La 'Champions' del toreo

Extremadura ha dejado de ser únicamente tierra de toros bravos y se ha convertido en tierra de excelentes toreros

JESÚS ORTIZ
La 'Champions' del toreo

Llega la Feria y con ella, llegan los toros. Sin duda, por San Juan, Badajoz vive su fiesta principal y no se entendería sin toros. Desde hace varios años, el coso de Pardaleras es el escenario más concurrido de la feria y este año, si cabe, lo va ser más. Motivos hay.

Se cumplen cuarenta años desde que se inauguró la Nueva Plaza de la ciudad. Por entonces, todo un lujo de modernidad, amplitud y buenas instalaciones en un recinto grande, muy grande. Tanto, que llenarlo cuesta un imperio y en estas cuatro décadas no se recuerda el cartel de 'no hay billetes' colgado en las taquillas.

En estos cuarenta años ha cambiado mucho el mundo del toro en Badajoz. Antes, esta tierra era habitat natural de ganaderías, buenas ganaderías, que nos permitían y nos permiten presumir de las excelencias de nuestro campo bravo. Aquí estaban desde siempre los Albarrán, Conde de la Corte, los Píriz, Arribas, y algunos más. Pero después llegaron foráneos que aumentaron y dieron fuste a las dehesas de la provincia de Badajoz. Por aquí se instalaron los Peralta, José Luis Marca, Fernando y Borja Domecq, Rufino Calero, Antonio Briones y hasta Paco Ojeda, que después ha dejado su sitio a 'El Juli'. No son los únicos, hay más en una larga lista de buenos ganaderos, pero son suficientes como muestra de lo que supone para esta tierra el toro bravo.

Hasta ahora siempre nos lamentábamos, y desde fuera nos miraban sorprendidos, por la extraña circunstancia de que en tan buena tierra de toros, no salieran buenos toreros. Sería injusto decir que ninguno, pues los ha habido, pero hasta hace unos pocos años, tan sólo los nombres de Luis Reina y Juan Mora lograron sonar en las grandes ferias. Durante mucho tiempo, Reina y Mora furon los 'toreros' de Almendralejo, de Plasencia, de Badajoz, de Cáceres y de Extremadura. Pero ahora no. Ahora salimos fuera y vamos sacando pecho, luciendo nuestro orgullo torero por tener toreros de primer nivel. Hemos perdido todos los complejos y estamos en primera división. Pero no sólo eso, yo diría más.

Estamos jugando la 'champions' y con muchas posibilidades de ganarla. Tenemos a Ferrera, Perera y Talavante, casi nada. Un cartel de cualquier feria de postín. Una terna de lujo que hoy tiene cabida en cualquier ciclo nacional. Por primera vez se van a ver las caras los tres, en Badajoz. Qué mejor escenario que la tierra que les vio nacer, esa tierra que ellos han hecho que sea tierra no sólo de toros, sino también de toreros.

El día de San Juan de este año pasará a la historia de la ciudad. A la historia taurina y extrataurina. Tres de aquí, juntos, en el mismo cartel, para conmemorar el cuarenta aniversario de la inauguración de la plaza de Badajoz. ¿Qué bonito! Es un sueño cumplido, pero no por el hecho en sí de que los tres estén este día en Badajoz por ser de Badajoz. No. El sueño es que los tres estarán en la feria de Badajoz porque son figuras del toreo en cualquier sitio, y además son de Badajoz. Porque nunca he sido partidario de ese absurdo localismo tan reclamado en el mundo del toro, de que los toreros de la tierra tienen que torear en 'su pueblo' o en 'su ciudad', por el mero hecho de que en su carnet de identidad aparezcan como nacidos allí.

Lo maravilloso de esto es que Ferrera, Perera y Talavante van a jugar esa final por méritos propios, porque son, y son, porque están en la élite del toreo.

Pero hay más. Está Israel Lancho, que tomará la alternativa en esta Feria y pasará a ser competencia directa de los de arriba, está Ambel Posada, que sin estar en la Feria, está entre los que apuntan, piden paso y buscan el ascenso, y están los novilleros, con caballos y sin caballos, frutos de la Escuela de Tauromaquia de la Diputación de Badajoz, que tiene gran parte de culpa del éxito de los toreros de esta tierra. Todo está dispuesto para vivir una gran Feria y para que desde ella se canten los triunfos de los nuestros. Que Badajoz sea, por unos dias, por San Juan, la capital del toreo, por méritos propios. Porque esta feria de Badajoz va a ser más de Badajoz que nunca, y no porque me pueda la pasión ni el localismo, sino porque es verdad, porque es así, y porque ahora sí, esta tierra es tierra de toros, y de buenos toreros.