Pérez Solís y Ramos Rubio hallan dos nuevas puertas de la muralla de Trujillo

Los restos de las dos puertas descubiertas por estos investigadores. :: JSP/
Los restos de las dos puertas descubiertas por estos investigadores. :: JSP

Aseguran que hay que sumarlas a las siete entradas que ya se conocían y de las que siempre se ha hablado

JAVIER SÁNCHEZ PABLOS

Dos enamorados de Trujillo han llevado a cabo diversos estudios y descubrimientos. Algunos de ellos han aparecido tras recorrer tanto la parte antigua de la ciudad como sus alrededores. Los investigadores son José Antonio Ramos Rubio, que es cronista oficial de Trujillo, y Francisco Pérez Solís, que en uno de sus últimos trabajos aseguran que la muralla trujillana cuenta con dos puertas más de las siete que siempre se han conocido y vienen recogidas en los documentos históricos.

La muralla trujillana, bien de interés cultural desde 1968, es una de las mejores conservadas no solo de la región, sino de la península ibérica. Según el plan director de este conjunto defensivo, cuenta con 25 torres y 24 lienzos, junto a la zona de la alcazaba y sus tradicionales puertas. A la de la Coria, la de Herradura, que ya no existe, la de las Palomitas, que fue reconstruida hace unos años, así como las de El Triunfo, Vera Cruz, San Andrés y Santiago, ahora, habrá que añadir otras dos.

Ramos y Pérez explican que una de las descubiertas está en el interior del palacio de Chaves Mendoza, también conocido por el hospital de la Concepción. «Es una gran portada que se abre en arco peraltado y ligeramente apuntado y que permite el acceso a un pasadizo con cubierta abovedada de ladrillo y paramento de sillería», explican ambos investigadores en un escrito.

Con la construcción del edificio, la puerta se quedó en el interior y se construyó la actual puerta de San Andrés a finales del siglo XV. Igualmente, señalan que los restos que se conservan de la muralla en los jardines del Palacio Chaves-Mendoza, así como el conjunto torreado de aparejo de mampostería con sillería en las esquinas como refuerzo, corresponden a los inicios del siglo X.

Otra de las puertas desconocidas hasta ahora es la que se ubicaba en la zona oeste de la muralla, dentro del edificio de la familia Salas. Se puede acceder desde el Espolón o desde el matadero viejo, explica el cronista oficial. En el interior de esta vivienda se observa una gran portada peraltada sobre sillares romanos colocados a soga y tizón, que denota su antigüedad, desde el arranque de las impostas, la rosca del arco es de ladrillo», sostiene el estudio de ambos investigadores.

Esta portada estaba flanqueada por dos torres, encontrándose aún numerosos restos, añaden.

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