Una necrópolis hallada a medias en Trujillo

Situación de las tumbas halladas y tapadas con una malla. :: JSP/
Situación de las tumbas halladas y tapadas con una malla. :: JSP

Ya hay contabilizadas 33 tumbas y cinco posibles, de finales del siglo XIII principios del XIV, y aún hay una parte sin excavar | El estudio arqueológico llevado a cabo por las obras en Santa Clara se ha parado por problemas económicos

JAVIER SÁNCHEZ PABLOSJAVIER SÁNCHEZ

Las obras de las calles Santa Clara y Santa Beatriz de Silva, en la ciudad trujillana, financiadas por la Diputación de Cáceres, parecen que no tienen fin. Comenzaron en 2015 y se tuvieron que paralizar porque se encontraron restos óseos. Después de un largo proceso se reanudaron a principios de 2019. Además de las mejoras de las canalizaciones y del firme, se incluyó la realización de un estudio arqueológico. Ahora ha surgido un nuevo problema.

Esa intervención arqueológica se ha paralizado por problemas económicos, según ha confirmado el director de esa actuación, el arqueólogo Pedro Matesanz. «Ya no marcha», detalla con voz de resignación, mientras el resto de operarios, con herramientas en mano, continúa con las obras de adecentamiento de las vías. Esa falta de financiación se debe a la magnitud de la necrópolis encontrada alrededor de la antigua ápside de la iglesia de San Clemente, reconvertida en su momento en una de las zonas más llamativas del Parador de Turismo trujillano.

Este arqueólogo señala que, con los trabajos ya realizados, se tienen contabilizadas 33 tumbas y cinco posibles. Los tres últimos hallazgos han aparecido cerca de la puerta del Parador. Ese número puede aumentar ya que hay una parte sin excavar. «Han aparecido tumbas seccionadas por los cimientos de la iglesia. La lógica nos indica que deberían prolongarse a lo que es el ápside». Si es así, se superarían las 40 tumbas, apunta el experto.

Lo que no están contabilizados son los individuos que allí se encontraban. Matesanz opina que había una población numerosa, debido a esos restos recogidos. Entre otros elementos han encontrado individuos en posición anatómica, además de cráneos juntos, así como paquetes de huesos, que ahora deben ser estudiados.

A falta de tener datos más precisos documentalmente, podrían situarse entre finales del siglo XIII y principios del siglo XIV. Con estos apuntes, Matesanz no tiene dudas de que es la necrópolis más importante y abundante que se ha descubierto en un contexto urbano en la región. Además, un hecho diferencial es que está en proceso de estudio, a diferencia de otras que han sido expoliadas o no han sido estudiadas. Por todo ello sostiene que ya se debe considerar yacimiento arqueológico.

En las excavaciones realizadas también se puede ver la estructura de la necrópolis, así como enterramientos excavados en roca. Otra hecho característico es que ha aparecido un habitáculo cuadrangular excavado en la roca, que se pudo utilizar antes de la necrópolis y ser reutilizada para este servicio, sostiene el arqueólogo.

El cronista oficial de Trujillo, José Antonio Ramos, ya aventuró, con el inicio de esas obras, la facilidad con la que podría haber enterramientos en esta zona de la ciudad de la época medieval.

La decisión

Ahora, la pelota está en el tejado de las administraciones superiores. De hecho, representantes de diversas instituciones implicadas ya han tenido un encuentro sobre el terreno, según explica el propio arqueólogo. Fuentes de Diputación de Cáceres señalan que están a la espera de que los arqueólogos de la Junta de Extremadura emitan un informe y permitan tapar lo que se ha encontrado y continuar con las mejoras. Matizan que ese tapado sería reversible, con la posibilidad de poder reanudar la investigación. De igual forma, aseveran que la Diputación, cuando lleva a cabo una obra, puede actuar si se encuentran algún hallazgo, pero lo descubierto en Trujillo se les escapa de sus competencias.

En la actualidad, esos restos arqueológicos están al aire, cubiertos con una malla geotextil, para preservarlo del viento y la lluvia. El arqueólogo reconoce que le ha sorprendido este descubrimiento. Era evidente que se iban a encontrar huesos, pero no una necrópolis de tal dimensiones y tan bien conservada, apunta.

Pedro Matesanz espera que esa paralización sea temporal y no definitiva. No obstante, «estamos acostumbrado a que ocurra esto y se prioricen otras cosas sobre el patrimonio». Añade que después de reanudarla, el trabajo se queda a medias. «Creo que merece la pena que cuando aparecen cosas de este calado e importancia se valore», sobre todo, en una ciudad como la trujillana, sentencia.

Mientras esa parte arqueológica está paralizada, las obras de mejora de la calle continúan. El objetivo desde un principio fue mejorar las canalizaciones, así como el firme con el empedrado, ya que no se encontraba en el mejor estado. Así se ejecutó en el 2015, pero se dejó una parte de la calle de Santa Clara y Santa Beatriz de Silva tapado con hormigón hasta que se retomase esta obra ya con ese estudio arqueológico.

Para ello, la Diputación de Cáceres ha contado con una financiación de 92.000 euros. Fuentes de la institución provincial esperan ahora en que en un mes y medio esté todo tapado y concluido.

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