Los 'indignados' pierden fuelle ante su segundo gran pulso

Seis meses después de su nacimiento, el 15M no ha logrado movilizar a la muchedumbre que salió a la calle en mayo

MELCHOR SÁIZ-PARDOMADRID
Los 'indignados' pierden fuelle ante su segundo gran pulso

El movimiento indignado ha perdido fuelle en la que debía ser su gran segunda demostración de fuerza, los prolegómenos de las elecciones generales de hoy. Con unas cifras del paro aún mayores que cuando en mayo nació la movilización, con los ataques constantes de los mercados a España en las últimas semanas y con el resurgir de los indignados en Estados Unidos, las fuerzas de seguridad esperaban una respuesta masiva del 15M durante la campaña electoral. Es más, temían verse desbordados por manifestaciones y marchas en la jornada de reflexión. El Ministerio del Interior había previsto todos los escenarios e, incluso, había desplegado a casi 800 miembros de las Unidades de Intervención de la Policía (UIP, antidisturbios) solo en Madrid. Pero al final, nada.

Quizás la imagen más simbólica de que el 15M de otoño no es aquel de primavera y verano en el que logró congregar a cientos de miles de personas en sus tres grandes manifestaciones fue la que se vio ayer en la Puerta del Sol de Madrid, antaño símbolo de la indignación de toda España y ocupada durante semanas por los activistas del 15M.Ayer de nuevo el kilómetro 0 debía haber sido el escenario de una gran «jornada de reflexión colectiva». Sin embargo, la convocatoria apenas reunió a una veintena de personas. En la Puerta del Sol eran mucho más los curiosos, turistas, viandantes y periodistas que los participantes en el acto central del 15M durante la víspera de los comicios generales.

La otra gran apuesta del 15M por hacerse presente en las elecciones tendrá lugar durante la jornada de votación. La plataforma de protesta ciudadana Democracia Real Ya (DRY) ha animado a los ciudadanos a presentar reclamaciones masivas ante las mesas electorales. La idea del movimiento, que ya ha comenzado a repartir modelos de quejas, es inundar las actas electorales de protestas contra «el sistema electoral vigente y contra la democracia representativa ineficaz».

El Gobierno anunció ayer que esa acción no perturbará la normalidad de los comicios. La subsecretaria del Ministerio del Interior, Pilar Gallego, explicó que «está todo preparado para afrontar cualquier tipo de incidencia» y que la Junta Electoral Central (JEC) ha remitido a las mesas electorales las instrucciones en las que detalla a sus miembros el tipo de reclamaciones que están permitidas y las que no. Solo se aceptarán las quejas sobre dudas de identidad o sobre la negativa de la mesa a acreditar.

Sin eco

Entre tanto, y ya fuera de la Puerta del Sol, las convocatorias indignadas tampoco tuvieron mucho eco. En Barcelona la Guardia Urbana terminó por desalojar a una veintena de activistas que habían ocupado un local en los bajos de un edificio municipal. La noche del viernes sí que pasaron del medio millar las personas que, por unas horas, se concentraron en la Plaza de Cataluña de la Ciudad Condal, otrora epicentro de las masivas convocatorias del 15M. Apenas otro medio centenar de personas respondió al llamamiento de concentrarse para «reflexionar» en la plaza Fuente Dorada de Valladolid.

No pasaron de 20 los indignados que tomaron la Plaza Mayor de Salamanca en lo que debía haber sido una cita masiva para pasar toda la madrugada como forma de hacer «despertar a la ciudadanía».

Esa misma vigilia en Madrid sí que concentró a varios centenares de personas en la medianoche del viernes al sábado, que, con velas encendidas, reclamaron «democracia real» y protestaron por la detención de los seis activistas que el jueves por la tarde, tras las protestas estudiantiles, fueron detenidas por hacer pintadas en el Congreso.