El fallecido en Berlanga sufría asma y algún tipo de insuficiencia cardíaca

Llegada ayer del coche fúnebre con el cadáver a la sala velatorio de Berlanga. :: BRÍGIDO

El residente detenido ha quedado en libertad y los vecinos confirman que Alberto González sufría patologías que pudieron provocarle la muerte

Celestino J. Vinagre
CELESTINO J. VINAGRE

Alberto González Ortiz, de 53 años, fue enterrado ayer por la tarde en Berlanga mientras avanzaba la investigación abierta por la Guardia Civil para determinar cómo murió el miércoles en la residencia de mayores de la localidad.

El fallecido, que iba a visitar frecuentemente a su padre ingresado en ese centro, tuvo un enfrentamiento verbal con otro interno, de 70 años, natural también de ese municipio de la Campiña Sur. Segundos después, falleció.

El hombre con el que discutió fue detenido la misma noche del suceso, pero tras declarar ayer en el Juzgado de Instrucción de Llerena fue puesto en libertad provisional.

La Guardia Civil ha recabado el testimonio de los testigos y ha visionado las grabaciones del centro

En Berlanga (1.360 vecinos, a mitad de camino entre Llerena y Azuaga y a 115 kilómetros de Mérida) se comentaba ayer con estupefacción la muerte de este vecino en unas circunstancias poco frecuentes. El municipio no salía de su asombro, pero los vecinos apenas querían hablar con los periodistas del suceso ocurrido el día anterior en la residencia de mayores, inaugurada hace doce años y que cuenta en la actualidad con 27 personas residentes.

Una de ellas es el padre de Alberto González Ortiz. Su hijo, el segundo de tres hermanos, iba a verlo todos los días. La madre de Alberto, que no estaba casado ni tenía hijos, había fallecido. En su vida profesional había trabajado como herrero en una fragua de Berlanga, pero ya no ejercía. Había dejado esa tarea, entre otros motivos, debido a sus dolencias. Era asmático y padecía algún tipo de insuficiencia cardíaca.

Los resultados de la autopsia realizada en el Instituto de Medicina Legal de Badajoz han confirmado que el fallecido presentaba patologías médicas previas que podrían haberle causado la muerte. Fuentes próximas a la investigación han constatado que esas dolencias pudieron provocar su fallecimiento, aunque la investigación sigue abierta.

La Guardia Civil ha recabado el testimonio de trabajadores y residentes en el centro de mayores, que es de titularidad municipal y cuenta con plazas concertadas por la Junta. También ha visionado los vídeos grabados por las cámaras con las que cuenta la residencia.

Aunque la investigación no está finalizada por completo, se ha elaborado un relato prácticamente cerrado de lo que ocurrió en la residencia de Berlanga.

Desvanecimiento

Alberto González fue a ver a su padre. Ambos estaban en la sala de visitas, junto al hombre de 70 años y a otra mujer que supera los 90. El padre de Alberto requirió ir al servicio y una trabajadora del centro de mayores lo llevó. Durante unos segundos, su hijo y el residente de 70 años, llamado José, discutieron. Fruto de ese enfrentamiento verbal, el estado de salud de Alberto empezó a empeorar. La investigación maneja la hipótesis de que no hubo violencia física entre ambos. Si acaso, algún forcejeo no prolongado en el tiempo.

Una cuidadora del centro llegó a la sala y vio cómo el hombre de 53 años empezaba a desvanecerse. Llamó a la coordinadora de la residencia y ésta acudió inmediatamente al centro médico, situado a 50 metros. Un médico intentó reanimar a Alberto pero no pudo salvar su vida. La coordinadora de la residencia de mayores declinó ayer hacer declaraciones a este diario.

El hombre de 70 años que fue detenido y posteriormente puesto en libertad llevaba unos cinco años interno en la residencia, cuenta con algún grado de discapacidad psíquica y, según aseguran fuentes policiales y diversos vecinos, nunca se había mostrado agresivo ni había protagonizado altercados. Tras el suceso, fue arrestado y se le tomó declaración. Al mediodía de ayer, el juez de Llerena lo puso en libertad provisional.

También ayer, varios familiares de Alberto González llegados de la Comunidad Valenciana se concentraron en la sala velatorio Las Flores a las 14.15 horas, poco antes de llegada del cadáver.

El funeral por el fallecido fue oficiado a las cinco y media de la tarde en la iglesia de Nuestra Señora de Gracia.