Montijo y Puebla de la Calzada sufren una plaga de moscas

Arriba, residuos de plásticosacumulados en la nave de la antigua Hecoinsa. Abajo a la izquierda, una empleada de FrutasMontijo en la oficina, 'equipada' con una paleta matamoscas. Abajo a la derecha, Almudena y Alberto,vecinos de la calle Hernandode Soto, con los insecticidas. / Brígido

El almacenamiento de residuos plásticos en una nave antigua provoca la denuncia vecinal y la actuación del Seprona y del Consistorio montijano

Celestino J. Vinagre
CELESTINO J. VINAGRE

En Montijo (15.600 habitantes) y en Puebla de la Calzada (5.860 censados) no han tenido un verano húmedo. Todo lo contrario. Por este motivo, cuando a mitad de agosto empezaron a proliferar moscas en sus términos municipales, separados por cuatro kilómetros, el vecindario no encontró respuesta a la masiva presencia de esos insectos voladores. Ya la tienen.

Cerca de la carretera EX-328, en las antiguas naves de Hecoinsa (una de las empresas del grupo constructor Herrera, ya liquidado), se acumulan toneladas de residuos plásticos. Ahí se ha encontrado el foco de una plaga de moscas que tiene soliviantados a montijanos y a poblanchinos. A las empresas agroalimentarias que se sitúan en su entorno. A los vecinos que viven cerca de allí. Y, en general, a cualquier otro tipo de negocio del entorno.

El Seprona, el Servicio Extremeño de Salud y el Ayuntamiento de Montijo, en cuyo término se encuentra Hecoinsa, investigan el almacenamiento de plásticos. Lo ha realizado una empresa que no tiene licencia para esa actividad y que va a ser sancionada. Ya ha procedido a retirar los plásticos, prensados y apilados en el espacio central.

«Estaba de vacaciones en agosto y sospecho que fue entonces cuando empezaron a llevar plástico a esa nave. Me di cuenta cuando regresé a la empresa el 2 de septiembre. No era normal la cantidad de moscas que había. Puse una denuncia en la Guardia Civil y en la Policía Local», relata a HOY Gonzalo Pozo, administrador único de Frutas Montijo. Su empresa está a poco más de 200 metros de lo poco que queda ya de Hecoinsa.

«A mitad de agosto empezamos a notar muchas más moscas de lo normal. No supimos a qué se debía. Nos hemos enterado hace poco. La situación es asquerosa», indica Almudena Escurial, que vive en el número 31 de la calle Hernando de Soto de Puebla de la Calzada. Es el núcleo habitado más próximo a donde se concentran las toneladas de plásticos. Está a poco menos de un kilómetro.

Sin permiso y multa

«Pensé que había tantas (moscas) porque estaba de obras en la casa y dejaba demasiado tiempo abiertas puertas y ventanas. Voy a presentar una reclamación porque esto es inaguantable. Tengo tres hijos y cuando llega la hora de la comida se la doy a cien por hora por miedo a las moscas», agrega Alberto Sosa, que vive en el número 33 de esa vía.

El relato del Ayuntamiento de Montijo avanza que Extremadura Torrepet, con fábrica en Torremejía, solicitó el 8 de agosto un informe favorable del Consistorio para cambiar la calificación urbanística de la parcela donde está la nave de Hecoinsa. Torrepet se dedica al reciclado y fabricación de PET (material plástico) para industria alimentaria.

«Esa parcela es rústica pero solo está habilitada urbanísticamente para desarrollar la actividad que antes tenía Hecoinsa. Para cambiar la calificación se necesitan informes y proyectos y no los presentaron. Tampoco la solicitud de licencia de actividad. Por tanto, no tienen permiso para ese almacenamiento», explica el alcalde montijano, Manuel Gómez.

«El 2 de septiembre llega al Ayuntamiento una denuncia en la que se decía que se estaba almacenando plásticos en esa nave. La Policía Local constató ese hecho y el día 4 abro expediente administrativo. El 5, Urbanismo pide a la empresa el cese de la actividad, que restituya la nave a su estado original, esto es, que retiren los residuos acumulados, unas 800 toneladas, y se le indica que se le va a sancionar», indicar el regidor. Más tarde, los servicios veterinarios del SES hacen un informe. Certifican un problema de salubridad por esos plásticos almacenados.

Torrepet empezó a retirar los residuos el miércoles tras la intervención municipal. Se ha comprometido a terminar ese proceso en 15 días. Queda por fijar la multa que recibirá.

«Que sea cuanto antes. Esto es insoportable. Estamos hablando de un problema sanitario», remarca Pozo. «Estamos con los insecticidas todo el día. Incluso tengo una planta carnívora (la llamada venus atrapamoscas). Que lo retiren todo pronto para poder vivir», concluye Sosa.