«Nos refugiamos en el bar cuando comenzaron los disparos»

«Nos refugiamos en el bar cuando comenzaron los disparos»

La Guardia Civil detiene a tiros en Torrequemada al sospechoso de haber robado un coche en Miajadas

SERGIO LORENZO CÁCERES.

«Fue todo muy rápido. La Guardia Civil había detenido a un vehículo en la entrada del pueblo, y de pronto el coche escapó a toda velocidad. Dio varios trompos justo a nuestro lado, en la zona de el Bar El Menuo, y luego se metió en el pueblo. La Guardia Civil disparó al coche dos o tres veces y la gente se refugió en el bar, no fuera a ser que alguien resultara herido por una bala», cuenta a HOY un testigo que prefiere guardar el anonimato.

Este testigo narra así lo ocurrido la tarde del pasado domingo en la localidad de Torrequemada, a 18 kilómetros de la ciudad de Cáceres, cuando la Guardia Civil detuvo a tiros a un presunto delincuente.

Todo ocurrió en lo que debía ser una apacible tarde de domingo en un pueblo tranquilo. Alrededor de las cuatro de la tarde muchos vecinos del pueblo estaban en las terrazas de los bares tomando las cañas, disfrutando del buen tiempo. Algunos eran padres que veían como sus hijos pequeños estaban jugando en un parque infantil, en una zona vallada al lado de la carretera.

 «Fue a las cuatro de la tarde, había mucha gente que estaba de cañas, y se asustaron bastante»

«Fue a las cuatro de la tarde, había mucha gente que estaba de cañas, y se asustaron bastante» Elías Hernández Arrojo | Alcalde de Torrequemada

Unas horas antes, a un vecino de Miajadas le habían sustraído su coche, que había abandonado un momento dejando las llaves puestas. El hombre denunció el robo a la Guardia Civil, que montó un dispositivo de búsqueda, sabiendo el tipo de coche y la matrícula.

Los agentes pusieron un control en la carretera EX-206, la que une Miajadas con Cáceres, llamada popularmente 'la de Las Torres', al estar en ella Torremocha, Torrequemada y Torreorgaz. Esperaron en la entrada de Torrequemada, allí vieron el coche sustraído y lo pararon. En el interior había un individuo que por lo visto tiene un amplio historial delictivo.

Fue entonces, cuando ya estaba el coche parado, cuando el sospechoso arrancó y salió huyendo a toda velocidad. Al acercarse a la entrada de la localidad, fue cuando el coche dio varios trompos entre el bar El Menuo y el parque infantil. «Creo que dio los trompos al perder un poco el control del vehículo al coger a toda velocidad uno de los resaltes de la carretera pare ir a velocidad moderada -relata el testigo-. Los padres, de manera instintiva fueron enseguida a por sus hijos que estaban en el parque y luego todos nos refugiamos en el bar. El del coche seguía huyendo aunque el coche iba en las llantas».

«El hombre al que detuvo la Guardia Civil no es de Torrequemada, no debía conocer el pueblo y casi se queda encajonado con el coche en una calle mientras huía, dio en una roca, y luego le detuvieron cuando ya no pudo avanzar más al tener las ruedas desinfladas por los disparos». Afirma el alcalde de Torrequemada, Elías Hernández Arrojo, al contar lo que ocurrió en el pueblo. «Fue a las cuatro de la tarde y había mucha gente que estaba de cañas. Se asustaron bastante al escuchar los disparos, y se metieron en los bares».

El alcalde señala que los agentes llegaron a parar el coche, «pero de pronto el hombre se escapó y fue cuando dispararon a las ruedas».

Según algunos vecinos de Torrequemada el huido fue detenido al llegar a una calle sin salida, según otros lo encontraron cuando estaba escondido en un huerto. Los agentes le detuvieron y le llevaron a la Comandancia de la Guardia Civil de Cáceres.

Los vecinos afirman que después de lo sucedido los agentes retiraron los casquillos de bala de la calle. Ayer se estaban valorando los daños que el coche había producido en varias fachadas de viviendas de la localidad, fachadas de calles estrechas en las que se había metido en su huida.

Se espera que la Guardia Civil facilite dentro de poco información de esta detención que causó cierta alarma en el tranquilo pueblo de Torrequemada, en lo que se suponía una apacible tarde de domingo.