Alcalde más votado, cortejado y expulsado por el PSOE y obsesionado con el empleo

Ángel Vadillo. / C. M.
Ángel Vadillo. / C. M.

J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

Ángel Vadillo era administrativo en una empresa del sector de la construcción radicada en Badajoz antes de entrar en política, donde no ha tenido rival. Para entender lo que pasa en Alburquerque hay que saber que fue el alcalde con mayor porcentaje de votos de Extremadura hace veinte años.

Cuando ganó sus primeras elecciones municipales lo hizo con un grupo independiente, Orpo (Organización del Pueblo Obrero), un partido a la izquierda del Partido Comunista, que hizo una eficaz oposición al PSOE. En 1999 se convirtió en el alcalde más apoyado de Extremadura. Nada menos que el 82% de los votantes optaron por él. Obtuvo 12 de 13 concejales.

Ya entonces trasladó su obsesión por que su pueblo trabajara gracias a él. En unas declaraciones recogidas por HOY tras las elecciones del 99 este alcalde insistía en que su prioridad era crear trabajo. «Me encantaría tener más competencias en empleo para crear más puestos de trabajo», afirmaba.

Tras aquella mayoría aplastante fue cortejado por el PSOE en 2003 y se integró en la candidatura socialista. Protagonizó un sonoro fracaso empresarial con Bicinatura, la cual trató de reflotar sin éxito con recursos municipales. Electoralmente no le afectó.

También con el PSOE fue revalidando sus victorias, si bien hay que decir que en las dos últimas elecciones su mayoría absoluta dejó de ser tan contundente. Si en 2007 y 2011 Vadillo gobernó con 11 de 13 ediles; en 2015 (concurrió de nuevo con el Orpo cuando el PSOE lo expulsó por estar condenado) y 2019 (la justicia lo retiró en último momento pero pidió el voto para su sustituta) ha sumado 9 de 13. Sigue siendo una mayoría holgada, pero si en 2007 sacó el 79,6% de los votos, el pasado 26 de mayo lo apoyó el 61,4% de los votantes.

El secretario provincial del PSOE, Rafael Lemus, defiende a Vadillo. Además, recuerda que cuando ha concurrido por el PSOE siempre ha sacado excelentes resultados y que se volcó con sus vecinos cuando la crisis disparó los niveles de desempleo, de ahí que lo considere un activo político importante.

Vadillo es muy querido en su pueblo, pero ha tenido enfrentamientos muy sonados y ha protagonizado desde una huelga de hambre en Madrid en 2012 a una condena ese mismo año tras amenazar públicamente a una vecina que lo hubiera mandado a prisión de no ser por un indulto parcial concedido este año por el Gobierno Socialista.

No obstante, Lemus no cree que estos episodios hayan afectado negativamente a la imagen del PSOE y subraya que ahora mismo no es miembro del partido y por ello no prefiere no opinar sobre la gestión del municipio.