El jurado considera culpable de asesinato al acusado del crimen de Alange

Ginel P. escucha el veredicto del jurado que le considera culpable de asesinato. :: /PAKOPÍ
Ginel P. escucha el veredicto del jurado que le considera culpable de asesinato. :: / PAKOPÍ

Los 9 miembros creen probado por unanimidad que Ginel P. mató a su expareja en 2016 con alevosía y ensañamiento

N. R. P.

Ginel P. es culpable del asesinato de Mirela G., su expareja. El cadáver de esta joven apareció en enero de 2016 en el pantano de Alange. Los 9 miembros del jurado popular que han evaluado el caso votaron este lunes de forma unánime esta resolución al considerar que no solo fue culpable de su muerte, sino que lo hizo con alevosía y ensañamiento, ya que la sorprendió al darle el primer golpe con una botella, ella no pudo defenderse y luego alargó la agresión durante más de una hora hasta que la estranguló y la ahogó en el agua.

La decisión del jurado popular supone que Ginel P., un ciudadano rumano de 27 años, será condenado al menos a 20 años de cárcel, la pena mínima por asesinato. La Fiscalía y las acusaciones particular y popular, sin embargo, han pedido que la condena suba hasta los 25 años por este cargo y otro año más por quebrantamiento de condena de forma continuada, ya que se puso en contacto numerosas veces con la víctima a pesar de tener una orden de alejamiento de ella.

Tanto la fiscal delegada de violencia de género que ha llevado el caso, Inocencia Cabezas, como los letrados que representan a la familia de la víctima, Francisco José Conde, y a la Junta de Extremadura por ser un crimen machista, Francisco Caldera, se mostraron satisfechos con la decisión del jurado y apuntan a que la condena será alta, ya que han rechazado todos los atenuantes que presentaba Ginel P. y han aceptado todos los agravantes. La sentencia está ahora en manos del tribunal,cuyo presidente, José Antonio Patrocinio, anunciará las penas en base al veredicto del jurado.

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Además de la pena de cárcel, las acusaciones solicitan que Ginel P. no pueda pedir el tercer grado al menos hasta que cumpla la mitad de la condena. Además la Fiscalía exige 5 años de libertad vigilada cuando sea excarcelado y las acusaciones particular y popular quieren que se eleve a 10 años. Así mismo la fiscal y el letrado de la familia exigen distintas indemnizaciones por la responsabilidad civil.

La defensa, con la letrada María del Carmen González, mantuvo que es un homicidio y anunció que recurrirá la decisión.

El jurado se reunió este lunes a mediodía para comenzar a deliberar y tuvo su resolución a las cinco de la tarde. Tal y como fija el sistema, tuvieron que responder a una serie de preguntas sobre los hechos que determinaron finalmente la condena. En este caso los 9 responsables votaron si o no a 48 cuestiones sobre el caso y argumentaron todas sus respuestas. Todas las preguntas claves lograron el respaldo unánime del jurado.

Cómo ocurrió

En general las respuestas del jurado dejan claro que admiten los hechos como los presentó la acusación y que rechazan la versión del condenado. Reconocen que Mirela, que también era de nacionalidad rumana y tenía 21 años, y Ginel P. tenían una relación previa. Ella tenía dos hijos, uno de ellos, de año y medio cuando murió, era también hijo de su asesino.

En octubre de 2015 la pareja se había roto y Ginel P., que no aceptaba la situación, la amenazó y fue condenado por estos hechos por un juzgado de violencia de género. Tenía prohibido contactar con ella, pero seguía llamándola. El 6 de enero de 2016 ambos se citaron en Badajoz y, tras una discusión por las amistades de ella, él acudió a un aparcamiento del pantano de Alange. Allí le dio un golpe en la frente con una botella de whisky y siguió golpeándola durante una hora. Después la estranguló con una mano y la sumergió en el agua para que muriese.

El jurado ha considerado que el ataque fue de forma sorpresiva, por lo que Mirela no pudo defenderse. Argumentaron que ella no se lo esperaba, que la víctima había bebido y que el no presentaba heridas que demostrasen que la joven pudo presentar resistencia. Esto supone que el crimen se cometió con alevosía, es una de las condiciones clave para que la condena haya sido por asesinato y no por homicidio como pedía la defensa.

La otra condición es que hubiese ensañamiento. Esto también quedó probado para el jurado, que alegó en su veredicto que Mirela sufrió un padecimiento innecesario antes de morir. Para ello fue clave el informe forense que detalló la multitud de golpes que sufrió la joven. Su cadáver presentaba 46 zonas con lesiones.

Sobre la condena de Ginel P. también pesan otros agravantes. El de parentesco, el de razones de género por ser un crimen machista y el de nocturnidad al elegir un lugar apartado y en plena madrugada.

Por contra el jurado rechazó todos los atenuantes que alegaba Ginel P. Él mantenía que estaba borracho (intoxicación), que fue un ataque de celos (arrebato u obcecación) y que además contó lo que había pasado a la Guardia Civil (confesión). El jurado no admite que estuviese intoxicado porque, detalla su veredicto, fue capaz de conducir y de tratar de tapar su rastros tras el crimen, ya que limpió su coche y se deshizo de la ropa. Tampoco acepta que fuese un arrebato porque alargó la agresión más de una hora y rechaza también que la confesión fuese válida porque, aunque luego colaboró, en un principio se escondió en la cocina de su casa cuando fueron a buscarle.