«No sé qué motivos traía, su madre y yo somos primos hermanos»

Tras estar en la casa de Petra, el arrestado se fue a la de Dionisio, que enseña el daño en la ventana. / D . P.

Jorge P., que mató en la madrugada del domingo al lunes a su vecina Petra P. en Cabezabellosa, se dirigió después a la casa de Dionisio Izquierdo, que todavía se recupera del susto

A. A.

En la madrugada del domingo al lunes, 'Pitufo' (37 años), como casi todos en Cabezabellosa llaman a Jorge P., se acercó a la casa de Petra P. (85 años), que está a unos cincuenta pasos de la suya. Se dirigió a la anciana «en actitud agresiva y la amenazó», según la Guardia Civil, antes de golpearla con la barra de hierro que portaba. La mató. Acto seguido, el joven anduvo otro medio centenar de pasos para dirigirse a la casa de Dionisio Izquierdo, que trece horas después del suceso, se recuperaba del susto.

– Les ha roto la ventana...

– La ventana y la puerta. Se la he mandado al herrero para que la prepare y ya está.

– ¿A qué hora pasó?

– Pues sobre las dos de la mañana.

– ¿Estaban ustedes dormidos?

– ¡Hombre! Comprenderá… A esas horas…

– ¿Qué notaron? ¿Golpes?

– Como cuando una persona está loca y ya está.

– ¿Salieron a decirle algo?

– Claro. Que qué hacía. Y vinieron los hermanos y se le llevaron.

Después, el hombre quedó en manos de los agentes de la Benemérita, que lo detuvieron a la espera de lo que determine el juzgado. Según María Ángeles Talaván, alcaldesa de la localidad (un espléndido mirador entre los valles del Jerte y el Ambroz, a media hora en coche de Plasencia en dirección a Salamanca) «no es una persona violenta para nada». «Estamos muy sorprendidos –declaró a Efe– y no sabemos qué ha podido pasar. Ni la propia familia de la persona que ha sido detenida lo entiende».

Algo debió ocurrirle la madrugada de este lunes al presunto homicida, que ha tenido que cruzarse con Petra cientos de veces en los últimos años porque viven al lado. Ella en la calle san Antonio, en una vivienda sin número visible desde el exterior, con dos ventanas decoradas con flores bien cuidadas. Él en el número 23 de la calle Egido, una vivienda con una fecha, probablemente el año de construcción, grabada en cemento junto a la puerta: 1952. Una casa antigua, con los marcos de las ventanas de madera y un pequeño patio trasero con algunos objetos apilados. La puerta, más moderna, de cristal y metal, estaba ayer rota por la parte de abajo.

Junto a ella, una pareja de la Guardia Civil, del cuartel de Plasencia, vigilaba que todo siguiese tranquilo en torno al domicilio del presunto autor de la muerte, que estaba precintado. Igual que la casa de Petra, que deja cuatro hijos –solo uno vive en el pueblo– y que era familia de Dionisio Izquierdo, el hombre al que el arrestado levantó de la cama de la forma más abrupta y que ayer no lograba explicarse lo sucedido. «No sé qué motivos traía, porque no habíamos tenido nunca nada con él, y encima es familia, porque su madre y yo somos primos hermanos», comentaba el vecino ayer, casi a la hora de la siesta, cuando ya no se movía nada, ni el aire, en el cruce de calles en el que todo ocurrió.

Ese triángulo delimitado por su casa, la de la víctima y la del presunto homicida es el escenario por el que durante unos minutos se movió con violencia el joven del que todos hablaban ayer en Cabezabellosa. «No sé qué le puede haber pasado a este chaval, porque es una persona buenísima», afirma Dionisio Izquierdo, que también está emparentado con la víctima, que era su cuñada. En esta misma línea, otros vecinos mostraban su extrañeza por lo ocurrido. Ya por la tarde, Cabezabellosa se juntó para acompañar a la familia de Petra P. Para entonces, las banderas del Ayuntamiento ondeaban a media asta y con un crespón negro, después de que el Consistorio decretara el día de ayer como de luto oficial. A la espera de que la investigación aclare qué ocurrió, la Guardia Civil ya ha adelantado que se descarta que estemos ante un caso de violencia de género.

La Guardia Civil, junto a la vivienda del detenido, precintada.
La Guardia Civil, junto a la vivienda del detenido, precintada. / Palma