«Solo quiero que aparezca mi hermano para que se acabe esta ansiedad»

Jesús Soto, hermano del desaparecido, junto al embalse. / Brígido

Once buzos de la Guardia Civil buscan al hombre de 47 años que cayó el domingo desde una embarcación al pantano de Cijara

Celestino J. Vinagre
CELESTINO J. VINAGRE

Enrique y Cecilia Martín salvaron el domingo dos vidas, la de una mujer y la de su hijo de seis años pero sus caras y sus palabras no desprenden alegría. «Falta Antonio. No pudimos hacer nada. El pantano se lo tragó en un instante», narraban este miércoles estos hermanos en la orilla del embalse de Cijara, el tercero más grande de la región, ahora a la mitad de su capacidad. «Estamos cansados. Solo pedimos que se pongan más medios para encontrar a mi hermano», reclamaba Jesús Soto, hermano de Antonio, un agricultor de 47 años, natural del pueblo toledano de Consuegra, que está bajo las aguas de la presa del Cijara, en el término de Helechosa de los Montes, desde hace cuatro días. Este jueves se cumplirá el quinto. Hasta este miércoles las tareas de búsqueda tampoco dieron resultado.

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En la finca La Higueruela, rodeada de sierras escarpadas repletas de pinos, chaparros, jaras y algún que otro eucalipto, Enrique y Cecilia regentan una casa rural y un negocio turístico, Cijara Mágico, que se ha convertido en un improvisado campamento de operaciones de la Guardia Civil, de su unidad de operaciones subacuáticas. Los buceadores de esta unidad de élite de la Benemérita llevan sumergiéndose desde la tarde del domingo. A ellos –eran cuatro inicialmente– se sumaron desde este miércoles otros siete procedentes de Sevilla. Junto a los agentes ayudan efectivos de Cruz Roja, bomberos y agentes del medio natural.

Los GEAS (grupos especiales de actividades subacuáticas) hacen la inmersión en la presa por parejas, con equipos que pesan 38 kilos cada uno aunque con otro tiempo de material –boyas de señalización o cuerdas plomadas para favorecer su hundimiento– el peso total ronda los 60 kilos. La llegada este miércoles, sobre las cinco de la tarde, de siete nuevos agentes desde Sevilla fue recibida con alivio por los familiares de Antonio Soto. Dos hermanos y un cuñado que permanecen en Cijara desde hace cuatro días.

«Hemos alcanzado los 16 metros de profundidad pero esto no es lo más complicado. Lo que nos limita realmente es el tiempo máximo de inmersión», contó a HOY el cabo Vidal Martín, de los GEAS de la Guardia Civil en Extremadura. «Eso y la visibilidad, que es muy mala más allá de cinco o seis metros. Estamos rastreando varias zonas porque en la que inicialmente desapareció esa persona no hemos encontrado nada», agregó el agente.

Acelerón brusco

Esa zona de la que habla, a unos 150 metros de la orilla, fue en la que el domingo, sobre las cinco y cuarto de la tarde, cayeron al agua Antonio, su pareja y el hijo de esta desde la embarcación en la que se había montado, una barca de paseo de fibra con un motor de 40 caballos de potencia. A un hijo de Soto no le dio tiempo subir en la barca.

«Pudimos sacar a la mujer y a su hijo. A Antonio, no. Le perdimos de vista» Cecilia Martín | Rescató al niño

«Estaba en la orilla mientras su padre, su novia y el hijo de esta se subían. La barca salió bruscamente. Aceleró bruscamente. Al poco tiempo el niño cayó por la borda. La madre se tiró a por él y Antonio hizo lo mismo», contó Cecilia.

Ella y su hermano vieron la escena porque estaban también en la orilla. Los habían acompañado para realizar un paseo con otra embarcación. Fueron al auxilio de los tres. Primero Cecilia en un kayak, una variedad de piragua. «La madre se arrojó a por el hijo. Y el niño se agarró a la madre pero esta no se mantenía a flote. Saqué al niño rápidamente. A la madre costó. Lo logramos pero se encontraba bastante mal. Conseguimos reanimarla y en seguida llegó la ambulancia del punto de atención continuada de Helechosa. Pero a Antonio... (se le sueltan varias lágrimas)... Lo dejamos de ver», finalizó.

«Mi hermano conocía este pantano. Había venido varias veces. Era amigo de Enrique. Habían quedado para pasar el fin de semana. No sé qué ha podido pasar. Un cúmulo de cosas. Que el día estaba así», lamentaba ayer, una y otra vez, Jesús. «Solo quiero que aparezca para que se acabe esta ansiedad», concluyó.