Regina: el saqueo que no cesa

La falta de vigilancia permanente en la antigua ciudad romana, que solo está excavada en una décima parte, hace que haya sido expoliada ocho veces en los últimos once años. Casas de Reina, con 194 habitantes, reclama auxilio

Arriba a la izquierda, Zona del mercado en el yacimiento de Regina, solo excavada superficialmente.; a la derecha, el alcalde, Agustín Castelló, sostiene el trozo de un objeto metálico extraído de un agujero; abajo a la izquierda, las huellas del expolio son bien visibles en la ciudad romana de Regina.; y a la derecha, Teatro Romano, recuperado para representaciones teatrales y el gran referente de la zona.
Celestino J. Vinagre
CELESTINO J. VINAGRE

Uno, dos, tres, cuatro, cinco... El alcalde de Casas de Reina, Agustín Castelló, baja la cabeza y recita a modo de lamento. Cincuenta y uno, cincuenta y dos, cincuenta y tres. Llega hasta el número cincuenta y cuatro. Es el número de agujeros que sangran el suelo en el que está, gran parte oculta, la antigua ciudad romana de Regina Turdulorum, a 105 kilómetros de Mérida y a unos 150 de Córdoba. Son las perforaciones realizadas por los expoliadores que la pasada semana se dieron una vuelta, como suelen hacer con frecuencia, por la joya arqueológica de la Campiña Sur extremeña prácticamente inédita. «¡Mira, Isabel (en referencia a Isabel Tena, la guía turística local), aquí hay uno más. Este agujero no lo habíamos visto!», grita el regidor caserreño mientras camina, junto al equipo de HOY, hacia el teatro romano.

El último robo del patrimonio escondido bajo tierra en ese asentamiento fundado en el siglo I después de Cristo ha vuelto a ahondar la herida de un municipio de 194 habitantes tan satisfecho con su pasado como inquieto con su futuro. Un pueblo que muestra orgulloso no solo lo que se puede contemplar a simple vista en Regina sino también lo que era a través de su centro de interpretación. Esto choca con la realidad de que es incapaz, por sus escasísimos recursos, de poner coto a ladrones que asaltan la zona arqueológica a pesar de que este tiene vigilancia durante buena parte del día.

De esta forma el yacimiento, que apenas insinúa su valor porque solo está excavado el 10% de las 18 hectáreas que ocupa en medio del campo, aparenta ser un campo de minas por los continuos hoyos. «Fueron 170 agujeros en otro expolio sufrido en 2014», cuenta Castelló.

En los últimos tres años se han producido tres saqueos en Regina. Y desde 2007 hasta ahora son ocho en total, que se sepan. «No tenemos ni idea lo que se han podido llevar pero seguramente serán monedas, utensilios, objetos de cerámica...Es imposible calcular. ¿Quién se puede enterar de lo robado en esta zona donde, además hay unas 150 villas diseminadas por el entorno?», puntualiza el primer edil. Lo hace mientras sostiene un trozo de un objeto metálico que ha quedado a la vista tras la última rapiña.

«Es cosa de grupos organizados de Córdoba, cada cierto tiempo regresan»

Los ladrones realizaron 55 agujeros en el yacimiento en el puente de Todos los Santos

El ritual expoliador es siempre el mismo. De madrugada, los detectores de metales intervienen primero para descubrir el posible botín. Después un pequeño 'sacho' actúa sobre el punto seleccionado. Se cava, con mayor o menor diámetro, y se extrae lo encontrado. La huida no es complicada. Solo hay que salvar una valla no muy alta, o directamente se corta para ahorrar complicaciones.

Desde Andalucía

«El último robo tuvo que ser el jueves 1 o el viernes 2 por la noche. Me di cuenta el sábado por la mañana, cuando estaba en una visita guiada en la zona del antiguo mercado. Vi los agujeros y lo tuve claro», relata Isabel Tena, la guía que durante el puente de Todos los Santos atendió a más de 1.500 personas que acudieron a la ciudad romana, un yacimiento cada vez más visitado.

