El almacén temporal de Almaraz, listo para recibir el primer contenedor

Aún no está decididosi el ATI entrará en funcionamiento antes o durante la recarga quese iniciará a finales de octubre en la Unidad I

Miguel Ángel Marcos
MIGUEL ÁNGEL MARCOS

El almacén temporal individualizado que ha construido la central nuclear de Almaraz en sus instalaciones para albergar los elementos gastados de alta actividad, el famoso ATI, está terminado y listo para empezar a funcionar, como pudo este diario comprobar 'in situ' hace unos días tras superar varias vallas metálicas y los tornos que controlan los accesos.

En unas semanas, cuando entre en funcionamiento y reciba el primero de los 20 contenedores para los que ha sido diseñado, ya no será posible el acceso del que han gozado dos medios de comunicación, entre ellos HOY, guiados por Aniceto González, responsable de Relaciones Institucionales de la CNA, y Juan Antonio Arjona, del equipo de Ingeniería y el responsable del proyecto.

La instalación en cuestión, el ATI, ocupa una superficie total de 2,5 hectáreas, de las que 3.700 metros cuadrados corresponden a una zona pavimentada y delimitada por un muro perimetral de 5 metros de altura. Dentro está la losa sísmica de almacenamiento propiamente dicha, con unas dimensiones de 51 por 20 metros y un metro de espesor de hormigón armado.

Allí se depositarán los contenedores, construidos expresamente para este fin por la empresa ENSA en Santander. Se situarán en dos filas de diez, y la previsión es que la losa se complete en unos cinco años si antes no se llevan al esperado almacén temporal centralizado (ATC), que se iba a construir en la localidad conquense de Villar de Cañas pero que no tiene visos de ser una realidad a medio y largo plazo.

Cuestión de semanas

El primero de esos contenedores, con 32 elementos de combustible en su interior, llegará en unas semanas, puesto que los que hay ahora mismo, vacíos, se utilizan para las pruebas que se vienen haciendo. Lo que no se sabe todavía es cuándo ocurrirá, si antes o durante la recarga de combustible que se iniciará a finales de octubre en la Unidad I. Las medidas de seguridad que tiene, físicas y de control radiológico, son las mismas, se insiste, que en el resto del recinto.

«El ATI es como una central nuclear en pequeño –explica Juan Antonio Arjona–. Existe una valla exterior que limita el acceso, un doble vallado para acceder a zona controlada y otro más para acceder a la losa. En cuanto a protección radiológica, dentro de la zona controlada hay que cambiarse de indumentaria y utilizar un dosímetro. Igual que ocurre en la planta. Una vez que se deposite el contenedor con residuos, aquí solo habrá personal de vigilancia, con cámaras, y seguimiento desde la sala de control por los operadores. La seguridad será absoluta. Incluso si tiene lugar un terremoto la losa se mantendrá y los 20 contenedores quedarán posicionados en su sitio».

Pero hasta llegar a ese momento todavía queda mucho trabajo por delante, siguiendo un proceso minucioso y complicado que abarcará desde la carga de los elementos de combustible en el contenedor hasta la ubicación de éste en la losa. Por las pruebas que se han hecho llevará unos ocho días. Y en la central llevan muchos meses con pruebas.

«El contenedor se carga con los elementos en la piscina de combustible con la grúa que hay allí, y se coloca en posición horizontal para facilitar el transporte –añade Arjona–. Será en un transporte de unos 24 metros de largo, que controlarán varias personas y que no puede ir a más de tres kilómetros a la hora por motivos de seguridad. Tardará unas dos horas. Una vez que llegue al ATI, la grúa móvil, de 12 metros, se aproximará a la plataforma de transporte, cogerá el contenedor –de 130 toneladas de peso– lo pondrá en posición vertical y lo depositará en el sitio correspondiente. Después se pondrá la tapa y se conectará el elemento que controlará la presión que tiene. Será todo muy lento. Cargar el contenedor vacío, posicionar, maniobras, el transporte, el movimiento de la grúa… No se puede ir más deprisa».

Todo ese proceso lo realizarán trabajadores de la central con el apoyo de ENSA, que es la empresa que ha diseñado y fabricado los contenedores y su manejo, y ALE, encargada del transporte.

El primer contenedor, y el único que se depositará este año, espera desde hace meses en el edificio de combustible a ser cargado, «antes de que finalice la recarga para dejar espacio a los elementos gastados que se retiren». Previsiblemente a finales de noviembre o a primeros de diciembre.

El diseño del almacén, que ha sido de la propia central almaraceña implicando a varios departamentos; su construcción y equipamiento ha supuesto una inversión de unos 24 millones de euros.

La Diputación de Cáceres rechaza debatir una moción del PP

El Pleno de la Diputación Provincial de Cáceres rechazó ayer debatir por el procedimiento de urgencia una moción del PP para instar al Gobierno de España a la prórroga de la vida útil de la central nuclear de Almaraz (CNA) ya que, a juicio de los populares, su cierre «pondría en riesgo el futuro de toda la comarca de Campo Arañuelo».

El trámite de la moción fue negado con los votos del PSOE mientras que el PP, con la ausencia del diputado popular y alcalde de Plasencia, Fernando Pizarro, abandonó la sesión plenaria en el último punto del orden del día, y Ciudadanos (Cs) votaron a favor.

El portavoz socialista, Fernando García Nicolás, argumentó el voto en contra de la urgencia en el hecho de que el Pleno de la Diputación ya aprobó una moción similar en julio, una iniciativa «a propuesta del PSOE pero consensuada con el PP y Cs» que salió adelante por unanimidad.

García Nicolás criticó que es «muy poco serio traer esta propuesta de nuevo al pleno y por la vía de urgencia, y no vamos a consentir que el pleno se convierta en un circo mediático».

Según, el dirigente socialista, están de acuerdo «en lo esencial, que la CNA no se puede cerrar hasta que no haya una alternativa para la comarca de Campo Arañuelo».

Por su parte, el portavoz popular, Alfredo Aguilera, justificó la urgencia de la moción con el argumento de que «sigue habiendo declaraciones de gobernantes del PSOE en contra de la central y la Junta se posiciona manifiestamente en contra de la CNA».

Mientras tanto, el presidente del PP en Extremadura, José Antonio Monago, insistió ayer en Cáceres en la necesidad de que prorrogue la vida útil de la central nuclear de Almaraz pues «no hay alternativa al cierre» y advirtió de que «si no peleamos lo lamentaremos».

Arropado por los diputados provinciales, alcaldes y concejales del PP de Campo Arañuelo, Monago atendió a los medios momentos antes del pleno provincial. «No hay alternativa al cierre de la central nuclear, solo hay una alternativa que es su prórroga, si se cierra se muere el norte de Cáceres, se muere Cáceres, se muere una buena parte de Extremadura», afirmó el dirigente popular.

Además, criticó la posición que defiende el PSOE en su programa electoral, de «cerrar las centrales al término de su vida útil, sin la letra pequeña» para buscar una alternativa.