La Ley d’Hondt vuelve a hacer de las suyas

UPyD pagó cuatro veces más que el PP por sus escaños y a IU le costaron los suyos más del doble que al PSOE

MELCHOR SÁIZ-PARDOMADRID
La Ley d’Hondt vuelve a hacer de las suyas

Casi se ha convertido en una tradición. El día después de las elecciones, Izquierda Unida y UPyD volvieron a poner el grito en el cielo a cuenta de la «injusta» ley electoral, su reparto por circunscripciones y la aplicación de la Ley dHondt que tanto daño les hace en las urnas. A pesar de que el Congreso salido del 20-N, con representación de trece partidos diferentes, será mucho más plural que el anterior, lo cierto es que con las cifras en la mano, y haciendo un ejercicio de política ficción, a Cayo Lara y a Rosa Díez no les faltaría razón. Sus formaciones han pagado mucho más caro en votos sus asientos en el Congreso que PP, PSOE, CiU, Amaiur, PNV y Gbai. Estas seis formaciones han abonado menos de la media para entrar en el Parlamento, que en estas elecciones ha quedado fijada en 66.219 papeletas por diputado.

La mayor diferencia entre los partidos que han obtenido representación ha sido entre UPyD y Gbai. A los de Rosa Díez les ha costado cada escaño un precio récord, 228.048 sufragios, frente a los solo 42.411 votantes que han llevado a Uxue Barkos de nuevo al Palacio de la carrera de San Jerónimo, el asiento más barato de todo el hemiciclo. O lo que es lo mismo, a UPyD cada uno de sus cinco representantes le ha costado 5,3 veces más en papeletas que a la formación nacionalista. Tras el partido de Barkos, los más beneficiados por la ley electoral han sido los abertzales. A Amaiur cada uno de sus siete asientos les ha salido por apenas 47.661 votos.

Las diferencias de UPyD e Izquierda Unida (que ha pagado 152.800 sufragios por escaño ) son importantes también con los partidos más grandes. A UPyD le ha costado más de cuatro veces el parlamentario que al PP, que en estos comicios, al haberse hecho con multitud de escaños en el reparto de restos, ha pagado el precio más bajo de un partido nacional por el escaño: 58.229 papeletas. Solo han comprado más barato que los populares Amaiur y Geroa Bay. Al PSOE, por su parte, le han salido menos de la tercera parte que al partido magenta sus 110 escaños. Y a Izquierda Unida le han salido casi el triple sus votos que al PP y más del doble que al PSOE.

Y aun así, sobre todo IU y en menor medida UPyD, tienen que estar contentos, porque en 2011 sus asientos son muchos más asequibles que hace tres años, cuando los primeros pagaron más de 484.000 papeletas por cada uno de sus dos escaños (Gaspar Llamazares y Joan Herrera) y los segundos abonaron más 306.000 sufragios por el asiento de Rosa Díez.

Pero todavía más motivos para lamentarse que Cayo Lara y Rosa Díez tienen algunos de los partidos que se han quedado fuera del reparto, muy en particular los ecologistas de Equo. La recién nacida formación que lidera Juan López de Uralde seguirá siendo extraparlamentaria, dada la dispersión geográfica de sus electores y a pesar de haber obtenido 215.776 votos. Un apoyo en las urnas que con un sistema proporcional puro (con circunscripción única, sin límite inferior y con reparto de restos también puro) le habría llevado a conseguir tres parlamentarios. Ahora solo van a tener representación compartida con Compromís (con quien iban en coalición), quien además ha pagado uno de los precios más altos por su escaño: 125.150 papeletas.

Los ecologistas ven cómo con un 0,88% de los votos del país no llegan a un Congreso en el que sí habrá partidos con dos representantes y con menor porcentaje que Equo e incluso formaciones que llevarán un parlamentario con porcentajes tan exiguos como FAC (0,4%) o incluso con tan solo un 0,17% (Gbay).

Otros cinco

En ese ejercicio de política ficción de aplicar un sistema proporcional puro al estilo de Israel u Holanda otros cinco partidos además de Equo habrían entrado en el Congreso: PACMA, Eb, PA, PXC y PRC. Todas estas siglas sacaron más votos que Gbay, que ahora se quedaría fuera.

El castigo del sistema puro, el que reclaman los indignados, a los dos grandes habría sido importante, pues hubieran perdido 33 diputados. El PP, con su 44% de los votos, se habría quedado a seis representantes de la mayoría absoluta (tendría 160 en lugar de los 186). Los socialistas con el 28% de los sufragios habrían caído aún más (a 103 diputados frente a los 110 que han obtenido el 20-N).

Obviamente los dos más beneficiados serían las formaciones de Lara y Díez. IU casi multiplicaría por 2,5 sus representantes (de 11 a 25) y UPyD pasaría de los cinco a los 17.