Edward Cooper, autoridad mundial en el tema de los castillos, rechaza la hospedería

Asegura que «cualquier alteración del perfil del castillo es un crimen cultural» y un «despilfarro de patrimonio»

FRANCISCO JOSÉ NEGRETEALBURQUERQUE
Fotografía tomada por el propio Cooper en 1966/
Fotografía tomada por el propio Cooper en 1966

El veterano profesor, investigador e historiador Edward Cooper, autoridad mundial en el mundo de la castellología, ha remitido una misiva a la Asociación para la Defensa del Patrimonio de la comarca Sierra de San Pedro-Los Baldíos, para mostrar su total oposición al proyecto de conversión del Castillo de Luna en hospedería. En la misma señala que este «asunto no se va a resolver a nivel regional», e incluso duda de que el ICOMOS, organismo asesor de la UNESCO que ha mostrado también su rechazo a la hospedería, pueda superar por sí mismo este problema.

Cooper, catedrático en la London Guildhell University, está reconocido como uno de los más prestigiosos especialistas en los castillos españoles. Desde que a principios de la década de los 60 llegase España con la intención de desarrollar, gracias a una beca del gobierno británico, su tesis doctoral sobre los castillos españoles, entre ellos el de Alburquerque, Cooper no ha dejado de investigar en torno a los mismos y ha publicado numerosos libros sobre el tema.

Error económico

Para este investigador, citado por el propio arquitecto autor del proyecto de construcción de la hospedería en su memoria, si se recurre el proyecto por su ilegalidad, la Junta de Extremadura lo irá modificando hasta que cumpla la ley, sin que el resultado sea aceptable para la plataforma opuesta a la hospedería. Además, asegura que el Gobierno extremeño no ha aprendido del «error económico de la iniciativa estatal en un sector predominantemente privado como el de los paradores nacionales».

Edward Cooper habla en su misiva del concepto de «despilfarro de patrimonio», en el sentido de que «hay en Alburquerque edificios pintorescos que se prestan a convertirse en hoteles con un mínimo de problemas, sin necesidad de desvirtuar una joya arquitectónica como es el castillo de Luna». Aparte de esto, insiste, los turistas no son el único factor importante, sino que «cualquier monumento tiene un potencial educativo, cuyo puesto en valor es urgente, teniendo en cuenta la agobiante incultura actual de los jóvenes». Hay que insistir, añade, en que «el monumento es un documento, no un lucro rentable». «Aparte de los elementos que se destruyeran en las reformas -añade Cooper- puedo asegurar por mi experiencia personal que, al convertir un edificio histórico en hotel, se niega al estudioso del mismo cualquier acceso para siempre jamás».

Ejemplo de actuación

El prestigioso castellólogo pone como ejemplo de actuación sobre los castillos el plan de conservación de monumentos de 2004 a 2012 de la Junta de Castilla-León, que no contiene ningún proyecto de conversión de castillo histórico en hotel de lujo y acaba «desafiando a la Junta de Extremadura» para que le muestren un programa suyo comparable.

Cooper dice que el turista llega a Alburquerque guiado por la «incomparable silueta del castillo de entonces». «Es esto lo que llega el forastero a Alburquerque para contemplar, y no un hotel de lujo», añade y sostiene que «cualquier alteración de este noble perfil es un crimen cultural».

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