Ipal denuncia que los obreros del Aepsa en Alburquerque no cobran, pese a que el dinero se ingresó por adelantado

Concentración de concejales de Ipal y simpatizantes. :: f. j. n./
Concentración de concejales de Ipal y simpatizantes. :: f. j. n.

Es una de las numerosas acusaciones de este grupo político contra la gestión del Ayuntamiento

FRANCISCO JOSÉ NEGRETE

En una comparecencia pública, el Grupo Independiente por Alburquerque (Ipal) ha denunciado que un considerable número de trabajadores contratados por el Ayuntamiento no han cobrado sus salarios, debido a su situación «cercana a la bancarrota». Su portavoz, Manuel Gutiérrez, aseguró que incluso los trabajadores del Aepsa (antiguo PER), no han percibido sus nóminas cuando el dinero ha llegado al ayuntamiento por adelantado.

Además, recordó que, en octubre del pasado año, se ingresaron 100.000 euros en las arcas municipales para asfaltar calles y no se ha hecho nada, y desveló que la Diputación le ha pedido al Consistorio que justifique el gasto de 50.000 que le subvencionó en 2017 para equipamiento del caserío Benavente y para alumbrado público en las Casas de San Juan, y tampoco se ha ejecutado nada. Gutiérrez recordó que los sueldos de trabajadores de la ley de dependencia, de la guardería, de las residencias, etc son abonados por la Junta de Extremadura y que ese dinero llega para emplearlo en esos salarios y no en otras cosas.

Respecto al indulto parcial que el Consejo de Ministros ha dado al alcalde, Gutiérrez recordó que solo se le han recortado seis meses de prisión, pero Vadillo tiene dos años más de condena firme que implican pérdida del derecho a presentarse a las elecciones. Éste aseguró que este alcalde es el único político de España que sigue ejerciendo el cargo con una condena como esta. «Todos dimiten cuando son imputados, por decencia política, pero usted ha sido imputado, juzgado, condenado y ratificada la condena por el consejo de ministros y no tiene la decencia de dimitir», aseguró Gutiérrez en su comparecencia de ayer.

No es la primera vez que Ipal vierte duras críticas contra el Gobierno local y su cabeza, el alcalde Ángel Vadillo, quien se niega sistemáticamente a contestar a las preguntas de la oposición en las sesiones plenarias, pese a que son registradas en tiempo y forma. En el último pleno, celebrado en enero, Vadillo levantó la sesión argumentado que les daría respuesta en el próximo pleno, dentro de dos meses. Esa misma mañana se había celebrado otra sesión convocada para dar respuesta a las preguntas realizadas por Ipal y el PP en noviembre y que no fueron respondidas en su momento.

Los concejales de Ipal se concentraron días atrás en la puerta del ayuntamiento para exigir respuestas a tantas preguntas. Ipal denuncia que además se le niega toda la información solicitada para ejercer su labor de control al Gobierno local y acusó a Vadillo de «imponer la ley del silencio e intentar silenciar a la oposición». «El alcalde levanta las sesiones cada vez que le da la gana y piensa que con salir huyendo de los plenos va a evitar que se conozca el desastre absoluto al que ha llevado al ayuntamiento», señala Ipal, grupo opositor mayoritario