Cien obras del pintor Antonio Vaquero Poblador se exponen en el Museo de Bellas Artes de Badajoz

La muestra contó en su inauguración con la presencia de la viuda y las hijas del artista extremeño

EFEBADAJOZ

La diputada de Cultura de Badajoz, Inmaculada Bonilla, acompañada por la viuda y una de las hijas de Antonio Vaquero Poblador, inauguraron la noche del pasado jueves en el Museo Provincial de Bellas Artes una exposición con cien obras de este pintor pacense.

Al acto asistieron también el director territorial de la Junta de Extremadura en Badajoz, José Ramón Suárez; y el director del Museo, Román Hernández Nieves, informó ayer la Diputación de Badajoz en una nota remitida a Efe.

Vaquero Poblador nació en Badajoz el 25 de marzo de 1933 y murió hace poco más de tres años y medio, el 3 de febrero de 2004. Fue pintor durante toda su vida, profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Badajoz y director de ella sus últimos años de vida.

En reconocimiento póstumo, la Diputación de Badajoz decidió otorgar su nombre a la Sala de Exposiciones del Palacio Provincial.

Las más representativas

La muestra reúne cien obras del pintor y repasa las temáticas más representativas de su trayectoria, entre ellas, sus tres obras premiadas: 'La niña del muñeco', premio de la I Exposición Provincial de Arte patrocinado por el Ayuntamiento de Badajoz en 1956; 'Taberna', accésit del premio Eugenio Hermoso en 1984; y 'Figuras de Otoño', premio Abelardo Covarsí en 1987, en propiedad del Museo de Bellas Artes.

El director del Museo indicó que recordar a este pintor es «evocar la imagen de aquel último bohemio que inmortalizara la canción de Charles Aznavour, la del inconformista permanente, la de alguien agradablemente informal, crítico con casi todo, aunque bienintencionado».

Dijo que era «antiacademicista, rebelde y con la formación artística reglada de su época y consecuentemente autodidacta».

Desde el punto de vista técnico, señaló, Vaquero Poblador dibujaba sus figuras en línea gruesa, con firmeza y decisión, y la pincelada es siempre limpia, suelta, segura y vigorosa, próxima al impresionismo en algunos paisajes.

«El colorido es vibrante, propio de su cálida paleta, en la que predominan el azul, el amarillo, el rosa y los tonos terrosos. Utiliza la luz natural para sus paisajes como es propio de la pintura al aire libre y la luz artificial para los nocturnos, luz lúgubre y con acentuados claroscuros en los interiores», agregó.

Bonilla, por otro lado, manifestó que esta temporada que comienza será importante para el Museo porque en primavera está previsto el comienzo de las obras de su ampliación, para contar así con «un continente digno».

Anunció, además, que están preparando las exposiciones sobre José Amador y sobre Antonio Cañamero.

La exposición se podrá ver hasta el próximo 18 de noviembre de 2007.

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