Miguel Sanz, reelegido presidente de Navarra con el voto en blanco del PSN

El mandatario anuncia una próxima reunión con Zapatero para normalizar las relaciones entre el Ejecutivo central y el autonómico

CÉSAR CALVARPAMPLONA

A final no hubo rebelión ni sorpresa de última hora. El candidato de Unión del Pueblo Navarro (UPN) a la presidencia de Navarra, Miguel Sanz, gobernará la comunidad foral bajo la vigilancia atenta de los socialistas, que ayer cumplieron la orden dictada por la dirección del PSOE y facilitaron su reelección, por mayoría simple, al votar en blanco (además de una abstención) en la segunda votación de investidura. Será el cuarto mandato de Sanz al frente de esta comunidad autónoma, que gobernará en minoría con el apoyo de Convergencia de los Demócratas Navarros (CDN) y bajo la amenaza de una moción de censura.

La tranquilidad fue absoluta dentro de la cámara. Ni un grito, ni un mal gesto, y felicitaciones al presidente Sanz de todos los grupos parlamentarios. Por el contrario, en la calle hubo tensión antes y al término de la sesión, al concentrarse frente a la sede del Parlamento foral un centenar de simpatizantes de NaBai y del PSN, que recibieron a todos los electos socialistas y de UPN con pancartas, carteles, y graves insultos.

El resultado de la votación fue el previsto: 24 votos a favor, de los parlamentarios de UPN y de Convergencia de los Demócratas Navarros (CDN); 14 sufragios en contra, de NaBai e IU; 1 abstención y 11 votos en blanco, que computan igual a efectos de la votación, correspondientes a los diputados del PSN. Los socialistas recibieron en los últimos días presiones de las bases de su partido y de algunos dirigentes, que les instaron a «rebelarse» contra la orden del PSOE de permitir la investidura de Sanz.

Terminado el recuento, la presidenta de la cámara, la socialista Elena Torres, dio por «otorgada la confianza» al candidato de UPN y anunció que comunicará el resultado «a los efectos de su nombramiento como presidente de la Comunidad Foral de Navarra». Su toma de posesión, según fuentes de la cámara, está prevista para la semana próxima.

La felicidad de Sanz contrastó, al término de la sesión, con su humildad del día anterior en su debate con el portavoz socialista, Roberto Jiménez, a quien ofreció entrar en su gobierno y, tras marcar distancias respecto del PP, prometió lealtad al Gobierno central, sobre todo en la lucha contra ETA. Más crecido, ayer usó la fórmula «bien está lo que bien acaba» para valorar su reelección. Celebró que haya «triunfado el sentido común» y prometió trabajar «para que los grupos políticos sean capaces de ponerse de acuerdo» en aras del interés general.

El líder de UPN anunció una próxima reunión con José Luis Rodríguez Zapatero para normalizar las relaciones entre los Ejecutivos central y autonómico. Esas relaciones se deterioraron a raíz de la manifestación que Sanz convocó en marzo en contra del diálogo con ETA. Para el presidente navarro, ahora «empieza un nuevo período». A su juicio, «no hay distanciamiento de UPN respecto del PP» ni «diferencia de discurso», aunque «quizá la haya de talante».

Reacciones

El secretario general de los socialistas navarros, Carlos Chivite, recordó a Sanz que «ha recibido una lección de matemática parlamentaria» al haber obtenido solo 24 votos de 50. «Espero que la entienda» y que «aplique» el discurso que hizo en la sesión anterior, que el dirigente del PSN calificó de «moderado» y «de convivencia». «Somos decisivos» recalcó el líder socialista, que anunció que su partido será «el eje, el corazón y la cabeza» para impulsar un proyecto de progreso en Navarra .

El líder de NaBai, Patxi Zabaleta, calificó de «profundamente insatisfactorio» el resultado de la votación. La investidura de Sanz, lamentó, «no se corresponde las expectativas de los ciudadanos que el 27 de mayo pasado votaron por el cambio», y «fue decidida en las estructuras centrales de Madrid» en contra de la voluntad de los navarros.