La fusión de las cajas extremeñas situaría a la nueva entidad en el puesto 25 del ránking

Según los sindicatos, no habría un excesivo solapamiento de oficinas y la decisión más complicada sería elegir la sede de los servicios centrales

LUIS EXPÓSITOBADAJOZ
Imagen de una de las dos sedes de ambas entidades./
Imagen de una de las dos sedes de ambas entidades.

El sector de las cajas de ahorro se mueve. El último ejemplo es la fusión de El Monte y Caja San Fernando en Cajasol, la entidad mayoritaria en las provincias de Huelva, Cádiz y Sevilla. Además, tiene presencia en toda Andalucía y Extremadura, entre otras regiones.

Al igual que sucederá en Extremadura, se trató de un proceso impulsado por el poder político, aunque en este caso no exento de problemas. La unión no se ultimó hasta este enero, a pesar de que el proceso se viene alargando desde el 2001. En medio hubo crisis internas y 'rifirafes' de todo signo.

Incluso, el PSOE andaluz anunció la expulsión del partido de los presidentes 'díscolos' de las dos entidades, que estaban entorpeciendo el proyecto.

Dentro de las cooperativas de ahorro (cajas rurales), existe el proyecto de fusionar la Caja Rural del Duero (con sede en Valladolid) con la andaluza Cajamar. La caja de ahorros resultante de la fusión de las dos entidades de crédito extremeñas, Caja Badajoz y Caja Extremadura, entraría por derecho propio en el club de las grandes cajas. Medido en términos de activo total, la gran caja extremeña tendría 9.403 millones de euros, lo que la situaría en el número 25 del ránking nacional a 31 de diciembre del año pasado.

La fusión es un tema que siempre ha estado de actualidad. Quizás ahora más después de que el presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, asegurara en su discurso de investidura su intención de consensuar con la oposición un acuerdo global del Parlamento extremeño en este sentido.

Tomando como referencia esa fecha, Caja Extremadura es la entidad número 35 del país, con un activo de 5.682,332 millones de euros. Por su parte, Caja Badajoz ocupa el puesto 40, con 3.720. Como se ha comentado, la unión de sus fuerzas las llevaría a ocupar el puesto 25 en volumen de activo total, por delante de Caja Terrassa (9.317 millones) y por detrás de Caja Municipal de Burgos (9.742). Así lo indican los datos suministrados a HOY por la Confederación Españolas de Cajas de Ahorros (CECA), que es el organismo que ocupa a las 45 cajas de ahorros españolas.

Sin embargo, y a pesar de este salto cuantitativo, la caja fusionada sigue quedando muy lejos de las grandes entidades españolas. Por ejemplo La Caixa tiene un activo total de 192.463 millones, y Caja Madrid, de 135.149.

Así, una hipotética caja fusionada tendría unos fondos propios de 656 millones de euros y un resultado que hubiera rondado el año pasado los 75 millones de euros. De ellos, 26,8 millones hubieran sido destinados a Obra Social.

Empleados

De igual manera, el número de empleados ascendería a 2.060 personas, una cifra ligeramente superior a las cajas de su tamaño. Así, la Caja Municipal de Burgos tiene 821 empleados y la de Terrassa, 1.461.

De la misma manera, si se mantuviera el número de oficinas, algo que parece muy poco probable, se alcanzarían las 448. A 31 de diciembre pasado, Caja Extremadura tenía 245 y Caja Badajoz, 203. La primera entidad tiene la mayor parte de las sucursales en Cáceres (168), mientras que la segunda está más centrada en Badajoz (144). Esta hipotética red de oficinas sería semejante a la de entidades de tanto renombre como la BBK (Bilbao Bizkaia Kutxa) (385) o CajaSur (474).

Sin embargo, el despliegue de las cajas más parecidas a lo que sería la extremeña es bastante menor. Terrassa tiene 259 oficinas, y la Municipal de Burgos, 169.

Todos estos aspectos técnicos, y otros muchos, deberán ser analizados y tratados durante el proceso de unión. Porque si hay algo que parece claro es que habrá fusión. Los dos principales partidos de la Asamblea extremeña, PP y PSOE, han manifestado públicamente y en varias ocasiones que ven necesaria la existencia de una caja de ahorros más fuerte.

No hay que olvidar que, aunque las cajas son entidades privadas de origen fundacional (por lo tanto no tienen dueño), están tuteladas por los servicios públicos, tanto en el plano de la supervisión como en el de la designación de representantes en sus órganos de dirección y control.

