«Había gente con sangre en las manos y las piernas»

El alcalde de Montehermoso asegura que un fallo en la carcasa del cohete pudo ocasionar el accidente del jueves por la noche «Se produjo una explosión y nos llevamos un susto muy grande», declara uno de los testigos

ELADIO PANIAGUA SIMÓNMONTEHERMOSO
Emilia Iglesias, testigo presencial, y Carlos Labrador, alcalde de Montehermoso, junto al lugar donde cayó el cohete. / KARPINT/
Emilia Iglesias, testigo presencial, y Carlos Labrador, alcalde de Montehermoso, junto al lugar donde cayó el cohete. / KARPINT

Un fallo en la carcasa del cohete parece ser la causa del accidente que en la noche del pasado jueves causó trece heridos en la localidad cacereña de Montehermoso. Así lo aseguró a HOY el alcalde de la población, Carlos Labrador Pulido. Según narró, el proyectil fue lanzado como 'chupinazo' de las Fiestas de San Bartolomé, una vez finalizado el pregón del Tío Ciriaco. Fue disparado desde el mismo escenario montado en la plaza, cogió sin explotar la altura que suelen alcanzar este tipo de cohetes y después cayó en los aledaños de la plaza. Concretamente fue en la calle Gonzalo de Córdoba, donde había muchísima gente, ya que en toda la zona podría haber unas 2.000 personas en esos momentos.

«Al contactar con el suelo, hizo explosión y la pólvora quemó a las personas que se encontraban más cerca», afirmó el primer edil. «Yo ví la explosión desde el balcón del Ayuntamiento. Me asusté, bajé y comprobé que había gente que tenía sangre en las manos y en las piernas debido a las quemaduras que le había provocado el cohete», recuerda Carlos Labrador Pulido.

Como ya informó este diario en su edición de ayer, unas 13 personas resultaron afectadas con quemaduras de primer grado. Ninguna revestía gravedad, excepto Javier Rey, hijo de la concejala de Cultura, Silvia González, que se encontraba en el lugar y que sí sufrió heridas de importancia.

Heridos

Nada más tener lugar el accidente, se procedió al traslado de los heridos al Centro de Salud. Allí se encontraba el dispositivo de guardia, con dos equipos de medicina y enfermería y el propio alcalde, que es sanitario. «En vista de que había muchísima gente que presentaba cortes y quemaduras, llamamos a los compañeros de Punto de Atención Continuada de Villanueva de la Sierra, los cuales se acercaron de inmediato a prestar la atención», rememora Carlos Labrador.

Con posterioridad, se llamó al servicio 112, «porque la herida abdominal que tenía Javier nos asustaba un poco». Por este motivo, fue trasladado al Hospital 'Virgen del Puerto' de Plasencia. Además, se aconsejó al resto de los heridos que pasaran por el centro de salud a hacer una revisión de las quemaduras y heridas, algo que hicieron ayer.

El regidor de Montehermoso recuerda que en un primer momento cundió la alarma. «Se vivieron momentos de incertidumbre, sobre todo porque había gente que presentaba sangre, lo cual asustaba».

Dada la situación, asegura que se pensó en la posibilidad de suspender los fuegos artificiales, previstos para más tarde, «pero en vista de que no había gravedad se decidió que continuaran. También pesó en la decisión la posibilidad de que una suspensión hiciera más llamativa la situación, que los vecinos se revolucionaran aún más y la poca gravedad de la mayoría de los heridos».

Además, el alcalde comenta que «se ha hablado con los responsables de la pirotecnia y al parecer el accidente fue debido a un defecto de la carcasa del cohete. Se trata de algo que no suele pasar, pero siempre hay alguna unidad a la que le sucede esa circunstancia».

Cortes

Argeme Iglesias González fue una de las heridas de consideración que se registraron durante la noche. Debió de ser trasladada también a Plasencia para ser intervenida quirúrgicamente, aunque ayer ya evolucionaba favorablemente en su domicilio.

Según afirmó su sobrina, Ángeles Iglesias Casalero, su tía sufrió distintas heridas como consecuencia del impacto del cohete con el suelo que le provocó diversos cortes debajo de la barbilla.

Por este motivo, debió de ser trasladada a Plasencia, donde fue operada para cauterizarle los vasos y cortarle la hemorragia, ya que sangraba mucho. «Sin embargo -dice la sobrina- demos gracias a que sólo haya sido eso y no haya ocurrido nada peor. Ya la han traído hasta su casa, pero no puede hablar. En estos momentos se encuentra mejor, aunque está cansada por lo de la operación. Además, también está un poco indignada con lo que ha pasado, pues piensa que hay que tener un poquito de cuidado con los explosivos. Aunque haya sido un defecto de la carcasa del cohete, como dice el alcalde, esas cosas hay que mirarlas bien, porque esos sustos no se le pueden dar a la gente, sobre todo habiendo tantos niños pequeños».

Junto al cohete

Otra de las personas que vivieron muy de cerca el accidente fue Emilia Iglesias, quien contó a este diario que esa noche se encontraba justamente donde cayó el cohete, en la citada calle Gonzalo de Córdoba. «No me tocó de milagro», asegura.

«En esos momentos -rememora- se produjo una explosión muy grande y nos llevamos un gran susto. Observamos que había gente que se levantaba con sangre y con otras heridas. Una niña que por allí se encontraba se cayó de la silla, mientras su madre daba gritos porque ella también estaba quemada. A la menor, al parecer, también le ha ocurrido algo en las piernas. En esos momentos todo el mundo estaba un poco confuso. La gente estaba de fiesta, pero de repente cundió el desconcierto. La gente empezó a preguntar '¿qué pasa, qué pasa?', unos corriendo al centro médico y otros adonde podían».

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