Unos 40 niños saharauis aún no tienen familia de acogida este verano

El número de personas que colaboran en el programa 'Vacaciones en Paz' ha descendido en la provincia. La Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui hace un llamamiento para que surjan voluntarios.

NATALIA REIGADASBADAJOZ
Fotografía realizada por Marile, una madre de acogida, durante su visita a una guardería en un campamento del Sahara./
Fotografía realizada por Marile, una madre de acogida, durante su visita a una guardería en un campamento del Sahara.

Badajoz es una de las provincias que mayor número de niños saharauis acoge durante el verano dentro del programa 'Vacaciones en Paz'. El proyecto que tiene como objetivo sacar a los niños del desierto, con 50 grados de temperatura en los meses estivales, y alejarles durante esta temporada de las dificultades propias de un campo de refugiados.

Sin embargo, el número de familias dispuestas a acoger ha descendido en la provincia por lo que la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui (AAPS) hace una llamamiento a la solidaridad para que surjan voluntarios. Los niños llegarán dentro de 20 días y aún hay unos 40 saharauis que no tienen familia de acogida.

En localidades como Badajoz, con 37 niños, Don Benito, con 53 o Villanueva, con 32, ha aumentado la acogida pero en otros puntos de la provincia, cada vez hay menos voluntarios.

Una experiencia única

Para los pequeños, de entre 8 y 12 años, esta experiencia es una oportunidad única que agradecen mucho. Incluso deben sacar buenas notas en sus escuelas para poder participar en este programa. Además, durante su estancia aquí se les realiza un reconocimiento médico completo y pueden practicar el castellano, segunda lengua oficial del Sahara debido a la ocupación española.

Si están interesados en apoyar este programa pueden ponerse en contacto con la asociación en los teléfonos que se indican en la ficha superior y estar dispuesto a costear el billete de avión del niño, que cuesta 475 euros. En cuanto a los requisitos, pueden acoger tanto matrimonios como parejas o personas solas que pueden llevarse al niño fuera de Badajoz si se van de vacaciones pero siempre dentro de la Península Ibérica.

La única obligación que tienen, además de cuidar lo mejor posible al visitante, es acercarlo a un centro de salud para que se realice la revisión médica completa con el objetivo de tratar a los niños si padecen alguna enfermedad.

Por lo demás, la presidenta de la AAPS de Badajoz, Lola Garrido, explica que «lo mejor es tratarlo como un hijo propio» y añade que «esta experiencia da grandes satisfacciones y la mayor parte de as familias repiten».

El año pasado la ciudad de Badajoz pasó de acoger a 9 niños a recibir a 37, todo un logro y este año, la agrupación local espera que «los pacenses, que son ejemplo de solidaridad, se animen y ayuden a estos niños a alejarse del calor del desierto», según Lola Garrido.

Uno de los principales miedos de las personas que no se deciden a acoger es tener que despedirse, tras dos meses, de estos niños. Sin embargo, las familias que han vivido esta experiencia insisten en que ellos, a pesar de ser muy felices en España, quieren volver con sus familias cuando acaba el verano. Por ejemplo, Marile Calvo, que lleva seis años acogiendo, explica que Gouz, su niño, «vuelve contento porque quieren a sus familias, que además son muy numerosas y están muy unidas» y explica sobre esta iniciativa que «es como mandar a uno de nuestros hijos a un campamento de verano sólo que aquí, sus padres, no pueden sacarlos del desierto si no es con nuestro apoyo».

Vivir en el desierto

Por su parte, el subdelegado del Gobierno saharaui en Extremadura, Allali Emami, confía en que, finalmente, puedan traer a todos los niños que están pendientes de encontrar familia porque «para ellos es muy importante, están deseando venir», ya que «pueden salir de los campamentos y del clima de guerra y miseria». Asimismo, Allali Emami destaca que este programa sirve para «estrechar lazos entre el pueblos español y el saharaui», unidos por muchos siglos de historia.

El subdelegado del Gobierno saharaui también destaca otros proyectos que Extremadura lleva a cabo en los campamentos como el apoyo a la agricultura y los programas de ayuda a los heridos de guerra.

Sin embargo, la iniciativa 'Vacaciones en Paz' es el movimiento solidario más llamativo, ya que se puede comprobar de cerca la situación de este pueblo y como destaca Carmina García, una voluntaria del programa que ha viajado al Sahara recientemente, «cuando ves sus carencia valoras más lo que tenemos aquí y comprendes que es necesario y no cuesta tanto sacar a estos niños de esa situación durante dos meses».