Mira mi pecho tatuado

El fotógrafo barcelonés Jordi García publica 'The Skin-Deep Art', un estudio de "antropolgía urbana" sobre el 'tattoo'

MIGUEL PÉREZ
Algunos tatuajes ocupan todo el cuerpo/
Algunos tatuajes ocupan todo el cuerpo

Jordi García (Barcelona,1958) comenzó a trabajar como fotógrafo autodidacta en 1972. Le atraían los grandes reportajes gráficos. Retrató el incipiente mundo del rock catalán previo a la Movida madrileña. Luego, abrió el foco. Amplió sus dominios del fotoperiodismo a la fotografía artística. Ha expuesto en Italia, Gran Bretaña, Suiza, Estados Unidos y su obra forma parte de los fondos públicos de la Biblioteca Nacional Francesa. Durante un año se enroló en un circo para captar la vida cotidiana de los artistas. Hace dos se preguntó qué lleva a una persona a grabarse un dibujo en la piel para toda la eternidad. Se puso la cámara al hombro e hizo una inmersión en la 'Barcelona Tattoo Expo', la gran concentración mundial que cada año lleva a Cataluña a los mejores tatuadores y modelos del mundo. Fotografió a cientos de ellos. Como resultado, acaba de publicar 'The Skin-Deep Art'.

¿Por qué un libro sobre el tatuaje?

Me atrae ese principio tribal de arte ancestral. La base de este trabajo podría calificarse de un trabajo de antropología urbana contemporánea, es decir, documentar a las personas tatuadas como aborígenes de nuestra civilización, como hacían los antropólogos en el pasado siglo.

¿Se trata de un arte?

Absolutamente. Los tatuadores son auténticos artistas y el tatuaje es un arte aplicado sobre la propia piel como soporte efímero. Desde el principio de los tiempos y en algunas culturas lo asociaban a ritos religiosos, funciones mágicas, guerreras o transformaciones estéticas. Me fascina la voluntad humana de alterar el propio aspecto físico y transformarse para ser diferente.

¿Qué filosofía empuja a una persona a cubrirse el cuerpo con dibujos o símbolos?

Si hablamos de individuos de nuestra sociedad, se podría decir que se trata actualmente de un fenómeno puramente estético y diferencial con ciertos toques hedonistas. Aunque cierto tipo de tatuajes le confieren a la persona un sentido de pertenencia a un grupo afín.

­Un fenómeno estético; es decir, corre el riesgo de convertirse en una moda más.

No. El 'tattoo' tiene la capacidad de fusionarse con otras tendencias, como el 'piercing' y otras mas extremas, como las transformaciones corporales a base de implantes. Hace más de una década que vive una expansión increíble y una evolución que ha venido asociada a movimientos musicales, culturales y sociales. Cada vez hay más tendencia a 'customizarse' para destacar sobre la 'mayoría gris'. Quizá deje de ser una moda para convertirse en una representación social en sí misma, una autoafirmación.

­¿Con qué escuela se queda?

La hiperrealista me fascina, quizá porque soy un fotógrafo que busca en la realidad su inspiración.

¿Disfrutó en el 'Tattoo Festival'?

Me parece un evento fantástico. Es una locura que dura tres días. Pasan tatuadores de todo el mundo, hay shows especiales, concursos, música, más de cien stands. El año pasado hubo más de 10.000 visitantes. La organización y el servicio de seguridad están a cargo de los 'Hell Angels'. Merece todo mi respeto.

¿Cómo valora qué diseños ha de fotografiar?

Valoro mucho la ejecución y dominio técnico del artista tatuador junto a la creatividad y originalidad de la propuesta del tatuado. El tatuador ha de saber interpretar exactamente lo que quiere alguien que va a llevar esa obra impresa toda su vida a flor de piel.

'Angeles del infierno'. ¿Qué tatuaje le sugiere?

Una calavera con alas que le salen del casco con efecto de velocidad.

¿Surf?

Una mezcla de motivos a todo color inspirado en el mar, tiburones, olas espumosas, puestas de sol. Una combinación del estilo Old School y el Polinesio.

¿Maorí?

Una tortuga sobre la frente de una cara tatuada profusamente con formas y motivos simétricos definidos y muy gráficos en una sola tinta.

Ahora, uno complicado: ¿Banco Central Europeo?

Un héroe de cómic tipo Marvel enfundado en una maya azul con el símbolo Euro en el pecho portando un escudo con 12 estrellas amarillas y un antifaz de ladrón. El escudo es para repeler a todos los países miserables.

¿Recortes sociales?

Unas tijeras de podar ensangrentadas con una etiqueta colgando que dice 'Gobierno de España'.

¿Por cierto, ¿lleva algún tatuaje?

Esta pregunta me la hacen todas las chicas que me conocen. Solo a ellas les permito descubrir la respuesta.

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