

Soraya Sáenz de Santamaría también se cubrió la suya. Con mantilla. Sin peineta. La vicepresidenta del Gobierno recurrió, seguro, a las normas de protocolo para elegir su indumentaria en la audiencia privada y posterior ceremonia de Roma. Su imagen era de libro: traje negro, con manga larga, falda hasta la rodilla y adiós joyas, por eso de alejarse de la ostentación.

Cospedal, quizás porque se siente más cómoda entre el clero, reinterpretó la norma escrita vaticana y se permitió alguna licencia, o varias. Optó por una manga con corte por debajo del codo, lució escote; discreto, pero escote. Recuperó las perlas y brillantes que ya había lucido como pendientes en la procesión toledana y se colocó un collar que de discreto tenía más bien poco. Ya en su día, en Toledo, también usó perlas para adornar su cuello, pero de tamaño más reducido.

También sorprendió de esta imagen que regalaron para la posteridad que una fuera tocada con peineta y otra no. El protocolo del Vaticano también tiene algo que decir al respecto. Ni Soraya estuvo más acertada que Cospedal, ni Cospedal más que Soraya. Las mujeres han de acudir a las audiencia papales con la cabeza cubierta, con mantilla negra. A las españolas, no obstante, se les permite llevarla colocada sobre una teja, que fue por lo que se decidió Dolores de Cospedal. ¿Soraya podría haberlo hecho del mismo modo? Sí. ¿Se equivocó no haciéndolo? No. Cuestión de gusto y también de destreza a la hora de desenvolverse con peineta.

Como dato curioso, cabe añadir que solo dos mujeres en el mundo pueden lucir de blanco y con peineta: privilegios reservados a las reinas católicas y españolas. Una, obviamente, es doña Sofía. La otra, la reina Fabiola de Bélgica. Su cuñada Paola, actual reina de los belgas, y María Teresa de Luxemburgo son las otras dos mujeres europeas que pueden presentarse de blanco ante Benedicto XVI. Pero sin peineta, claro.