El Cristo de la película 'Marcelino Pan y Vino' preside el altar de una capilla de Don Benito

Llegó al Convento de las Carmelitas por iniciativa de un ingeniero de sonido del largometraje, originario de la localidad de Guareña, quien tenía a una hermana en esta congregación religiosa

RAÚL HABADON BENITO

La capilla del Convento de las Carmelitas Descalzas de Don Benito tiene en su retablo uno de sus tesoros mejor guardados, a la vez que objeto de admiración y curiosidad de los turistas que visitan esta ciudad. Se trata del Cristo de la película 'Marcelino Pan y vino', esa imagen de Jesús clavado en la cruz, ese amigo a quien un inolvidable Pablito Calvo daba de comer todos los días a escondidas de los frailes del convento. El Cristo protagonista de la entrañable película del director húngaro Ladislao Vajda.

Pero muchos se preguntarán si el Cristo ya estaba en Don Benito antes de la película o cómo vino a parar a esta localidad extremeña. La respuesta la encontramos en Miguel López Cabrera, ingeniero de sonido que trabajó como técnico en la película a las órdenes de Vajda.

El Cristo fue una donación de los Estudios Cinematográficos Chamartín, que luego se llamaron Estudios Broston y más tarde Estudios Buñuel, de TVE, en Madrid, a instancias del citado técnico. El Crucificado, una vez terminada la película en el año 1954, no tenía ningún valor para los estudios. Fue idea del ingeniero Miguel López Cabrera el enviarlo al Convento de Carmelitas de Don Benito cuya iglesia había sido desmantelada durante la Guerra Civil.

Este técnico era natural de Guareña y tenía una hermana como religiosa en este convento, la hermana Isabel de Jesús. Por tanto, y por deseo de este ingeniero de la película, fue trasladado a Don Benito, donde preside la capilla.

El Cristo era parte fundamental en la película. Fue obra del decorador, dibujante y pintor, Antonio Simont, aunque la forma en barro y el posterior acabado en escayola se lo dio un amigo del propio Simont.

Los exteriores de la pequeña iglesia que sale en la película se rodaron en el Cristo del Caloco en San Rafael, en plena Sierra de Guadarrama. Quienes se acerquen a ver el convento de Don Benito comprobarán el gran parecido entre las fachadas de ambos templos.

Del cuidado del Cristo y del resto de esta instalación carmelita se encargan las 19 monjas de clausura que en la actualidad permanecen en el convento; algunas de ellas de nacionalidad peruana. Para visitar esta capilla y su impresionante Cristo, los visitantes pueden hacerlo en las misas que se ofician o dirigiéndose a la oficina de turismo, que se halla en la casa de cultura de Don Benito. También se puede ver el Jueves Santo, noche en la que la capilla permanece abierta.

Marcelino Pan y Vino está inspirada en el cuento de José María Sánchez Silva. En el convento tienen un ejemplar firmado por el autor. El cuento se ha traducido a 26 idiomas.

La película

La película Marcelino Pan y Vino data del año 1954. Cuenta la historia de Marcelino, un niño abandonado a las puertas de un convento que termina siendo educado por una docena de frailes. En sus correrías infantiles, el personaje encarnado por Pablito Calvo se inventa a un compañero imaginario, Manuel, y llega a entablar una amistosa relación con el mismísimo Jesucristo.

El largometraje no solamente triunfó en las carteleras españolas, sino que consiguió un importante reconocimiento en diferentes y variados países, desde Italia hasta Japón.

Con posterioridad a este título, Ladislao Vajda y Pablito Calvo, acompañados por uno de los frailes de este título, Antonio Vico, volverían a coincidir en la película 'Mi tío Jacinto'.

El director

El director, Ladislao Vajda, fue actor, director, guionista, montador, fotógrafo y productor. Era de nacionalidad húngara y trabajó en el cine español durante las décadas de los 40 y 50. Se convirtió en uno de los mejores narradores cinematográficos de la industria hispana. Su nombre real era Laszlo Vajda Weisz. Nació en Budapest el 18 de agosto de 1906 y era hijo del actor, director y escenógrafo Ladislaus Vajda. Había comenzado su carrera como guionista en el cine mudo austríaco y alemán. Murió en 1965.

La primera película que dirigió fue el film húngaro 'El hombre bajo el puente', de 1936. En la Segunda Guerra Mundial Vajda estuvo en Italia, donde dirigió alguna película.

A comienzos de los años 40 se asentó en España, debutando en nuestro país con el film 'Se vende un palacio' (1943), protagonizado por Mary Santamaría, Roberto Rey, Manolo Morán y José Nieto.

La película dio lugar a un inacabable capítulo de anécdotas. Cuenta un escrito de López Cabrera que al regreso de Berlín, donde la película ganó un premio, acompañaba a Pablito Calvo y que le confundieron con el padre de la criatura. Este mismo escrito relata que algunas de las virtudes que más gracia hicieron de Pablito Calvo fueron las carreras que daba en las diferentes escenas de la película. Se dice también que el director húngaro Vajda recibió una carta de una familia japonesa convertida al catolicismo por la visión de la película.

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