El barrio Hospital ya luce una escultura dedicada a la memoria de las esparteras

Escultura dedicada a las esparteras en  Campanario. :: f. h./
Escultura dedicada a las esparteras en Campanario. :: f. h.

FRAN HORRILLO

Desde hace unas semanas luce en el barrio Hospital de Campanario una nueva escultura, en la que la protagonista es la mujer y, en concreto, una profesión como la de las esparteras, que llevó el nombre de Campanario por muchos rincones de Extremadura.

La misma es obra de Ricardo García Lozano, el artista villanovense que realizó el año pasado la escultura de la Virgen de Piedraescrita que luce en la rotonda de la carretera a Orellana. García Lozano explica cómo surgió el encargo: «Una vez instalada la escultura de la Virgen de Piedraescrita, que según me han comentado, gustó mucho a la mayoría de los campanarienses, el Alcalde consideró la posibilidad de hacer una nueva escultura que fuese un homenaje a la mujer en general y a la mujer trabajadora de Campanario en particular y acertadamente quiso que la escultura representase a mujeres trabajando en uno de los oficios de mayor impacto cultural y económico del Campanario de antes».

Como aclara, «la escultura está basada en una preciosa fotografía que está en el despacho del alcalde, y es una reproducción fiel de la misma». En este caso, añade que «el problema que presentaba la ejecución de la escultura era dar profundidad al bajorrelieve; y para solucionarlo utilicé el marco arquitectónico que encuadra a las trabajadas, de modo que los arcos y los postes laterales crean un espacio que se proyecta hacia el interior, donde las figuras de la mujeres de distinto tamaño dan la sensación de profundidad deseada». El contrapunto a esta sensación de profundidad «la pone la figura de la niña sentada, que parece salir del relieve». El caso es que García Lozano está satisfecho con el trabajo «pues creo que he conseguido esa sensación de tridimensionalidad a la que aspiraba».

La escultura está realizada en bronce con pátina de sulfuro de potasio, que es la pátina que el escultor suele dar a mis esculturas públicas; va colocada sobre una piedra de granito de dimensiones 290 centímetros de ancho por 180 centímetros de alto.

La ejecución le llevó seis meses, contando el tiempo invertido en la fundición, que fue un mes aproximadamente. En cuanto al estilo, está en la línea de la escultura que busca sobre todo el impacto visual más que el refinamiento en la ejecución, «que a mi entender, en este tipo de esculturas, lo que hace es desvirtuar la primera impresión por la observación minuciosa de los detalles». Está, por ejemplo, en la línea de la escultura de 'Los tratantes' que está en la plaza de España «aunque con un tratamiento más delicado dado que los personajes son mujeres».