Arroyo de la Luz celebra al galope su día grande

La localidad cacereña celebró ayer su fiesta patronal, con 160 jinetes cabalgando por la emblemática calle y cinco carrozas en el desfile

Dos amazonas bajan la calle a gran velocidad / Lorenzo Cordero
LAURA ALCÁZAR

«Atención, por favor, permanezcan atentos a la salida de los caballos, no les den la espalda y no crucen la calle durante la carrera», este era el mensaje que minutos antes de las doce del mediodía resonaba una y otra vez en la megafonía de La Corredera de Arroyo de la Luz. Como en una especie de bucle, David Parra alertaba así del inminente inicio de la trepidante carrera de caballos, el momento más esperado del año para los vecinos de esta localidad cacereña que ayer celebraba su fiesta grande, el Día de la Luz. «Para mí es una gran responsabilidad y una satisfacción ser la voz de la fiesta en el día grande de mi localidad», decía visiblemente emocionado este arroyano que lleva 13 años haciendo las veces de 'speaker'.

Desde un balcón privilegiado al inicio de la calle Juan Muñoz Chaves, David iba marcando la salida de las parejas de jinetes y amazonas que cada año se atreven a lograr la intrépida hazaña. Éste es el punto de arranque de la veloz galopada que, en menos de dos minutos, atraviesa el casi un kilómetro que dista entre la afamada calle y la plaza de la Constitución, donde finaliza la carrera. En esta edición se dieron cita 160 jinetes, 18 de los cuales eran menores de 15 años.

A primera hora de la mañana La Corredera lucía el suelo cubierto de arena para evitar que los caballos resbalaran durante el recorrido. Los jinetes, congregados entre la calle San Esteban y la plaza de San Sebastián, aguardaban nerviosos su turno. «Se pasan muchos nervios, sobre todo cuando va a llegar la hora de salir», relataba Ismael García, un joven malpartideño que lleva 15 años participando en la fiesta. «El ambiente es muy bonito, sobre todo para los que somos aficionados al mundo del caballo, por lo que siempre que pueda seguiré corriendo», reconocía.

LOS PROTAGONISTASAlejandra Sainz AmazonaIsmael García Jinete

Casi el mismo tiempo que Ismael, 14 años, lleva galopando La Corredera Alejandra Sainz, una madrileña que supo de la fiesta a través del dueño del picadero -natural de Arroyo de la Luz- en el que lleva montando desde niña. «No me lo pierdo, es una experiencia que no tienen en otros sitios, nada más que aquí», aseguraba. La joven también admitía vivir los momentos previos con nervios. «Lo pasamos regular antes de bajar la calle pero luego ya muy bien». Pasadas las doce de la mañana la tensión daba paso a la frenética carrera, en una Corredera repleta de gente; 15.000 visitantes, según cifras de la alcaldía.

Ambiente festivo

La antigua casa señorial que en su día albergó la oficina de Correos se habilitó, un año más, como centro de operaciones para los medios de comunicación. Y como 'sede social' desde la cual la corporación local, los miembros de la Cofradía de la Virgen de la Luz y demás autoridades no perdieron detalle de la carrera, contagiándose del fervor y la emoción con los que los arroyanos viven esta multitudinaria fiesta declarada de Interés Turístico Regional.

Y tras la descarga de adrenalina del galope de jinetes, el desfile de las cinco carrozas temáticas se apoderó de la calle, tornando la exaltación de los caballistas en un ambiente de diversión y risas animado por los ingeniosos disfraces de la comitiva, en la que participaron 141 participantes.

El Día de la Luz es también una fecha en rojo en el calendario de los muchos arroyanos que emigraron a otras regiones y que este día regresan al pueblo a venerar a su patrona. La familia Montero, con casa en el número 25 de La Corredera, se mantuvo ayer fiel su cita anual. «Es un día muy grande, vienen amigos y familiares que no vemos en todo el año», subrayaba Mari Carmen Montero.

La jornada transcurrió sin incidentes graves, a excepción de alguna atención leve por mareos, esguinces o contusiones. El Ayuntamiento, la Junta de Extremadura y la Delegación del Gobierno coordinaron con antelación un amplio dispositivo de seguridad, con 55 Guardias Civiles, 5 Policías Locales, 40 voluntarios de DYA, Protección Civil, el servicio de emergencias del 112 y agentes de seguridad privada.

«Es una experiencia que no tienes en otros sitios nada más que aquí, y no me la pierdo».

«El ambiente es muy bonito, sobre todo para los aficionados al mundo del caballo».