El albergue de peregrinos de Castuera registró 330 pernoctaciones en 2018

Dos peregrinos holandeses, que llegaron en burro, ante de la puerta del albergue de Castuera. :: f.vázquez/
Dos peregrinos holandeses, que llegaron en burro, ante de la puerta del albergue de Castuera. :: f.vázquez

La instalación, frecuentada sobre todo por extranjeros, pretende contribuir al turismo jacobeo

F. VÁZQUEZ

El albergue de peregrinos de Castuera, situado en el camino mozárabe de Santiago, recibió el pasado año 330 visitantes, según los datos recogidos en el libro de registro del Ayuntamiento, que se encarga de la gestión directa de las instalaciones a través de la Policía Local.

Se da la circunstancia de que dos tercios de los visitantes, es decir, 220, eran extranjeros. Encabezan la lista los franceses con 60 peregrinos, seguidos de alemanes (50), holandeses (20) y canadienses (13).

Mayo, abril y septiembre, son los meses de mayor ocupación del albergue, seguidos de marzo, octubre y junio. En el lado opuesto, diciembre, febrero y enero, son los meses de menor ocupación.

La mayoría llegan a pie

El medio más utilizado por los peregrinos que llegan a Castuera por Camino Mozárabe de Santiago es «a pie», aunque también está en aumento los que lo hacen en bicicleta, medio de transporte que utilizan los peregrinos más jóvenes. También empiezan a verse peregrinos que realizan el camino en burro, o quienes lo hacen en dirección contraria, como es el caso de la pareja de peregrinos holandeses que aparecen en la fotografía. Según explicaron, la idea de realizar el camino a la inversa estaba motivada en la experiencia de Michel Cerdan, un peregrino francés que en el 2015 realizo el Camino de Santiago en sentido inverso con el objetivo de poner en marcha un proyecto cultural y artístico, cuyo resultado se pudo ver Castuera el pasado octubre en la exposición 'Camino de Piedras'.

El albergue está situado entre las calles Cerrillo y Cuesta de la Fuente, en pleno casco histórico. Con capacidad para 8 personas, el inmueble cuenta con dos habitaciones con cuatro camas cada una y taquillas individuales, una sala de usos multiusos para reuniones o donde los peregrinos puedan relajarse y relacionarse durante su estancia, dos baños completos con agua caliente. El coste de la estancia es, en la práctica, simbólica: 8 euros.