La Confederación del Tajo obliga a Navaconcejo a desmontar un merendero

Estado actual del espacio que ocupaban las mesas de madera. :: HOY/
Estado actual del espacio que ocupaban las mesas de madera. :: HOY

La obra se efectuó en el cauce del río, por lo que se estableció una sanción de 13.500 euros y se exigió devolver la zona a su estado original

José M. Martín
JOSÉ M. MARTÍN

El Ayuntamiento de Navaconcejo (Cáceres) ha tenido que hacer frente a una sanción de 13.500 euros por construir un merendero en terrenos que no son de su propiedad. Así lo confirmó, José Antonio Moreno, alcalde del Partido Popular de esta localidad del Valle del Jerte.

El espacio donde se hizo la obra está en el cauce del río que da nombre a la comarca, por lo que pertenece a la Confederación Hidrográfica del Tajo, que es la entidad que inició el procedimiento de la sanción en el mes de abril de 2017. El argumento en el que se basó la entidad para su propuesta de multa fue «la ejecución de obras en el cauce del río Jerte sin autorización o concesión administrativa de este organismo», según informan desde la propia Confederación.

El origen de la sanción es la construcción de un pequeño muro de piedra, de unos 30 centímetros de altura y unos 25 metros de longitud, para que sirviera de sostén de una terraza en la orilla del río, como expone Moreno.

El objetivo era que se pudieran instalar unas mesas, para lo que se allanó el terreno. Además, se efectuó una rampa con una barandilla de madera para permitir el acceso desde una terraza superior, que sí es propiedad municipal, en la que hay un parque con césped, más mesas y columpios para niños. Por último, se realizaron dos pequeñas plataformas en las que se ubicaron sendas mesas de madera con asientos del mismo material. «La zona quedó muy bien y era positiva para los vecinos», dice el alcalde de Navaconcejo, que, al mismo tiempo, reconoce que no se han hecho las cosas bien, por lo que se ha tenido que devolver los terrenos a su estado original.

Sin permisos

En unos términos similares se expresa Cristina Alonso, portavoz del grupo socialista, que entiende que la idea de habilitar otro espacio para el disfrute de los habitantes era muy buena. «Con la actuación estamos de acuerdo, pero no se pueden hacer las cosas sin solicitar los permisos; ahora ha habido que pagar un dinero y los vecinos no tienen merendero», señala Alonso.

Sin embargo, el proceso de devolver los terrenos a su estado original no ha sido rápido. La Confederación acordó empezar los trámites para establecer la sanción el 5 de abril de 2017 y el 17 de enero del año pasado realizó la comunicación al Ayuntamiento de la localidad.

En este documento se trasladó al Consistorio que, tras «la valoración de los daños ocasionados al dominio público hidráulico», la realización de los trabajos sin autorización expresa «constituye una infracción administrativa menos grave». Esta calificación conlleva una multa de entre 10.001 y 50.000 euros, por lo que la cuantía exigida al municipio podía haber sido bastante mayor.

En la misma comunicación, la Confederación expuso «la obligación de reponer las cosas a su estado anterior». El Ayuntamiento abonó la cuantía de la sanción, pero no fue hasta la semana pasada cuando ejecutó los trabajos para eliminar las mesas del merendero y derribar el muro de piedra. «Lo han hecho porque ha llegado otra notificación en la que se avisaba de que o se quitaba todo o había que pagar otra multa», dice la portavoz socialista, que critica que no pasará por el pleno la intención de construir el merendero ni se informara a la oposición sobre el expediente de la infracción .

Por su parte, el primer edil, pese a acatar la decisión de Confederación y cumplir con lo que marca la sanción, lamenta que el terreno en el que se hizo la obra «estaba mejor como lo dejamos que como ha quedado ahora, porque los vecinos no lo pueden usar».