El aeropuerto internacional de Extremadura es viable y cuesta 150 millones

Los estudios previos indican que es posible alcanzar en el año 2020 un millón de pasajeros Estará «en los alrededores» de Cáceres, invierte Caja Extremadura y se basará en turismo extranjero

J. L. AROCAMÉRIDA

Es viable construir un aeropuerto internacional privado en las cercanías de Cáceres, con una inversión inicial de 150 millones de euros, que empezaría a operar en el año 2010 con el objetivo de alcanzar diez años después en el 2020 un millón de pasajeros, a partir de los cuales sería rentable.

Esa es la conclusión que hay en estos momentos del estudio de viabilidad encargado por Caja Extremadura y que están llevando a cabo las consultoras Grupo Analistas y Técnicas Reunidas.

El presidente de la Junta, Rodríguez Ibarra, recibió ayer por la tarde en su despacho a técnicos de esas dos consultoras acompañados por el consejero de Infraestructuras y Desarrollo Tecnológico, Luis Millán Vázquez de Miguel, y el presidente de la caja de ahorros, Jesús Medina.

Analizaron el resultado preliminar del estudio y posteriormente anunciaron públicamente que la idea es posible y sobre todo que es «fundamental» para Extremadura según Ibarra porque «sin aeropuerto no tendremos turismo». El aeropuerto internacional, además, influiría positivamente en el crecimiento económico de la región aportando un 0,7% más al producto interior bruto en la fase de construcción, y un 1% en el momento que la instalación sea operativa.

Ya se analizó

El estudio actual parte del que hace 26 años hizo la Dirección General de Aviación Civil para precisamente analizar un posible aeropuerto en Cáceres. «Aquel proyecto no se hizo, ahora creo que sí», asegura Miguel Ángel Benlloch, ingeniero aeronáutico de la consultora Técnicas Reunidas. Para el profesor y economista José Antonio Herce, de Analistas Financieros Internacionales (Grupo Analistas), se puede trabajar en este caso con un escenario «realista» similar al de aeropuertos como los de Granada, Santander, Valladolid, Santiago de Compostela o Vigo, que serían el modelo para el nuevo extremeño.

Ese escenario persigue forzosamente la cifra de un millón de pasajeros dentro de 13 años, en el 2020, número mínimo a partir del cual una instalación de este tipo sería rentable.

Para ello se cuenta fundamentalmente, según este avance del estudio de viabiidad, con un flujo de turismo extranjero que debería llegar a los 500.000 pasajeros anuales. En este aspecto el presidente de la Junta apunta que la región se está abriendo al turismo de embalses.

Aunque no hizo referencia expresa, se refiere a la autorización para las urbanizaciones residenciales llamadas 'ciudades mixtas', que pueden llegar a tener hasta 600 apartamentos.

Otra base de negocio para alcanzar esa -ahora soñada- cifra de un millón de pasajeros (el aeropuerto de Badajoz ronda los 70.000), sería el plan que algunas compañías de bajo coste tienen para asentar en España bases de operaciones como punto intermedio para un tráfico de turistas del norte de Europa en tránsito a zonas atractivas de África.

Las compañías low cost tendrían, como es el caso de otros aeródromos españoles en crecimiento, un papel esencial en el despegue del pretendido aeropuerto internacional extremeño.

De Extremadura

El estudio encargado por Caja Extremadura sopesa seis o siete posibles ubicaciones «en los alrededores de Cáceres», sin que sus autores quieran precisar más.

Eso sí, el pensamiento es buscar un lugar estratégico que sirva a toda la región. «No hablamos del aeropuerto de Cáceres sino del aeropuerto de Extremadura», subraya el economista José Antonio Herce. Un instalación que debería elaborar una «alianza» con los sectores turístico y económico extremeños.

El aeropuerto se llamaría pues 'Aeropuerto Internacional de Extremadura' al modo que el de Santiago es el Aeropuerto de Galicia, u Oviedo, Gijón y Avilés comparten el de Asturias que está situado en un cuarto término municipal.

Para que esta inversión, cifrada inicialmente en 150 millones de euros, rinda, el aeropuerto hay que concebirlo en conexión con otros modos de transporte como son las autovías (A-66 y futura autonómica Cáceres-Badajoz) y el tren de alta velocidad.

Los números

El presupuesto inicialmente estimado es de 150 millones para un aeródromo de categoría inicial 4-D según la clasificación técnica que cita el ingeniero Miguel Ángel Benlloch. La propuesta actual es ir a una inversión de ese tipo para una primera fase en la que las obras empezarían dentro de tres años, en el 2010, y quedarían terminadas en el 2012. La pista tendría 2,5 kilómetros de longitud.

El proyecto contempla una explotación en los 25 años posteriores, hasta el 2037, siempre que en el 2020 se alcanzara la cifra mínima de rentabilidad del millón de pasajeros anuales (500.000 personas con doble operación de llegada/salida); este tipo de negocios arrojan una rentabilidad del 7% segun José Antonio Herce.

Si las cosas fueran bien podría abordarse una segunda fase con 30 millones de euros más para ampliar la pista a tres kilómetros de longitud que haría posible las operaciones de grandes aviones de fuselaje ancho, pero eso no deja de ser una cábala en estos momentos.

Inversores

¿Quién pone los 150 millones? Empresas privadas. La Caja Extremadura, como promotora, está dispuesta a participar, invitaría según Medina a su «hermana» Caja Badajoz pero además la primera de ellas está ya buscando otros socios entre ellos fondos de inversión.

Para sostener la rentabilidad del proyecto el aeropuerto iría acompañado de parques industriales y tecnológicos, en un contexto de «asociación» de esfuerzos públicos y privados.

«Habrá financiación privada, no les quede la menor duda, seguro», tranquiliza Rodríguez Ibarra.

Con el supuesto de un millón de pasajeros en el 2020 el Aeropuerto Internacional de Extremadura proporcionaría 5.500 empleos directos y en la actividad turística; esta última generaría unos ingresos anuales de 217 millones de euros.