El libro sobre la vida del discapacitado Alfredo Hurtado sale a la luz esta semana

«Queremos que sea un referente para todos los minusválidos, porque narra la historia de una persona que ha luchado mucho», afirma Jesús Gumiel El escritor pacense Agustín Romero ha sido el encargado de elaborar esta obra, que tiene por título 'A donde el viento me lleve'

ROCÍO SÁNCHEZ RODRÍGUEZBADAJOZ

'A donde el viento me lleve'. Ése será el título de la obra que narra la vida del discapacitado Alfredo Hurtado -que reside actualmente en el Centro de Atención a Minusválidos Físicos (CAMF) de Alcuéscar, en la provincia de Cáceres- y que verá la luz esta semana. «El libro ya está terminado, son unas 250 páginas, ahora sólo faltan los últimos detalles y llevarlo a la imprenta. En pocos días será por fin una realidad», aseguraba Jesús Gumiel, responsable de la Federación de Asociaciones de Minusválidos Físicos de la provincia (Cocemfe).

Esta entidad ha sido la responsable de impulsar este proyecto porque «la historia interesó desde el primer momento», tal y como resalta Gumiel. La novela cuenta cómo este minusválido supo enfrentarse a su enfermedad y aprendió a vivir la vida con muchas barreras. «Queremos que sea un referente para todos los discapacitados, porque esta persona ha luchado mucho y nunca ha perdido el sentido del humor. Esperamos que sirva de autoayuda para mucha gente que se encuentra en una situación delicada de la que no sabe cómo salir», destacaban desde Cocemfe.

El prestigioso escritor pacense Agustín Romero ha sido el encargado de elaborar la obra. «Este proyecto es toda una ilusión. Hemos trabajado codo con codo tanto autor como protagonista para que quedara a gusto de ambos», declaraba.

Además, al final de la novela se incluyen unas reflexiones del propio protagonista a modo de conclusión.

El mal de Buerger

Alfredo Hurtado, natural de Toledo, padece tromboangeitis obliterante, también conocido como el mal de Buerger. Fue su hermano, médico de profesión, quien le descubrió la enfermedad cuando él contaba con tan sólo 23 años. «Me dijeron que mis arterias se irían cerrando y que las extremidades se me gangrenarían y me las tendrían que ir contado, que era una enfermedad degenerativa. No me lo podía creer, yo siempre había sido muy deportista y nunca había padecido de nada», cuenta Alfredo.

En ese momento le dieron dos años de vida, aunque ya ha cumplido los 60, así que decidió que el tiempo que le quedaba quería vivirlo a su manera. Por aquel entonces residía en la ciudad de Cádiz. Una noche hizo las maletas y se marchó a Alemania con su guitarra. «Mi madre se llevó las manos a la cabeza, pero yo prefería recorrer el mundo antes que quedarme encerrado en un hospital. La decisión no la tomé por inteligencia, sino por instinto», asegura.

«No ha sido nada fácil, tuve dos intentos de suicidio y los dos fueron fallidos. He tenido que luchar mucho y muy duro, pero siempre he intentado ser lo más optimista posible», reconoce Alfredo.

«Ahora puedo afirmar que mi enfermedad me ha servido para conocer el mundo. He visitado países como Alemania, Suecia, Francia, Holanda o Tailandia. He conocido diferentes culturas y he aprendido mucho de todas ellas», apunta.

Lección de vida

En estos momentos Alfredo Hurtado no tiene ni manos, ni piernas ni antebrazos, pero eso no le impide encenderse un cigarrillo cada vez que le apetece, la vida le ha dado experiencia suficiente para ello. «Esta obra pretende ser una lección de vida para todos aquellos que sufren algún tipo de discapacidad», expresaba.

«Quiero que mis experiencias sirvan para que la gente que tiene problemas encuentre una solución, aunque tengo claro que yo no puedo ayudar a nadie que no quiera ser ayudado. Esto tiene que ser cosa de dos, si no, no funciona», subraya.

5.000 ejemplares

El responsable de Cocemfe recordaba que en principio se van a lanzar 5.000 ejemplares de esta obra y que según los resultados, se harán más copias. «Queremos que llegue a la mayor cantidad de gente posible», aseguraba Jesús Gumiel.

«Los beneficios que se obtengan de esta publicación, una vez que se hayan cubierto todos los gastos de edición, se destinarán a la persona de Alfredo Hurtado para que éste las envíe a alguna función social que considere conveniente», indicaba Gumiel.