«Su familia está nerviosa y llama mucho»

La pequeña Fátima, acogida en Malpartida de Plasencia, se vino el fin de semana de Badajoz contenta pero también nerviosa. Le contaron que al día siguiente saldría para su casa, en El Aaiun, y que el avión se había retrasado porque se le estropeó una pieza. Pero cuando vio que ese día de mañana llegaba y que ella no se iba, pasó el día preguntando a su familia de acogida qué era lo que sucedía.

Sus padres y hermanos también están impacientes y llaman constantemente a casa de los Muñoz para pedir información. Isabel, la madre de acogida, habló el domingo por la noche con la asociación de 'Amigos del Pueblo Saharaui', pero le dijeron que aún no había posibilidad de vuelo, por lo que tendrían que seguir esperando.

Fátima y el resto de los niños que se han quedado en tierra dejaron las maletas en el autobús que les llevó desde Plasencia al aeropuerto pacense y que tendrá que volver a recogerlos en cuanto se reciba el aviso de disponibilidad de vuelo. Ante esta circunstancia, a Fátima no le queda otro remedio que estar utilizando la ropa de Irene, su hermana extremeña. «A nosotros no nos molesta para nada en absoluto -contaba ayer Isabel- pero ella debe seguir su vida allí y, además, en unos días empezarán las clases».