«La Siberia no es un museo de lo natural, sino un espacio vivo de gente trabajadora»

Rosa María Araújo. :: j. c./
Rosa María Araújo. :: j. c.

Rosa María Araújo, presidenta del Ceder, subraya su preocupación por el desarrollo sostenible y la utilización adecuada de los recursos

JOAQUÍN CASTAÑO

El pasado jueves 19 de septiembre en la plaza de España de Herrera del Duque, la representante de la Reserva de la Biosfera siberiana, Rosa María Araújo, recibía la distinción de manos del secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, arropada, entre otros, por los representantes de todas las administraciones locales de los once municipios que componen la Reserva, así como por el presidente de la Diputación de Badajoz, la delegada del Gobierno y el presidente de la Junta de Extremadura.

Para el equipo que ha impulsado a la Siberia como Reserva de la Biosfera, este galardón ha sido el reconocimiento al trabajo tanto del equipo, como de las gentes de los once pueblos. Porque -dice- «es imprescindible dar las gracias del reconocimiento de la Siberia como Reserva de la Biosfera al proceso participativo, que arrancaba con una centena de reuniones con casi 2.000 agentes de este territorio. Talleres de capacitación, charlas informativas, jornadas técnicas e intercambios con otras Reservas de la Biosfera que han enriquecido el plan de acción, que se ha nutrido de lecciones aprendidas, que ha tejido fuertes lazos con la Red de Reservas aun antes de pertenecer a ella».

Para Araújo, paralelamente a toda la tramitación del expediente, también se ha trabajado un proyecto educativo asociado a esta candidatura, que hoy es una realidad -la parte de la que personalmente más orgullosa se siente- trabajada junto a docentes y alumnos.

Desde el Ceder La Siberia, han apostando por programas de dinamización como el que se ha llevado a cabo dentro del Plan de Acción para ser Reserva de la Biosfera. También ha sido importante la presencia en ferias comarcales, nacionales y hasta internacionales, así como en eventos promocionales específicos. Ha jugado un importante papel a la hora de comenzar a situar La Siberia y sus magníficos productos agroalimentarios en el mapa. «Urgía dar a conocer la increíble calidad de miel, aceite, quesos, mermeladas, vino o cerveza siberianos», asegura Araújo.

Desarrollo sostenible

Destaca su preocupación por un desarrollo sostenible y la utilización adecuada de los recursos, «una responsabilidad colectiva que todos tienen que asumir con convicción, sabiendo que la mejor relación con la naturaleza consiste en saber aprovecharla sin esquilmarla, en tomar lo mejor de nuestro entorno de forma racional y por lo tanto más rentable», subraya. «Una Reserva de la Biosfera no es un museo de lo natural y la historia para unos pocos, sino un espacio vivo, una herramienta de desarrollo que nos comprometemos a utilizar en favor de esta tierra trabajadora, paciente y solidaria».