Los bomberos trabajan a destajo durante la noche para controlar el fuego de la Sierra de San Serván

Un vecino afectado por el incendio señala el origen del fuego en la Sierra de San Serván / MARIO MORENO

Los vecinos de Calamonte han colaborado con los agentes para poder acceder a los focos del incendio y esta mañana han vuelto los medios aéreos

MARTA PÉREZ GUILLÉN

A las 22 horas, la Policía Local de Calamonte a través de megafonía pedía a los vecinos que se encontraban en los chalets ubicados en Las Cabrerizas y La Rinconada, más conocida como la 'Sierra Chica' por el pueblo, que desalojaran sus viviendas por la cercanía del fuego. El incendio que comenzó en la Sierra de Arroyo de San Serván a eso de las 19.30 horas, según informan testigos de los hechos, en la falda norte del monte y justo a la altura de la Fuente Santa, se fue extendiendo a lo largo de las horas hacia Calamonte, coincidiendo con la retirada de los helicópteros por la oscuridad de la noche.

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Los bomberos se hicieron entonces a cargo de la situación, junto a los profesionales de Infoex, y el resto de fuerzas de seguridad e intentaban una y otra vez extinguir las llamas que impulsadas por el fuerte viento, que acompañó a la pasada noche, devoraban todo lo que encontraban a su paso. Desde encinas centenarias, pastos e incluso viviendas. Aún así, agentes de bomberos confirmaron a este medio que el fuego no había entrado todavía en ninguna de las casas, en su mayoría propiedad de calamonteños, cuando el reloj marcaba las 2 horas.

Entre ocho y nueve camiones cisterna, procedentes del Parque de Bomberos de la Puebla de la Calzada y de Badajoz, trabajaron a destajo para sofocar un incendio imparable, que cubría de rojo todo lo que alcanzaba a la vista. El peor que ha sufrido la provincia de Badajoz en los últimos tiempos.

El pueblo se mantuvo despierto hasta altas horas de la noche. Mientras los agentes localizaban los focos, muchos vecinos, entre los que se encontraban afectados, familiares, amigos y curiosos se acercaron al fuego para ver lo que estaba sucediendo. Algunos no podían reprimir las lágrimas al ver que sus casas estaban rodeadas por las llamas. Otros se montaban en los camiones para ayudar a los agentes a encontrar los caminos de acceso a las viviendas. La impotencia y la tristeza se reflejaba en sus caras. No daban crédito a lo que estaba sucediendo.

Alrededor de las 2.00 horas, retenes terrestres, agentes del Medio Natural y maquinaria pesada se sumaron a los más de cien efectivos y numerosos vehículos que participaban en la extinción del incendio forestal, que seguía "activo y sin control", según informaba el Plan Infoex.

Un agente del Medio Natural vigilaba esta mañana el terreno para controlar las posibles reproducciones
Un agente del Medio Natural vigilaba esta mañana el terreno para controlar las posibles reproducciones / @Agentesmnatural

Según fuentes de la lucha contra incendios, el viento, la abundancia de tendidos eléctricos , cerramientos de viviendas y la hora de inicio que no ha permitido operar más tiempo a los medios aéreos ayer, han dificultado la extinción.

El 112 recomendó a la población que dejara trabajar a los servicios de extinción y no taponara los accesos a la zona.

También por las redes sociales, el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, pidió a los ciudadanos que siguieran los consejos del 112 y que no asumieran riesgos personales.

"Ruego que nadie, por duro que sea, acuda a los chalets de la zona de la incendio", ha pedido Fernández Vara.

Hoy ya actúan siete helicópteros y un hidroavión, según ha informado la Junta de Extremadura en un comunicado.

También está prevista la incorporación de una Brigada de Refuerzo contra Incendios Forestales (BRIF) de la Administración central.

En la extinción del incendio están trabajando esta mañana seis camiones, ocho retenes de tierra, un bulldozer, dos coordinadores, cuatro agentes del medio natural y cuatro capataces.

Intencionado

La desazón en algunos de los vecinos de Calamonte se tornaba en un profundo enfado. La mayoría coincide en que fue intencionado. "No es la primera vez que pasa, y siempre comienza en el mismo lugar", afirmaban. "Pero otros años se ha podido controlar la cosa", añadían. Y todos llegaban a la misma conclusión. "Esto lo ha hecho alguien". El año pasado, por estas fechas, la sierra ya sufrió otro incendio.

Sin duda una de las peores noches que el pueblo de Calamonte ha vivido, y que probablemente tardará mucho en olvidar.