'El gozo intelectual' es un libro sobre el placer que causa el aprendizaje

Su autor, el físico y profesorJorge Wallensberg, afirma que «el cerebro humano es un sistema más complejo que una galaxia»

MIGUEL LORENCI (COLPISA)MADRID

«El cerebro humano es un sistema más complejo que una galaxia. Apenas hemos empezado a comprender sus funcionamiento». Lo dice el físico, profesor y divulgador Jorge Wagensberg (Barcelona, 1948), que ha hecho de su nuevo ensayo -'El gozo intelectual' (Tusquets) - una celebración del placer del aprendizaje que nos proporciona nuestro complejo cerebro. Un gozo intelectual que, además de deleitarnos y mantener activas nuestras neuronas, nos mantiene más vivos.

El estímulo, la conversación y la comprensión son los tres pilares de la tesis de Wagensberg, los tres pasos que conducen al goce intelectual que reivindica. «Eso de que la letra con sangre entra es un falacia. Mi pregunta fue: ¿existe una pedagogía del gozo?. Y la respuesta es que sin gozo no hay pedagogía, que no hay conocimiento verdadero sin disfrute» plantea.

«La mejor manera de sobrevivir es anticiparse a la incertidumbre, que es lo que hace el conocimiento, y hemos dominado el planeta como especie gracias al conocimiento», dice el autor de 'El gozo intelectual', que no es un ensayo al uso sobre el farragoso tema de cómo se adquiere el saber.

Aprender

En la primera parte, 'la teoría', Wagensberg erige su sólido esquema conceptual empezando por los cimientos, las definiciones de los términos fundamentales:estímulo, conversación, comprensión.

El estímulo es el motor de la curiosidad, y da paso a la conversación. «Toda la ciencia es conversación: escuchar y después hablar, y viceversa. Es la conversación lo que permite la comprensión que se traduce en gozo» explica. «La noción clave, que cierra y sustenta el edificio, el gozo intelectual, llega en el momento exacto de una nueva comprensión».

La conversación es la clave, «pero se practica poco donde más se debería: la universidad» dice Wagensberg . «Las universidades están aisladas de la realidad, que es el escenario idóneo para el aprendizaje. Tanto, que la universidad en general es una estafa. No se conversa salvo en la cafetería» lamenta. «La conversación debería ser una asignatura en las escuelas, y con más importancia que otras», propone.

En la segunda parte, 'la práctica', se recogen sesenta y tres artículos - «historias y reflexiones del quehacer diario de un científico» - agrupados en siete familias. En estos textos surgen de nuevo el estímulo, la conversación, la comprensión junto a la intuición en viajes, cenas, lecturas o conferencias. Y es que según Wagensberg «cualquier circunstancia es propicia para el gozo intelectual».

Como el movimiento se demuestra andando, Wagensberg, responsable del Área de Ciencia y Medio Ambiente de la Obra Social de 'La Caixa', puso en práctica sus teorías en el museo de la Ciencia 'Cosmocaixa' de Barcelona, del que fue su primer director. Una apuesta arriesgada que hoy se ha convertido en un referente que marca la pauta en su ámbito en todo el mundo.

«Sabíamos lo que no había que hacer. No queríamos un museo sólo para la vista, sino para todos los sentidos. El reto era conciliar la realidad con la belleza, porque la belleza es muy importante para poner en conversación objetos y fenómenos». «El museo es como un ser vivo. Nació diminuto y ha crecido bien. Ha marcado un antes y un después. Ahora no se puede hace un museo de la ciencia sin tener en cuenta 'Cosmocaixa'» se ufana su creador. Y lo cierto es que ha duplicado sus visitas hasta llegar a los dos millones en el último año.

Jorge Wagensberg es doctor en Física y profesor de Teoría de los Procesos Irreversibles en la Universidad de Barcelona.