Los comerciantes del mercadillo se plantean dejar de acudir por las tasas

LUIS MIGUEL MARTÍN

Los visitantes del mercadillo de Talayuela notaron esta semana la ausencia de puestos, ya que varios de los comerciantes que los montan decidieron no instalarlos en protesta por la subida de tasas que regulan la venta ambulante.

El mercadillo talayuelano cuenta con alrededor de 80 puestos, y 20 de ellos no se montaron esta semana para protestar por el incremento de las tasas, que los comerciantes cifran en un 400 por ciento.

Los vendedores iniciaban esta semana una campaña de recogida de firmas con el objetivo de trasladar al Ayuntamiento sus quejas por una subida, a su entender, «desmesurada y por encima de poblaciones como Navalmoral de la Mata, Plasencia o Cáceres».

«Los vendedores que tienen un puesto fijo en Talayuela no están de acuerdo con la subida desproporcionada que ha implantado el Ayuntamiento de esta localidad. Rogamos a este consistorio que considere una subida más paulatina y proporcional, correspondiéndose con el resto de Ayuntamientos cercanos», reivindicó uno de los comerciantes.

La subida en los últimos años no ha sido tan elevada, pero los comerciantes critican el aumento actual por el que, aseguran, «pasan de pagar de 130 a 520 euros».

Así las cosas, algunos vendedores ambulantes se plantean dejar de ir a este mercadillo porque «las ventas no dan para tantos gastos», aseveraron.

Consenso

Desde el Ayuntamiento creen que habrá consenso en los próximos días. Desde el Consistorio talayuelano aseguraron que las tasas que se aplican a la utilización privativa de suelo público en lo que respecta al mercadillo, han experimentado un aumento en este 2019 porque llevaban varios años sin actualizarse y no habían experimentado incremento ni variación alguna.

Esta subida, que lleva varias semanas anunciándose, provocó el enfado de los profesionales, la recogida de firmas y la solicitud de una nueva reunión entre comerciantes y responsables del Ayuntamiento para intentar llegar a un acuerdo.

La reunión, que tuvo lugar a última hora del pasado martes, día 22, congregó a comerciantes y miembros del Ayuntamiento, que apuntaron que «se está trabajando para reducir en lo posible el impacto económico entre los vendedores que acuden a la localidad».