Hallan después de 42 años la tumba de un hombre fallecido en la presa de Torrejón

Las hijas de Agustín Oliva Sanguino, vecino de Arroyo de la Luz, encuentran la lápida de su padre en el cementerio de Toril junto a las de otras seis víctimas del accidente ocurrido en 1965

MARÍA JOSÉ TORREJÓNCÁCERES
Agustín Oliva. |CEDIDA/
Agustín Oliva. |CEDIDA

Cuarenta y dos años después, las hermanas María Victoria y Felisa Oliva Aparicio están a punto de poner fin a la trágica historia que terminó con la vida de su padre el 22 de octubre de 1965. Agustín Oliva Sanguino falleció en el accidente de la presa de Torrejón el Rubio. Tragedia en la que murieron decenas de trabajadores procedentes de distintos puntos de la provincia de Cáceres y del resto del país -se desconoce el dato exacto de personas fallecidas-. Cuatro eran de Arroyo de la Luz. Entre ellos estaba Agustín Oliva, encofrador.

Tres de los cuatro cuerpos de los trabajadores arroyanos fueron identificados por sus familias y recibieron sepultura. Pero el de Agustín Oliva no apareció. Hasta ahora. María Victoria y Felisa han encontrado en Toril, localidad situada a 25 kilómetros de Navalmoral de la Mata, una tumba con el nombre de su padre y la fecha de defunción: 22 de octubre de 1965. Esta fecha también aparece en otras seis lápidas situadas junto a la de Agustín Oliva, con nombres y apellidos. Circunstancia que hace pensar a las hermanas Oliva Aparicio que tras ellas puede haber otras seis familias en su misma situación.

Carta escondida

Una carta escondida en una caja durante cuatro décadas. Ésta ha sido la clave que ha permitido a las hermanas Oliva Aparicio dar con el paradero de la tumba que, presuntamente, contiene los restos de su padre. La misiva, fechada en Arroyo de la Luz el 16 de diciembre de 1965, está dirigida a la viuda de Agustín Oliva y se hace eco de una información remitida desde el juez de primera instancia e instrucción de Navalmoral de la Mata a la alcaldía de Arroyo de la Luz.

«En tanto no sea identificado debidamente el cadáver inhumado con el número 3 en el cementerio de Toril, no es posible proceder a su traslado. En el mismo cementerio existen otros tres cadáveres más que no han sido identificados, desconociéndose por tanto a quienes correspondan. Para ello sería muy conveniente que algún familiar se desplazara a este Juzgado donde se la darían toda la clase de facilidades y datos para ver si se podía conseguir la identificación», se expone en la carta enviada a la familia de Agustín Oliva.

El mensaje era claro. El juez de Navalmoral solicita, dos meses después del accidente, a los familiares de Agustín Oliva que se desplacen hasta Toril para identificar los restos. ¿Por qué no lo hicieron en aquel momento? María Victoria Oliva ponía ayer respuesta a esta pregunta. «La carta fue a parar a mi tía, que no sabía leer. La guardó en una caja, que encontramos hace algo más de un mes haciendo limpieza. Cuando la vimos, no podíamos creer lo que teníamos en las manos», relata.

Las dos hermanas emprendieron entonces una labor de investigación que aún no ha concluido. Lo primero que hicieron fue viajar hasta Toril, donde hallaron la tumba con el nombre de su padre y la fecha de defunción. El segundo paso fue dirigirse al alcalde de Arroyo de la Luz, Santos Jorna, para que les ayudara con los trámites para exhumar los restos del cuerpo, hacer las pruebas de ADN y trasladarlos al cementerio de Arroyo de la Luz. Y el tercer paso lo dieron ayer. «Queríamos dar a conocer este hallazgo y que se supiera que en Toril hay otras seis tumbas con víctimas del accidente. Puede haber otras seis familias como nosotras», expusieron las hermanas.

Petición a Iberdrola

El alcalde de Arroyo de la Luz, Santos Jorna, compareció ayer con las dos hermanas en rueda de prensa. Jorna anunció que se han dirigido a Iberdrola, firma heredera de la antigua Hidroeléctrica Española -compañía que construyó la presa- para que corra con los gastos de identificación del cuerpo y el posterior traslado, si finalmente fuera el de Agustín Oliva. «Creemos que Iberdrola tiene una deuda moral con esta familia, que ha estado cuarenta años sin saber cuál era el paradero de su padre», apostilló el alcalde. No obstante, Santos Jorna indicó que si Iberdrola no asume los gastos, el Ayuntamiento de Arroyo colaborará con la familia.

Pendientes de lograr los permisos de Sanidad necesarios para saber si el nombre de la lápida se corresponde con los restos que esconde la tumba, las hermanas Oliva Aparicio confían en haber hallado el último eslabón de la trágica historia.

Agustín Oliva Sanguino dejó viuda y cuatro hijos de 3, 8, 10 y 15 años, entre los que se encontraban Victoria y Felisa. La fatídica noticia provocó en su esposa una demencia que arrastró hasta su muerte, a los 58 años.

El accidente de la presa de Torrejón estuvo provocado por una avería en el sistema de contención del túnel de trasvase del Tajo al Tiétar. «Es el accidente laboral más grave de la historia de la región», recordó ayer Jorna. 42 años más tarde y a 86 kilómetros de distancia del lugar de los hechos, las hijas de Agustín Oliva se han encontrado con su pasado.

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