Herida grave en el incendio de su casa en Guareña

Imagen del interior de la vivienda./P.F.
Imagen del interior de la vivienda. / P.F.

Los vecinos apagaron con extintores y cubosde agua el fuego cuando la víctima ya había salido de la vivienda

PEDRO FERNÁNDEZ LOZANO Guareña

Una mujer de 55 años, con iniciales V. P. P., resultó herida de carácter grave, con quemaduras de segundo grado, en el incendio de una vivienda en el número 78 de la calle Luis Chamizo, de Guareña. Sucedió en la madrugada del domingo al lunes.

La casa disponía de detector de humos porque la vecina vive sola, pero ella no escuchó la alarma que saltó cuando el incendio se estaba propagando en la habitación primera de la casa, la que da a la calle. Según los primeros indicios, la mujer pudo despertarse a consecuencia de las quemaduras que estaba sufriendo. «Gritaba, abrió la puerta de casa y salió pidiendo auxilio como pudo», cuentan testigos vecinales.

Es entonces cuando los vecinos se percataron del suceso y, gracias a extintores, cubos de agua, y el camión cisterna del Ayuntamiento, lograron sofocar el incendio. También ayudó a sofocar el incendio la Policía Local de Guareña.

El incendio comenzó a las 05.39 horas de este lunes, según el 112, y hasta el lugar del suceso se trasladaron dotaciones del parque de bomberos de Mérida y Almendralejo. Pero cuando llegaron el fuego estaba controlado por la acción de los vecinos y los agentes de policía. También acudió una unidad medicalizada con base en Mérida, que atendió a la mujer. «Se encontraba tumbada en la acera con quemaduras en los pies, manos y parte del cuerpo», dicen los vecinos. También agentes de la Guardia Civil estuvieron presentes en el lugar del suceso.

Fachada de la vivienda afectada
Fachada de la vivienda afectada / P.F.

Según los primeros indicios, todo apunta a que el fuego pudo producirse por un cortocircuito en la habitación de la herida, que en primera instancia fue trasladada al hospital de Mérida, donde ingresó en la UCI con soporte intensivo porque sufría quemaduras de segundo grado en el 45% de su cuerpo, unas lesiones que obligaron a su posterior traslado al hospital madrileño de Getafe, donde está la unidad de quemados de referencia de toda España.