«La Guardia Civil pasa dos o tres veces cada noche por la carretera (la Ex-200, a unos trescientos metros de Regina). Está a mayor altitud que el yacimiento pero es casi imposible vislumbrar la presencia de alguien tan lejos de noche. El pueblo está muy sensibilizado y siempre que se ven coches extraños se avisa pero esto no es más que luchar contra un imposible», indica el alcalde. El casco urbano de Casas de Reina está a kilómetro y medio de la ciudad romana.

«Necesitamos vigilancia permanente y al menos dos personas (ahora hay una por la mañana)», enfatiza. Josefa Rodríguez, presidenta de la asociación de mujeres del pueblo, asiente. Y agrega: «Esto es cosa de grupos organizados que, cada cierto tiempo, se acercan por aquí».

El alcalde afina más. Lo tiene claro. «Tenemos la certeza de que estamos hablando de mafias, de grupos especializados en expolio arqueológico. Y que vienen de Córdoba, que está a un paso nuestro. Roban lo que pueden y se van. Y cuando necesitan más material para su negocio con el patrimonio, vuelven».

No es de extrañar tanto interés en Regina Turdulorum, en la provincia Bética, punto de conexión entre Emerita Augusta y Corduba (Córdoba). No hay que excavar para situar cómo era la ciudad romana. Ya se sabe. «La Universidad de Düsseldorf (Alemania) hizo un estudio geomagnético con aparatos de ultrasonidos y se conoce cómo está distribuida», cuenta Castelló.

En Regina, por ejemplo, aparte del teatro, se visualiza sin problemas los restos del foro, del mercado o la calzada; se intuye la muralla de la ciudad; se perciben tumbas o cloacas...A pesar de ello, se puede decir que vale más por lo que insinúa que por lo que enseña.

Para determinar el alcance fidedigno de lo que esconde hay que acudir a las excavaciones. Desde 1978 se realizan, tanto en el teatro como en el área central de la antigua ciudad. Se han iniciado también en el mercado pero de forma muy limitada. Las realizan en buena medida voluntarios que llegan en verano a esta área del sureste extremeño.

El Ayuntamiento no puede acceder a proyectos de escuelas taller (ahora llamadas escuelas profesionales) por el censo existente y por el escaso volumen de parados del pequeño municipio. Tampoco puede sacar escuelas profesionales a través de la mancomunidad. Para poder excavar o se hace a través de voluntarios o a lo que quieran invertir básicamente la Junta o el Gobierno, sin descartar el auxilio de la Diputación.

«Nos queda tanto por descubrir, tantos hallazgos por salir que el hecho de que los ladrones puedan llevárselos con facilidad causa todavía más desazón», expresa Castelló.

El regidor aporta una reflexión más a la práctica del expolio. «El verdadero daño que nos hacen no es que roben objetos sino que nos están robando información, nos están destruyendo las claves para datar mejor lo que fue Regina, lo que hubo allí y lo que hay todavía en el subsuelo».

Este último robo, el de los 55 nuevos agujeros en la vieja Regina, significa torpedear un objetivo más que trasciende al de preservar un magnífico bien cultural. «No sé si somos conscientes lo que significa para Extremadura, no solo para mi pueblo, tener yacimientos como Regina. Al gran valor arqueológico se le debe añadir uno inmenso, el de ser motor económico, turístico, clave para fijar población. Esto no tiene precio», finaliza.

«No podemos acceder al 1% cultural»

El teatro es el edificio más emblemático y el mejor conservado de Regina pese a que no se ha librado del expolio. Presenta buena parte de sus elementos originales, muchos de ellos esparcidos por su entorno a la espera de que una intervención los devuelva a su lugar original. «Estamos atados de pies y manos. No solo para adecuar el teatro sino el resto del yacimiento. No podemos acceder al 1% cultural porque oficialmente no es de Patrimonio Nacional», clama Castelló. Como indicó HOY en marzo de 2017, el Ministerio de Cultura, que adquirió los terrenos en la década de 1970, no dispone de documentos que acrediten su propiedad. Lo compró pero no lo inscribió. Al problema no se le ha dado solución aún.

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