Sin embargo, también hay que tener en cuenta que no debe ser un proceso fácil. Hace ya casi diez años, en 1998, este diario se hacía eco de la posible unión, y el proceso ni siquiera ha arrancado.

De la misma manera, a favor de la fusión se han posicionado las centrales sindicales. Tanto UGT como Comisiones Obreras apoyan la operación. Incluso, el primero de ellos lo ha reflejado por escrito como una de las necesidades básicas para la región.

Jesús Muñoz es el secretario de la Sección Sindical de UGT en Caja Extremadura. Según cuenta, el apoyo a la fusión se produce en cuanto se asegura con mayor fuerza la posición de los trabajadores. Sin embargo, una premisa fundamental para su organización es que habrá que sentarse a negociar muchos de los aspectos de la fusión.

Los sindicatos independientes también apoyan la operación. Tanto Antonio Fernández como Camilo Trejo, representantes de la Confederación de Sindicatos Independientes de Cajas de Ahorros en Caja Extremadura y Caja Badajoz respectivamente, opinan que la fusión sería positiva para la región, siempre y cuando sea un proceso que se desarrolle «sin traumas» para los trabajadores, facilitando la jubilación de los trabajadores que así lo consideren.

Para ellos, debe ser un proceso en el que primen los intereses empresariales, y no los políticos. Antonio Fernández considera que el solapamiento de oficinas que se daría no sería tan agudo como se podría pensar. Para él, los radios de acción de cada entidad están muy definidos, y sólo podría haber algún tipo de problema en sitios como Badajoz, con gran acumulación de entidades. Sin embargo, considera que en esta ciudad podría sobrevivir sin problemas «el 80% de las oficinas existentes».

Para este dirigente sindical, la decisión más problemática sería elegir la sede de los servicios centrales. «En este sentido, consideramos que Caja Badajoz ha tomado la delantera con el anuncio del moderno edificio que va a construir», afirma.

Es en este plano en el que puede haber más solapamiento, dice Jesús Muñoz. «Es inasumible que de una plantilla de 2.000 personas, más de 200 estén en los servicios centrales». Sin embargo, vislumbra una posible solución: «Existen medios telemáticos que permiten que ésta sea compartida. En Caja Extremadura tenemos sede en Plasencia y en Cáceres y no pasa nada. Se puede solucionar, siempre y cuando los políticos no se metan queriendo elegir una ciudad».

2009 en el horizonte

De momento, las dos entidades financieras aseguran que ni siquiera han empezado a estudiar el tema. Los sindicatos creen que ha habido contactos, algo normal por otra parte teniendo en cuenta que tienen en común muchos intereses. Son socios de CECA y comparten patronazgo en órganos como el Gabinete de Iniciativa Joven o Fundecyt. Por eso, que hablen no significa que lo hagan de la fusión. A nadie se le escapa que la fecha clave podría ser el año 2009. Los presidentes de ambas entidades acaban mandato, lo que parecería un momento idóneo para que los nuevos dirigentes inicien el proceso de fusión.

Aún no hay nada, dicen las dos cajas

Desde hace más de diez años, no hay acto en el que participen los presidentes de las dos cajas extremeñas en el que no se les pregunte por la fusión. Y las respuestas suelen ser siempre las mismas. Por ejemplo, José Manuel Sánchez Rojas, presidente de Caja Badajoz, descartó hace unos meses que «por ahora» hubiera posibilidad de fusión. «Eso no quiere decir que no pueda hacerse en un futuro, pero de momento no se llevará a cabo», sentenció.

En parecidos términos se expresan el presidente de Caja Extremadura, Jesús Medina. Hace ya un lustro decía que «sería positiva, siempre que se hiciese técnicamente bien y sin intromisiones». Hace menos tiempo, incidió que «en los últimos quince años no ha vuelto a haber fusiones en España».

Quizá quien mejor ha resumido la postura de ambas cajas sea el actual director general de Caja Extremadura, José María Portillo. El año pasado declaraba a HOY: «La fusión llegará cuando tenga que llegar, si llega. Debe ser basada en una decisión empresarial que debe ser tomada por quien debe tomarla: los órganos de gobierno de las entidades. A los gestores no nos toca la tarea de decidir sobre la fusión. Tenemos otra tarea, que es hacer grandes las entidades, para que cuando llegue la fusión, si llega, la Caja resultante sea fuerte, solvente y bien formada».

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