Cómo broncearse con aceitunas de Cáceres

J. R. ALONSO DE LA TORRE

Cuando voy a un espectáculo al Gran Teatro, procuro ser puntual, tanto que a veces aún no han abierto las puertas. Entonces aprovecho para mirar escaparates. El más entretenido en la zona es el de Mostazo, siempre rebosante de embutidos de la tierra, de conservas regionales, de quesos extremeños... También se exponen allí algunos productos que me llaman poderosamente la atención, fundamentalmente los cosméticos de La Chinata. Son botes, tubos y tarros de gel de baño, de cremas bronceadoras, protectoras y after-sun, de pomadas que nutren la piel, que suavizan el cutis... En fin, de todo. Pero lo que más me interesa es que están hechos a partir del aceite de oliva. El otro día, aproveché un viaje a Plasencia para acercarme hasta la fábrica donde se elaboran estos productos derivados del aceite. La empresa se llama Compañía Oleícola y está al principio de la carretera que une Plasencia con Trujillo. Fue fundada hace 75 años por el bisabuelo de la generación que actualmente lleva la fábrica y ya desde el principio trabajó con el nombre actual: La Chinata. En la propia fábrica hay una tienda muy bien surtida donde Fernando Oliva, uno de los propietarios, me explicó cómo es posible que el aceite de oliva sirva para broncearse y también para protegerse del sol.

Estos productos de cosmética están elaborados a partir de la aceituna manzanilla cacereña, que para mí es a los frutos lo que el cerdo a los animales: de ella se aprovecha todo. Estoy conociendo últimamente patés de aceituna, jabón de aceituna, gel de baño de aceituna, cremas hidratantes de aceituna... de aceituna manzanilla cacereña. Aunque lo más llamativo tal vez sea la mermelada de aceituna que preparan en esta empresa placentina. En una ocasión probé una mermelada de pimientos de Espelette que era picante y poco apta para el desayuno. Se la traje a mi suegra y creyó que más que un regalo era una venganza. Ahora le he traído esta mermelada de aceituna cacereña. Al principio pensó que se trataba de otra ocurrencia entreverada de maldad, pero la ha probado, dice que está rica y se está pegando unos desayunos antioxidantes la mar de originales.