Incoado el expediente para declarar Bien de Interés Cultural a la iglesia de Jaraicejo

Incoado el expediente para declarar Bien de Interés Cultural a la iglesia de Jaraicejo

Retoman 36 años después los trámites para declarar Bien de Interés Cultural este espacio

EFE

El Boletín Oficial del Estado ha publicado una resolución de la Consejería de Cultura e Igualdad con la que se da por incoado expediente de declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) a favor de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Jaraicejo (Cáceres), en la categoría de monumento.

Con fecha 9 de agosto de 1982, la Dirección General de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas incoa expediente para la declaración como BIC a favor de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Jaraicejo.

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El bien quedó inscrito de manera provisional en el Registro de Bienes de Interés Cultural con el código 2332 y se abrió un período de información pública por orden de 19 de junio de 1986 de la Consejería de Educación y Cultura, publicada en el DOE del 8 de julio.

Dicho expediente no tuvo continuidad, por lo que no se ha culminado con la declaración como Bien de Interés Cultural.

Con el fin de efectuar tal declaración como BIC se ha procedido a elaborar una memoria técnica nueva por los servicios técnicos de la Dirección General de Bibliotecas, Museos y Patrimonio Cultural, con fecha 31 de mayo de 2018, adaptada ya a las determinaciones legales.

La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Jaraicejo es un templo de estilo gótico-renacentista construido en la primera mitad del siglo XVI, ocupando el lugar de otro primitivo del siglo XIII del que no se conservan restos visibles.

Destaca por su aspecto exterior sobrio y robusto y su gran tamaño, que se hizo necesario por ser Jaraicejo residencia estival de los poderosos obispos de Plasencia.

Se explica su existencia por la conjunción de las personalidades del obispo Gutierre de Vargas Carvajal, personaje de gran importancia religiosa y política en la época y mecenas impulsor de numerosas obras arquitectónicas, y el maestro cantero trujillano Sancho de Cabrera, responsable de edificios como las iglesias de San Martín en Trujillo, Santiago de los Caballeros en Cáceres, San Juan Bautista en Saucedilla o Santa María en Guareña.

Constituye un excepcional ejemplo de la introducción de las formas renacentistas en Extremadura, que se mezclan con el gótico anterior en un singular sincretismo en el que conviven las sólidas estructuras del estilo medieval con la apertura gradual a nuevos modelos ornamentales clasicistas.